Por qué Iris Apfel sigue siendo un icono de moda a sus 100 años
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Por qué Iris Apfel sigue siendo un icono de moda a sus 100 años

Repasamos sus últimos proyectos y cómo ha logrado ser unas de las mujeres más alabadas de la industria de la moda, en la que la juventud es el 'it bag'

Foto: Iris Apfel x Zenni.
Iris Apfel x Zenni.

¿Cómo celebrarías cumplir 100 años? Iris Apfel lo ha hecho lanzando una colección de maquillaje propia junto a MAC, pues tras colaborar con el fundador de la icónica firma, Edward Bess, ha creado una edición limitada consistente en barra de labios, sombra de ojos y colorete. Hablamos de la mujer que tiene su propia Barbie, su propio libro de colorear y puede presumir de ser una de las pocas en esforzarse por mostrarle al mundo la belleza del paso del tiempo. Su rostro es uno de los pocos del panorama VIP carente de inyecciones, y sus inmensas gafas de pasta se han convertido ya en un icono que la define. Del mismo modo que la melena de Wintour o los mitones de Karl sirven para identificarlos sin necesidad de mencionar sus nombres, las gafas de Iris son ya un emblema dentro del mundo de la moda.

Ella misma se proclama como “estrella geriátrica” y está diseñando colecciones de gafas para Zenni Optical, aunque ese no es su único cometido del año. También ha seleccionado los productos de moda textil para casa de Lowe’s Cos y ha seleccionado sus diseños preferidos del marketplace de Etsy Inc. “Quiero seguir viva. Si parara de trabajar, me moriría”, ha asegurado recientemente. Las palabras de Michelle Ticknor, encargada de medir el impacto social de las colaboraciones de Zenni y responsable de la sección de estilo de vida de la marca, confirman que Apfel está siempre activa. “Es una de las mujeres más ocupadas que conozco”, dice mientras recuerda que estando en Palm Beach, Iris señaló que se había pasado ocho horas al teléfono la semana anterior. Explica que grababa vídeos para la marca hasta las 9 de la noche, y nunca fue la que pidió que la grabación terminara por más que esta se alargara. “Tiene más energía que una adolescente”, señala. “Ella no hace punto, no cose ni juega al golf. Ella trabaja”, asegura.

“¿Por qué iba a ocultar mi edad? Nadie va a pensar que tienes 27 años si tienes 72 años”, dice entre risas en la campaña de Zenni. “Un look no está completo sin un accesorio llamativo, o muchos, que muestren tu singularidad. Los míos son las gafas. Cuanto más grandes y brillantes, mejor. Sabía que tenía que encontrar una firma de gafas fabulosa para poder crear una línea de gafas”, ha declarado.

Con 12 años viajaba de Queens a Manhattan para comprar en tiendas de segunda mano, y fue ahí donde comenzó su inmensa colección de joyas, esas que ahora caracterizan también su estilo, un claro ejemplo del más es más que no entiende de minimalismos y que celebra las combinaciones más osadas y hacen de la hipérbole la gran protagonista. “Nunca he tenido un plan, las cosas simplemente han ido ocurriendo. Creo que tienes que ser original, pero no hasta el punto de que se te vaya de las manos. Tienes que ser fiel a ti misma, no seguir las tendencias. Has de aprender a asumir riesgos”, ha señalado.

Fue a finales de los años 40 cuando conoció a su marido, Carl, con el que fundó la compañía textil Old World Weavers, una empresa especializada en recrear tejidos vintage que enamoró tanto a la Casa Blanca que la pareja trabajó para nueve presidentes diferentes. Sin embargo, el mundo no supo de ella hasta que la exposición del MET 'Rara Avis: Selection from the Iris Apfel Collection' vio la luz. Diez años después, el documental 'Iris' hizo de ella la mujer más aplaudida incluso por los que viven ajenos a los círculos de la moda.

Hace dos años firmó un contrato como modelo con la prestigiosa agencia IMG, y desde entonces su rostro se ha convertido en el preferido de las grandes firmas para abrazar la elegancia que la extravagancia es también capaz de invocar. Junto a Karlie Kloss ha posado para Kate Spade, dejando claro que ambas son dos iconos de la industria que tienen visiones completamente diferentes de la moda.

Tan consciente es de que su imagen es ya parte de la cultura pop que no duda en lucir diseños en los que su propio rostro da forma al estampado, al que por supuesto acompaña un baile de colores y de accesorios que crean una oda al horror vacui estilístico. En sus redes también comparte blazers, abrigos, cuadros e incluso pins en los que su imagen es el print, pues nada le divierte más que el que el mundo haya convertido su extravagancia en un símbolo más de la moda.

Karlie kloss