Es noticia
Menú
El desconocido trabajo de Carlos Alcaraz con el que ha sorprendido este fin de semana
  1. Estilo
  2. Belleza
SOL-PRESA

El desconocido trabajo de Carlos Alcaraz con el que ha sorprendido este fin de semana

¿Quién imaginaría que el número tres del mundo, Carlos Alcaraz, estaría allí, en carne y hueso, no empuñando su raqueta sino una crema solar?

Foto: Carlos en Roma (REUTERS Guglielmo Mangiapane)
Carlos en Roma (REUTERS Guglielmo Mangiapane)

Si este fin de semana estuviste en Roland-Garros y pasaste por uno de los puestos de protección solar sin prestar demasiada atención, puede que te hayas perdido algo histórico… y muy divertido. En plena efervescencia del torneo parisino, mientras las gradas se llenaban de emoción y los puntos se disputaban con la intensidad habitual, un joven moreno, con gorra, polo y actitud servicial, ofrecía fotoprotector a los asistentes. "¿Quiere que le aplique un poco?", preguntaba con una sonrisa.

Nadie sospechaba nada. Al fin y al cabo, ¿quién imaginaría que el número tres del mundo, Carlos Alcaraz, estaría allí, en carne y hueso, no empuñando su raqueta sino una crema solar?

De estrella mundial a aplicador de crema solar

Así es: el prodigio del tenis español se camufló este fin de semana como parte del equipo de ISDIN —la marca líder en fotoprotección dermatológica— para protagonizar una acción que ha sorprendido y divertido a partes iguales. Con motivo del Día Mundial del Melanoma, celebrado el 23 de mayo, la firma organizó una performance inesperada: esconder a su embajador más famoso a plena vista y ponerlo al servicio de la concienciación solar.

TE PUEDE INTERESAR

El resultado ha sido una mezcla deliciosa de humor, ternura y mensaje potente. Alcaraz, perfectamente disfrazado con uniforme oficial y gafas de sol, repartía protector solar y recomendaba su aplicación como si fuera uno más del staff. Incluso aseguraba a los viandantes que no tenía ninguna relación con el tenis, lo que provocó alguna ceja levantada… aunque la mayoría de los presentes pasaban de largo, sin reconocerle.

La reacción: del asombro al delirio

Hasta que llegó el gran momento. Una vez cumplida su labor de concienciación —y tras aplicar unas cuantas dosis de protección solar con gesto profesional—, Carlos se quitó la gorra y las gafas, revelando su identidad ante los allí presentes. Las reacciones fueron inmediatas: gritos, risas, móviles al aire y miradas incrédulas. Algunos fans no podían creérselo. "¡Pensaba que se parecía un poco, pero jamás habría imaginado que era él!", confesaba una asistente entre carcajadas.

El gesto, más allá del golpe de efecto, transmite un mensaje claro: proteger la piel del sol no es solo una cuestión estética, sino de salud. Y si alguien como Carlos Alcaraz —acostumbrado a entrenar bajo el sol durante horas— lo incorpora como parte fundamental de su rutina, ¿por qué no hacerlo nosotras también?

Un héroe cotidiano con mucho que enseñar

La elección de Carlos no es casual. Además de su carisma, cercanía y frescura, representa a una generación que se preocupa por su bienestar y que entiende la importancia de cuidarse de manera integral. La piel, nuestro órgano más extenso, necesita atención diaria. Y aunque a menudo olvidamos el uso del protector solar fuera del contexto veraniego, este tipo de campañas nos lo recuerdan con humor y estilo.

TE PUEDE INTERESAR

ISDIN, como laboratorio dermatológico de referencia, ha sido pionero en la educación sobre el uso del fotoprotector. Esta campaña en Roland-Garros encaja a la perfección con su propósito: inspirar un futuro sin cáncer de piel. Y qué mejor embajador que un deportista de élite que, literalmente, se pone en la piel de quienes aún no han comprendido la importancia de protegerse del sol.

Un mensaje con futuro

El vídeo de la acción, que ya circula por redes sociales y medios especializados, se ha convertido en una pequeña joya viral. Pero más allá del entretenimiento, nos deja una enseñanza: el sol está presente más allá del verano, y la fotoprotección debe formar parte de nuestro día a día. No hace falta tener una pista de tenis delante para necesitarla.

Así que la próxima vez que alguien se acerque a ti con una botellita de crema solar, mírale dos veces. Nunca se sabe: podría ser la próxima estrella del deporte, dispuesta a recordarte —con una sonrisa y un gesto cariñoso— que cuidarse también es un acto de amor propio.

Si este fin de semana estuviste en Roland-Garros y pasaste por uno de los puestos de protección solar sin prestar demasiada atención, puede que te hayas perdido algo histórico… y muy divertido. En plena efervescencia del torneo parisino, mientras las gradas se llenaban de emoción y los puntos se disputaban con la intensidad habitual, un joven moreno, con gorra, polo y actitud servicial, ofrecía fotoprotector a los asistentes. "¿Quiere que le aplique un poco?", preguntaba con una sonrisa.

Tendencias de belleza
El redactor recomienda