La Mancha, según Pedro Almodóvar: visitamos Almagro 20 años después del rodaje de 'Volver'
Nos paseamos por la localidad de Ciudad Real, en plena celebración de su Festival Internacional de Teatro Clásico, para ver las localizaciones de la que sigue siendo la cinta más taquillera del manchego
Maura y Penélope, una importante conversación madre e hija en el banco. (CP)
Almagro es un lugar del que Cervantes sí querría acordarse. Una localidad manchega con calles puntuadas por casas de pared blanca, una conocidísima Plaza Mayor con soportales curiosamente pintados de verde (aunque en el pasado fueron de almagre, el color que inunda casi toda la ciudad, desde el Corral de Comedias hasta otros edificios) y donde las berenjenas aliñadas son el gran patrimonio culinario.
Hace justo dos décadas, en el mes de julio de 2005 y en plena era Zapatero, la localidad celebraba, como cada año, su Festival Internacional de Teatro Clásico. Pero aquel no fue un verano cualquiera.
En una de sus calles, Federico Relimpio, durante ese mes se movían focos, cables y cámaras de cine. Por ella se paseaban Almodóvar y Penélope Cruz, Blanca Portillo, Carmen Maura, Lola Dueñas y Yohana Cobo. Todas ellas vestidas de lugareñas, como unas almagreñas más. Se rodaba la hoy icónica 'Volver'.
Penélope Cruz en la película 'Volver' de Pedro Almodóvar. (El Deseo)
La mejor prueba del estatus actual de la cinta es que el 'New York Times' la incluyó recientemente en un listado de las 100 mejores películas del siglo XXI. Es, de hecho, una de las dos cintas españolas (la otra, 'El laberinto del fauno') que figura en un listado en cuya encuesta previa también participó (obviamente sin elegir una película suya) el propio Pedro Almodóvar.
Además de la bendición de la crítica, este melodrama inclasificable (también es una comedia y tiene generosas dosis de intriga) sobre una joven madre manchega que vive en Madrid y el regreso de su madre en forma de fantasma (también resulta difícil de explicar un argumento como el de 'Volver', por cierto) sigue siendo el mayor éxito de taquilla en la carrera del manchego.
10.243.096 de euros recaudados solo en España dan fe del éxito de esta historia de madres fantasma, amas de casa de barrio y oscuros secretos familiares. O lo que es lo mismo: el universo femenino de Almodóvar multiplicado por mil y enaltecido por el retorno a sus raíces. Unas raíces que tienen que ver con Almagro. Aunque él nació en la cercana Calzada de Calatrava, este es el pueblo manchego donde más ha rodado el director.
La calle de Ramón y Cajal a la que regresan Marisa Paredes y Chus Lampreave en 'La flor de mi secreto'. (J. Madrid)
La elección de Almodóvar tenía, de hecho, bastante sentido. Antes de 'Volver', ya había sido el lugar al que vuelven Leo (Marisa Paredes) y su madre (Chus Lampreave) en 'La flor de mi secreto'.
El exterior de aquella casa se rodó en la calle Ramón y Cajal, y el interior en un caserón de la calle Feria. El mejor lugar para que la escritora que se hacía llamar Amanda Gris recuperara fuerzas tras su traumática ruptura y su mal de amores, un tema muy común en la filmografía almodovariana, llena de hombres que rompen el corazón de mujeres mucho más sensibles e interesantes que ellos.
Años después, el regreso a Almagro haría que el genio dijese estas palabras sobre el paisaje manchego: "Es mi película más estrictamente manchega, el lenguaje, las costumbres, los patios, la sobriedad de las fachadas, las calles empedradas".
La casa de Agustina en la calle Federico Relimpio, hoy un hotel. (J. Madrid)
Como suele pasar en el cine, la mitad de lo que vemos (o incluso más) no se corresponde estrictamente con la realidad. El interior y el exterior de la casa de Agustina pertenecen a inmuebles distintos. El interior fue rodado en un patio histórico del número 2 de la calle Feria, no muy lejos del Ayuntamiento o de la propia Plaza Mayor.
El exterior de la casa del personaje encarnado por Portillo es hoy el Hotel Casa Grande. Cuando preguntamos a una vecina por 'Volver', su respuesta deja entrever que no somos los únicos que le han hecho esa pregunta. "Ha cambiado bastante porque cuando se rodó la película esto no era un hotel. En el interior de este patio se rodaron escenas del funeral", nos comenta.
