Con la llegada del invierno, incluso en zonas habitualmente templadas, las heladas puntuales pueden poner a prueba la resistencia de cualquier jardín. Por ello, el experto en plantas José González insiste en una idea fundamental: más allá de protegerlas, la clave está en elegir especies que realmente toleren el frío. Una elección adecuada simplifica el mantenimiento, garantiza su supervivencia y permite disfrutar de su máximo esplendor incluso cuando el termómetro baja de cero.
Entre las plantas de porte pequeño, uno de los clásicos indiscutibles es el ciclamen, una especie prácticamente diseñada para el invierno. Florece desde el otoño hasta la primavera y resiste sin problemas en climas fríos. Disponible en una amplia gama de colores —del rojo al morado—, es perfecto para zonas de semisombra y para interiores siempre que se mantenga lejos de la calefacción. “Es una de las plantas más agradecidas del invierno”, señala González, “pero necesita frescor para lucir bien”.
El ciclamen es una flor de invierno. (Pexels/ ROMAN ODINTSOV)
Otra opción resistente son las campánulas, reconocibles por la delicada forma de campanilla de sus flores. Aunque suelen florecer en primavera y verano, se adaptan bien a zonas frías, especialmente aquellas con veranos suaves. Sus tonos —blanco, malva, púrpura o rosa— aportan luminosidad a cualquier macizo. Con riegos frecuentes y la eliminación de flores marchitas, pueden mantenerse vigorosas durante largos periodos.
El geranio vivazo perenne es otra planta idónea para exteriores fríos. Según González, su rusticidad y capacidad para prosperar tanto al sol como en sombra lo convierten en un imprescindible. Florece desde la primavera hasta el verano e incluso alcanza el otoño en climas más frescos. Para cultivarlo en maceta, recomienda una buena amplitud y una poda invernal ligera tras las heladas.
El geranio perenne aguanta muy bien el frío. (Pexels/ Irina Iriser)
Si lo que se busca es un estallido de color, la hortensiaes una apuesta segura, especialmente en la mitad norte de España. Sus grandes inflorescencias pueden variar del azul al rosa dependiendo del pH del suelo, lo que añade un componente casi mágico a su cultivo. Su resistencia y espectacularidad la convierten en una de las favoritas del experto. Para quienes buscan un arbusto icónico del invierno, el acebo es la elección perfecta. Sus hojas verdes brillantes y sus bayas rojas lo hacen inconfundible y profundamente asociado al frío y a la Navidad. Además, apenas requiere mantenimiento. “Es un todoterreno para zonas heladas”, afirma González.
Con la llegada del invierno, incluso en zonas habitualmente templadas, las heladas puntuales pueden poner a prueba la resistencia de cualquier jardín. Por ello, el experto en plantas José González insiste en una idea fundamental: más allá de protegerlas, la clave está en elegir especies que realmente toleren el frío. Una elección adecuada simplifica el mantenimiento, garantiza su supervivencia y permite disfrutar de su máximo esplendor incluso cuando el termómetro baja de cero.