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El Mosa, el Markthal, Bruno... Cuatro razones por las que debes ir a Rotterdam este año

Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad fue arrasada por completo. Entre lo superviviente, un hotel con sello español. Te damos las claves para visitar este enclave

Foto: Imagen del skyline de Rotterdam. (iStock)
Imagen del skyline de Rotterdam. (iStock)

Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Rotterdam fue arrasada por completo y tuvo que empezar de cero, así que todo podría tildarse de 'nuevo'. Y es que la segunda ciudad más importante de Holanda es un laboratorio arquitectónico fascinante, cuna de vanguardia. De su pasado tan solo conserva unos pocos edificios: el Ayuntamiento, St. Laurenskerk -aunque esta sí necesitó de una gran reconstrucción- o la White Huis (Casa Blanca) de Rotterdam, que no es una copia de la mundialmente famosa Casa Blanca de Washington, sino el primer rascacielos de Europa, erigido en 1898. Aunque para saber cómo era Rotterdam antes de 1940, lo mejor es darse una vuelta por el pintoresco barrio de Delfshaven.

En esta urbe no solo se construyó el primer rascacielos de Europa, también aquí se levanta la torre más alta de Holanda, y aún más, del Benelux, así que cuando uno llega a ella lo primero que tiene que hacer es buscar un buen mirador sobre la ciudad y disfrutar con su impresionante perfil, que por algo se la conoce como la Manhattan del Mosa. La ciudad es el primer puerto de Europa y muchos de los yates más caros del mundo se han construido en sus astilleros. ¿Nos siguen?

Vista aérea de la maratón de Rotterdam sobre el puente Erasmus, el pasado abril. (EFE)
Vista aérea de la maratón de Rotterdam sobre el puente Erasmus, el pasado abril. (EFE)

Razón 1: El Mosa y su puente rojo

Esta ciudad es conocida por sus numerosos puentes, pero el de Willemsbrug es el más emblemático, tal vez por su intenso color rojo. Este puente tiene un total de 318 metros de longitud y conecta la parte norte de Rotterdam con la zona sur de la ciudad. El puente de Guillermo se inauguró en 1878 y se renovó por completo en 1981. Recomendamos recorrerlo a pie o en bicicleta, ya que la vista permite hacerse una idea de lo gigantesca que se ha hecho esta ciudad a orillas del inmenso río Mosa. Un importante río europeo de la vertiente del mar del Norte, que nace en Francia y tras fluir por Bélgica y los Países Bajos desemboca a través del delta común del Rin-Mosa-Escalda.

No hay que ir a Rotterdam sin admirar el skyline desde otro punto de vista: el agua, tan estrechamente vinculada con la ciudad. En waterbus, en watertaxi o en un singular autobús que lo mismo va por el centro de Rotterdam que al minuto siguiente navega entre los barcos del río, que tiene una longitud total de 950 metros.

Razón 2: Sus locuras arquitectónicas

Las Kubuswoningen de Rotterdam son unas de las atracciones más emblemáticas de la ciudad. Diseñadas por el arquitecto holandés Piet Blom, esta urbanización es única ya que sus casas son literalmente cubos, inclinadas a 45 grados. Están en un lugar céntrico al lado de la estación de tren Rotterdam Blaak, con restaurantes y cafés del Oude Haven justo a la puerta de las casas.

Casas Cubo, de Rotterdam.
Casas Cubo, de Rotterdam.

Tras tanta molestia causada por los visitantes curiosos, un astuto propietario abrió la casa museo Kijk-Kubus, que permite visitar una Casa Cúbica completamente amueblada. También pone en primera línea algunos de los problemas cotidianos con los que se tienen que enfrentar los residentes, como comprar y colocar muebles en una estructura sin paredes rectas.

Una vez en este enclave, puedes visitar el Markthal de Rotterdam, el mercado cubierto más grande de Holanda; es otro desarrollo minorista y residencial que quedará grabado para siempre en tu memoria. Haz una excursión con el paseo turístico Hop on Hop off de Rotterdam, que te dejará justo a las puertas del mercado.

Markthal, de Rotterdam.
Markthal, de Rotterdam.

Tampoco olvide visitar la fábrica de diseño Van Nelle, una estructura única de cristal y acero, algo excepcional para una fábrica que producía café, té y tabaco. O, posteriormente, la panorámica torre del Euromast, el World Port Centre, de Norman Foster… Entre lo más reciente, la metamorfosis de la nueva Estación Central, puerta de entrada internacional a la ciudad o la torre residencial New Orleans, de Alvaro Siza.

Razón 3: Sus tiendas y talleres de artistas

En Rotterdam se respira modernidad y vanguardia. Las referencia son las tiendecillas de Nieuwemarkt & Pannekoekstraat, De Meent o Oude Noorden. Destacamos: C. Cruden (Boomgaardstraat 84), que es un roterodamense de pura cepa, que diseña y fabrica productos denim muy especiales en Rotterdam, y Ginza (Pannekoekstraat 6a), la tienda de calzado deportivo más exclusiva de Holanda, tiene una impresionante oferta de zapatillas deportivas únicas, primeras marcas y ropa casual japonesa. Las calles que rodean estos establecimientos son un continuo street style. Otra referencia es el showroom MAMA (Witte de Withstraat 29-31), un taller de trabajo de jóvenes artistas.

Razón 4: Visitar a Bruno, explorador y mágico

También hay diseño español en esta ciudad holandesa. Y es que este es el nombre (Bruno) del nuevo hotel que ha abierto la compañía de Kike Sarasola, Room Mate. Su nombre evoca a un explorador, un marinero, un viajero curioso que a través de sus experiencias nos invita a visitarle. El edificio, antes de ser un hotel, ya tenía su propia identidad, era el almacén de especias de Rotterdam, uno de los pocos edificios no derrumbado por las bombas durante la Segunda Guerra Mundial. Solo por esto, este mágico lugar merece una visita. Aquí se guardaban bolsas llenas de hojas de plantas preciosas que llegaban del Lejano Oriente.

Habitación de Room Mate Bruno.
Habitación de Room Mate Bruno.

Desde el puerto de Rotterdam salían los barcos hacia Indonesia, las islas Molucas o Sumatra para volver cargados de exóticas especias que, además de aportar sabor a las comidas, tenían cualidades curativas. Room Mate Bruno da vida a uno de los pocos edificios históricos que quedan en el conocido como Manhattan Holandés del distrito Kop Van Zuid.

Por este motivo, todos los rincones de Room Mate Bruno están intensamente ligados con el mar, el viaje y las estrellas. Room Mate Hotels continúa así apostando por el mercado internacional con una nueva apertura en el corazón de Rotterdam.

Lobby de Room Mate Bruno.
Lobby de Room Mate Bruno.

Como no podía ser de otra manera, Room Mate Bruno cuenta con un espectacular diseño creado por la internacionalmente reconocida arquitecta Teresa Sapey, que ha sabido confeccionar la perfecta combinación entre tradición y modernidad en un edifico que, además de mantener su estructura original del siglo XIX, ha sido concebido para trasladar al visitante hacia un viaje histórico por las Indias Holandesas, en el que el color, los elementos náuticos y las pinturas flamencas son protagonistas.

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