La maquilladora de Hollywood que trabaja con Kate Winslet y Dua Lipa enseña el maquillaje con barras que rejuvenece la piel
En un momento en el que el maquillaje parece complicarse cada vez más, su propuesta va en dirección contraria. Menos productos,y, sobre todo, una forma de maquillarse que no busca transformar el rostro, sino acompañarlo
Lisa Eldridge, una de las maquilladoras más influyentes de Hollywood, lleva años demostrando que el buen maquillaje no depende de acumular productos, sino de saber utilizarlos. Con clientas como Kate Winslet, Cate Blanchett o Dua Lipa, su técnica se ha convertido en una referencia constante, especialmente cuando se trata de piel luminosa, favorecedora y sin excesos. Y en uno de sus últimos looks vuelve a insistir en una idea que cada vez gana más peso: las barras multiuso son, probablemente, el gesto más inteligente y práctico que podemos incorporar al neceser, sobre todo a medida que la piel cambia. Además de que ahora son tendencia.
El maquillaje que nos propone en sus redes sociales parte de una base muy bien trabajada, pero sin efecto máscara. Utiliza una base ligera, con un subtono cálido, que unifica sin ocultar la textura natural de la piel. No hay cobertura pesada. El resultado es una piel que se ve uniforme, pero sigue pareciendo piel. A esto se suma un iluminador bien integrado, que aporta un brillo jugoso sin caer en el exceso. Es ese tipo de luminosidad que favorece especialmente a las pieles maduras porque aporta frescura sin marcar. Ejemplos como este son los que le han valido para convertirse en la directora creativa de Lancôme.
A partir de ahí, todo gira en torno a un único producto en formato barra. Y no es casualidad. Las texturas cremosas, fáciles de difuminar y que no resecan, suelen funcionar mucho mejor cuando la piel tiende a perder densidad o hidratación. Eldridge utiliza el mismo tono, un cálido canela, en mejillas, labios y ojos, construyendo un look monocromático que simplifica el proceso y, de paso, armoniza el resultado.
En las mejillas, la aplicación es directa, sin herramientas. Desliza la barra sobre la piel y difumina con los dedos, a pequeños toques. Este gesto, que puede parecer básico, es clave: el calor de las manos ayuda a fundir el producto con la base, evitando cortes o acumulaciones. El rubor queda integrado, como si formara parte de la propia piel, algo especialmente favorecedor cuando se busca un efecto buena cara sin sobrecargar.
Ese mismo producto pasa después a los labios, manteniendo la coherencia del tono. No se busca un acabado perfecto ni un contorno excesivamente marcado. De hecho, el labio ligeramente difuminado aporta un aire más natural y rejuvenecedor que las líneas demasiado definidas. Aun así, Eldridge introduce un matiz importante: perfila suavemente con lápiz para dar estructura, pero lo integra después para que no se perciba como un trazo rígido.
El tercer uso de la barra es en los ojos. Apenas un toque en el párpado, extendido con el dedo, suficiente para aportar profundidad sin endurecer la mirada. Este tipo de sombras en crema, en tonos cálidos y suaves, suelen funcionar mejor en pieles maduras que los acabados muy secos o excesivamente pigmentados, que pueden marcar más la textura.
El resultado final es un maquillaje equilibrado, luminoso y muy fácil de adaptar. No hay contouring, ni capas innecesarias, ni productos que compitan entre sí. Todo está pensado para sumar sin saturar.
Más allá del paso a paso, lo interesante de la propuesta de Eldridge es el enfoque. Apostar por barras multiuso no solo simplifica la rutina, también garantiza una mayor coherencia en el resultado. Y, en el caso de las pieles maduras, tiene un valor añadido: las texturas cremosas tienden a asentarse mejor, a reflejar la luz de forma más favorecedora y a evitar ese efecto acartonado que pueden dejar otros formatos.
Lisa Eldridge, una de las maquilladoras más influyentes de Hollywood, lleva años demostrando que el buen maquillaje no depende de acumular productos, sino de saber utilizarlos. Con clientas como Kate Winslet, Cate Blanchett o Dua Lipa, su técnica se ha convertido en una referencia constante, especialmente cuando se trata de piel luminosa, favorecedora y sin excesos. Y en uno de sus últimos looks vuelve a insistir en una idea que cada vez gana más peso: las barras multiuso son, probablemente, el gesto más inteligente y práctico que podemos incorporar al neceser, sobre todo a medida que la piel cambia. Además de que ahora son tendencia.