La secuencia, en la que un nutrido grupo de señoras velan a la tía Paula y dan el pésame colmando de besos (al más puro estilo manchego) a la supersticiosa Sole congregó a numerosas extras que aún hoy son reconocibles para las gentes de Almagro. "Ui, a esa señora la conozco. Ahora está más mayor", nos dice un habitante más joven, que apenas si había nacido cuando se estrenó la película, al ver ese momento en pantalla.
La casa de la tía Paula a la que acuden Sole y Raimunda en 'Volver'. (J. Madrid)
Justo en frente de Casa Grande, podemos ver otro caserón con una enorme red encima. Se trata del exterior del domicilio de la tía Paula.
Aunque su aspecto no es el mejor, es precisamente su estado de caserón en reformas el que le da, en pleno atardecer almagreño, un aire fantasmal que encaja con la historia que cuenta Agustina a las vecinas en el film: el fantasma de Irene (ojo, alerta SPOILER para aquellos afortunados que, veinte años más tarde, aún puedan disfrutarla por primera vez), que en realidad está viva y coleando, es el que ha cuidado a la tía Paula hasta su muerte.
La Plaza Mayor de Almagro. (Gtres)
El incentivo turístico de Almagro está más enfocado al teatro y a su rica historia (la iglesia de San Agustín, por ejemplo, es una visita imprescindible) que a sus vínculos con el cine. Sin embargo, la guía de un 'Free Tour' nos confiesa que Pedro Almodóvar y 'Volver' siempre surgen en las conversaciones con los turistas.
Muchos de ellos preguntan, quizá sin recordar bien el argumento de la película, por el piso de la propia Raimunda, esa Penélope Cruz voluptuosa y de escote generoso que supone, en sí misma, un homenaje a las 'magiorattas' del cine clásico italiano, a las Sophia Loren y las Lollobrigidas de los años 50.
Penélope Cruz en 'Volver'
Pero la protagonista vive en Madrid, más concretamente en el barrio de Vallecas, donde también está el banco donde se rodó la crucial conversación entre ella y su madre, una Carmen Maura que aguantaba estoicamente, después de casi dos décadas sin trabajar con Almodóvar, un primer plano y un monólogo brutal en el que revela el gran secreto que ha marcado la vida de los dos personajes.
Recordaba Pedro Almodóvar que no pudo escribir esa escena sin derramar alguna lágrima. Y no fue el único. Nuestro compañero Fruela Zubizarreta, presente en el pase de prensa de la película, meses después de aquel rodaje, nos cuenta que Penélope Cruz se sentó justo a su lado y también se emocionó.
La actriz llegó tarde, cuando la sala ya estaba a oscuras, y sin que nadie la anunciase. Cuando la música de Alberto Iglesias (con ese arpa que pone la piel de gallina) comenzó a sonar tras el plano final de una Carmen Maura fantasmal, caminando a contraluz y cabizbaja por un hermoso patio castellano, Penélope tenía "los ojos acuosos".
Maura, Almodóvar y Cruz durante la presentación de la película, en marzo de 2006. (Gtres)
Como medio país, que fue a ver una película que gustó incluso a los detractores de nuestro cineasta más internacional. Hace poco, Carlos Boyero, archiconocida némesis del manchego, volvía a resaltar que en 'Volver' "funciona todo". También para la Academia de Hollywood, que nominó a Penélope Cruz como actriz principal por su trabajo.
'Volver' es, como también dice un amigo nuestro, "una alquimia perfecta"; una cinta que "puede disfrutar desde una ama de casa a un académico", tal y como nos comenta el periodista David Bernal, meritorio de dirección durante el rodaje de la parte de Madrid. "Recuerdo que, durante el rodaje, U2 actuó en Madrid y Penélope fue al concierto. Bono le dio una carta para que se la diera a Pedro, una carta en la que le expresaba su admiración".
Dos décadas después de su rodaje, sigue siendo de esas obras que nos conectan con nuestras raíces, con esos pueblos a los que nuestros padres nos llevaban los fines de semana, con las madres y esas comidas hechas con tanto amor como los barquillos de la tía Paula...
Y también es una película de autor, con mil capas y simbolismos que descifrar, que a la vez entretiene y tiene la capacidad de ser popular. Una gozada con corazón manchego en la que Almagro tuvo mucho que ver.
Almagro es un lugar del que Cervantes sí querría acordarse. Una localidad manchega con calles puntuadas por casas de pared blanca, una conocidísima Plaza Mayor con soportales curiosamente pintados de verde (aunque en el pasado fueron de almagre, el color que inunda casi toda la ciudad, desde el Corral de Comedias hasta otros edificios) y donde las berenjenas aliñadas son el gran patrimonio culinario.