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Emma Guillén, arquitecta: "3 decisiones iniciales que arruinan tu reforma que son errores de base"
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Emma Guillén, arquitecta: "3 decisiones iniciales que arruinan tu reforma que son errores de base"

La arquitecta pone el foco en tres decisiones muy comunes que suelen tomarse al inicio con la mejor intención, pero que terminan complicando toda la obra porque afectan a la base del proyecto, la distribución, el presupuesto y la manera de planificar

Foto: Emma Guillén, arquitecta (@rusem.ma)
Emma Guillén, arquitecta (@rusem.ma)

Enero es el mes en el que muchas personas se lanzan a reformar su casa y también el momento en el que más se repiten los fallos que complican una obra desde el principio. No son errores de gusto ni decisiones decorativas sin importancia. Lo que suele arruinar una reforma son las decisiones iniciales, esas que se toman con prisa o sin una planificación clara y que después obligan a rehacer, renunciar o pagar más. La arquitecta Emma Guillén lo explica con una idea que funciona como guía. “Primero se piensa el espacio, luego se dibuja y después se elige todo lo demás”.

Guillén insiste en que el problema no está en elegir mal un suelo o arrepentirse del color de la pared, sino en empezar sin orden. “Enero es el mes con más reformas y también con más errores de base”, advierte, y señala tres decisiones habituales que suelen ser el origen de sobrecostes, retrasos y frustración. No porque sean dramáticas por sí mismas, sino porque condicionan toda la reforma cuando aún no se ha definido lo esencial.

El primer error aparece cuando se compra antes de pensar. Puede ser un sofá, una mesa, una cocina o un mueble visto en redes, pero el problema es el mismo. “Elegir mobiliario antes de definir la distribución” puede acabar imponiendo un diseño que no encaja con la vida real de la casa. La distribución no es un paso secundario, es la base que define cómo se vive el espacio, cómo circulas, qué zonas se aprovechan y cuáles se quedan mal resueltas. Cuando se elige el mobiliario antes, el proyecto se convierte en un intento de encajar piezas en vez de diseñar un hogar funcional, y ese ajuste suele traducirse en estancias incómodas o soluciones forzadas.

El segundo fallo es saltar directamente a lo bonito sin haber aterrizado el presupuesto. Muchas reformas empiezan por elegir acabados, materiales o detalles “de inspiración” antes de saber cuánto cuesta realmente lo que se quiere hacer. Guillén lo formula así. “Pensar en acabado sin saber el presupuesto real”. Esa decisión suele ser la que termina creando una reforma llena de cambios de última hora, porque el dinero se gasta en prioridades equivocadas o se estira con partidas que no estaban previstas. Tener un presupuesto claro desde el inicio permite tomar decisiones realistas, priorizar mejor y evitar esa sensación de ir recortando a medida que avanza la obra.

placeholder ¿Vas a reformar tu casa? Los consejos para no desesperarte en el intento (Foto: iStock)
¿Vas a reformar tu casa? Los consejos para no desesperarte en el intento (Foto: iStock)

El tercer error, aunque parezca técnico, suele ser el que más problemas genera porque afecta a todo lo demás. “Pedir presupuesto sin planos claros”. Cuando no hay planos o documentación mínima, cada empresa interpreta el trabajo a su manera y el presupuesto deja de ser una referencia fiable. Después llegan los ajustes, las partidas no contempladas y los incrementos que “aparecen” a mitad de obra. Además, comparar presupuestos se vuelve imposible, porque no estás comparando el mismo proyecto. Un plano claro es una herramienta de control que evita malentendidos y protege la inversión.

Una reforma no se gana por elegir rápido, se gana por mantener un orden lógico. Primero entender cómo quieres vivir la casa, después definirlo con una distribución y un plano, y solo entonces elegir acabados, mobiliario y estilo. Esa secuencia es la que evita que lo estético se imponga a lo funcional o que el presupuesto se rompa antes de tiempo. Como resume Guillén, “Primero se piensa el espacio, luego se dibuja y después se elige todo lo demás”. Cuando esa base está bien, la reforma avanza con menos tensión, menos improvisación y con un resultado final que se disfruta de verdad.

Enero es el mes en el que muchas personas se lanzan a reformar su casa y también el momento en el que más se repiten los fallos que complican una obra desde el principio. No son errores de gusto ni decisiones decorativas sin importancia. Lo que suele arruinar una reforma son las decisiones iniciales, esas que se toman con prisa o sin una planificación clara y que después obligan a rehacer, renunciar o pagar más. La arquitecta Emma Guillén lo explica con una idea que funciona como guía. “Primero se piensa el espacio, luego se dibuja y después se elige todo lo demás”.

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