El orgasmo es la mejor forma de cuidar el corazón

Dieta saludable, ejercicio físico, poco alcohol, nada de tabaco… Hay un modo más entretenido y placentero de cuidar nuestro corazón: el sexo con ‘final feliz’.

Foto: El orgasmo es la mejor forma de cuidar el corazón

Dieta saludable, ejercicio físico, poco alcohol, nada de tabaco… Esas son, a grandes rasgos, las recomendaciones básicas para proteger nuestra salud cardiovascular e intentar eludir el fantasma del infarto. Pero hay un modo más entretenido y placentero de cuidar nuestro corazón: el sexo. Más aún, el sexo con ‘final feliz’. Porque de lo que se trata, aseguran los expertos, es de alcanzar el orgasmo. 

Veamos cómo es esto: hace ya mucho tiempo que se conocen los beneficios de practicar sexo. Desde la quema de calorías -dependiendo, lógicamente, de la intensidad y duración del lance amoroso- a la reducción del estrés, subida de la autoestima, mejora del estado de ánimo… Incluso se ha investigado el papel que puede jugar el coito en la salud de nuestras defensas: al parecer, una frecuencia sexual de una o dos veces por semana podría elevar hasta en un 30% los niveles de un anticuerpo -la Inmunoglobulina A (IgA)- muy implicado en la prevención de enfermedades e infecciones. 

Pero también, como decíamos, el corazón sale ganando con la actividad sexual. "Se ha comprobado que la práctica sexual de forma periódica ayuda a reducir las probabilidades de padecer un infarto", asegura el doctor Ignacio Fernández-Lozano, vicesecretario de la Sociedad Española de Cardiología. Los estudios lo corroboran: de acuerdo con un trabajo publicado en The American Journal of Cardiology, los hombres que mantienen relaciones dos veces por semana tienen la mitad de probabilidades de sufrir un infarto que aquellos que lo hacen una vez al mes. 

Todo esto se relaciona con la actividad sexual, sin más. Pero vayamos ahora al orgasmo, que parece la pieza clave de todo este asunto, y en concreto al orgasmo femenino: ya sabemos que en el momento del clímax se liberan distintas hormonas, como la adrenalina, las endorfinas o la oxitocina (el incremento de los niveles de oxitocina en esos instantes es significativamente superior en las mujeres que en los hombres); estas hormonas actúan como vasodilatadoras, lo que permite una mejor circulación de la sangre y evita la formación de coágulos. Si a esta mejora de la circulación le sumamos "la sensación de felicidad provocada por la secreción de estas hormonas –apunta el doctor Fernández-Lozano–, todo ello contribuye a mantener una mejor salud cardiovascular". 

Más aún: esa mayor liberación de oxitocina que se produce durante el periodo de estimulación y orgasmo en la mujer tiene un potente efecto analgésico, potencia la cicatrización de heridas y favorece la relajación y el sueño. Para las más coquetas y renuentes, un acicate más: durante la relación sexual se produce una mayor secreción de estrógenos, gracias a la cual la piel se mantiene más hidratada y el cabello más fuerte y brillante; también se estimula la producción de hormona del crecimiento, que contribuye a proporcionar un aspecto más juvenil. Todo un tratamiento de belleza ahí mismo, al alcance de la mano. 

Belleza
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