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La pasión turca

Can Yaman: cuando una barba cambia una carrera

Su espectacular físico ha dejado ojiplática a media población mundial y su barba, propia de un leñador de película tórrida, se ha convertido en el objeto de deseo que más pasiones levanta entre sus fans

Foto: Can Yaman, en su visita a España. (Cordon Press)
Can Yaman, en su visita a España. (Cordon Press)

“He empezado a ver una telenovela turca”. Detrás de esas siete palabras pronunciadas por miles de personas en el último año, solo hay un culpable y no es Divinity, es Can Yaman. El actor turco acaba de visitar nuestro país para demostrarnos que existe y que no es resultado de una superproducción televisiva turca.

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Can Yaman, antes abogado, ahora líder de masas internacional, se ha convertido en el hombre más buscado y fotografiado de las sobremesas. Su físico, con un imponente 1,90 de altura y unos músculos torneados por el crossfit son parte de su encanto. El otro 50% de su éxito es su melena a lo Jason Momoa y su barba, frondosa, avellana y muy cuidada, aunque no siempre fue así.

El rostro más googleado de toda Turquía ha cambiado de una forma tan radical que hace tan solo dos años podría haber pasado a tu lado y ni te habrías enterado... Bueno, a lo mejor sí te habrías parado a mirarle, pero el resultado no habría sido el mismo. Este era Can Yaman hace unos años.

Si antaño la barba cumplía la función de proteger la piel del frío o de las infecciones, en la actualidad su utilidad es el mero embellecimiento del rostro masculino. Hace tan solo unos 10 años eran unos pocos los que se atrevían a lucir barba de dos días. Sin embargo, ahora todo hombre desea en su fuero interno lucir una buena barba, frondosa y larga con la que rezumar virilidad.

Can Yaman entra dentro de ese selecto grupo de hombres afortunados en lo que al vello facial se refiere. En su primera incursión televisiva, 'Gönül İşleri', nuestro amigo Can no tenía más que un breve bigotillo -ideal para movember- que acompañaba a una rala perilla, así, muy a lo casual. Probablemente, el hecho de ser un personaje secundario hizo que Yaman no quisiera robarle el protagonismo al resto del reparto con una barba hercúlea.

Pasaron los años -uno en concreto-, pasaron las telenovelas y la barba de Can Yaman comenzó a reivindicar su lugar en el mundo. Y ¿cuáles son los primeros pasos en la consecución de una barba envidiable? Pues dejar de rasurarse a diario y permitir que esa barba de varios días -vista la frondosidad de Yaman, puede que de horas-, con la que el sex appeal y la exfoliación facial de la persona que tiene el gusto de restregarse con ella se potencian tímidamente, campara a sus anchas.

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De un castaño claro que contrastaba con el color más oscuro de su cabello, la barba de Can Yaman se convirtió en su nuevo accesorio. Su pelazo, que ya se había hecho conocido en su anterior trabajo, ahora estaba también más largo y más geométricamente peinado. Así le veíamos en 'İnadına Aşk', telenovela a la que siguieron 'Hangimiz Sevmedik' o 'Dolunay'. En todas ellas, el look era el mismo, variando exigencias del guion como la raya a la que Yaman se peinaba.

Aunque por aquel entonces su popularidad en Turquía era ya indudable, Can Yaman necesitaba ese ‘yo que sé que qué sé yo’ que lanzara su carrera a nivel internacional, algo que aderezara su imagen haciéndole más exótico y viril... Por si la dimensión de sus hombros no fuera lo suficientemente sugerente.

Y llegó la barba y de aquel look más del Imperio romano de Occidente que del de Oriente, poco queda. Aquí no se admiten reproches, la fama de Can Yaman llegó a España de la mano de su barba y su pelazo, concretamente cuando, convertido en el protagonista de la telenovela Erkenci Kuş, ‘Pájaro soñador’, se coló en los más profundo de los hogares españoles y su calurosa bienvenida es solo una muestra de las pasiones que levanta.

A la melena salvaje casi siempre recogida en un moño muy effortless de Can Yaman se le suma esa barba castaña, casi rojiza, que le da al rostro del turco un aspecto mucho más tosco. Recortada al milímetro para ser lo suficientemente ‘barba de leñador’, con una pizca de Leónidas, pero sin caer en el estilismo de Seneca Crane (de ‘Los juegos del hambre’), podríamos decir que su barba ha sido la verdadera clave de su éxito.

Para completar su look capilar, el cabello del actor se ha visto progresivamente aclarado como si de un baño de sol se tratara hasta pulir su imagen y modernizarla. Ahora Can nos recuerda más a Jason Momoa o un personaje de vikingos, mientras que hace unos años su pelazo engominado y visiblemente más oscuro nos dejaba un poco sin más.

Fotografías de la cuenta de Instagram de Cam Yaman.
Fotografías de la cuenta de Instagram de Cam Yaman.

¡Ay, el poder de la barba!

Belleza

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