Álex Monner, Irene Escolar y el reparto de ‘La Ruta Vol.2: Ibiza’: “La isla era un antídoto a la gran mentira del franquismo”
Los protagonistas de la segunda entrega de este éxito de Atresplayer nos explicaron las claves de una serie que regresa a la pequeña pantalla el próximo 26 de octubre
Este domingo, volvemos a irnos de ruta. Si hay algo que nos enseñó ‘La Ruta’, que vuelve este 26 de octubre a Atresplayer con un ‘Vol. 2’ titulado ‘Ibiza’ y desarrollado entre dos tiempos (los 70 y los 90), es que se pueden hacer series populares y de autor.
Para comprobarlo, nada mejor que ver el reparto, en el que repite Álex Monner encarnando a Marc Ribó, personaje recuperado de la temporada anterior, y al que se suman Irene Escolar o Marina Salas.
Con ellos tres y con Carla Díaz, otro talento en alza, hablamos de cómo (en el caso de Escolar y Monner) han encarnado a dos roles en la ficción. En esta nueva entrega, un interesante juego de espejos hace que los actores interpreten a dos personajes: a los hijos que viven en la loca Ibiza de las discotecas de 1996 y a sus padres, que habitaron la isla balear en los tiempos del boom inmobiliario y hippie de 1972.
Dos líneas temporales con los mismos actores dando vida a dos caracteres distintos.
De ese juego, de cómo es aguantar un primer plano o de cómo se prepara un intérprete para una serie que mezcla los ritmos de la noche con las vidas a la deriva, nos hablaron en el pasado festival de San Sebastián.
PREGUNTA. Irene, tú que has hecho teatro y mil cosas más, ¿qué te aportaba esta segunda entrega de ‘La Ruta’?
IRENE ESCOLAR. Cuando vi la primera temporada, flipé. Me pareció que el nivel de la escritura, de la producción, de la dirección, de la interpretación… era algo que yo no había visto nunca.
Me flipó el riesgo y la valentía de la serie, como muy de autor. Muy autoral, pero a la vez con un gran nivel de producción. Cuando me llegó la oportunidad de hacer el casting, dije, que por supuesto que sí. Y ya cuando me dijeron que eran dos personajes, me apeteció más todavía.
P. ¿Cómo os influyó, en este caso, el entorno de Ibiza en la serie?
CARLA DÍAZ. Era un lujo poder grabar en exteriores todo el rato, porque te proporciona una realidad que nunca te da un plató. El final del rodaje fue en enero o en febrero. Hacía mucho frío, claro, y estábamos rodando en Mallorca vestidos de verano.
Parte de la energía que teníamos que poner como actores era para que no se notara ese frío. Teníamos que dar la sensación de cuerpo relajado de verano.
ÁLEX MONNER. Influía muchísimo, porque evidentemente no es lo mismo grabar una escena dentro de una casa donde están todos los del equipo metidos como anchoas, que grabar el plano-contraplano de una conversación de 10 minutos en un acantilado, donde estás pasando un frío que flipas y tú tienes que ir en manga corta porque en teoría la serie transcurre en verano. Todos los factores que rodean la escena son super influyentes en el momento de trabajar.
P. En el primer capítulo al menos, hay mucho primer plano. ¿Cómo llevábais esa dificultad los actores?
IRENE ESCOLAR. Pues en mi caso, justamente lo contrario. Yo tengo muchísimos planos abiertos y a veces creo que son más difíciles para un actor. Es mucho más fácil tener un plano corto, porque lo contrario es trabajar con el cuerpo y que tenga sentido.
Por eso el teatro es más difícil, porque siempre estás en plano general. Ahí no hay manera de esconder nada. En un plano corto, bueno, tú pones a alguien mirando una tarta y es una cosa o es otra cosa. Es más cuestión del montaje.
Yo pienso que lo más difícil para un actor y donde ves si está conectado, es si sabe utilizar su cuerpo y eso no pasa tantas veces.
MARINA SALAS. Ahora que estoy rodando la nueva peli de Javi Giner, estábamos haciendo justo uno de los planos cortos y me dijo, "Ven". Me enseñó el combo y me dijo, "Mira ese gestito de la boca”. Hay mucho de inconsciente en un plano corto.
Cuando lo vas a ver en una pantalla de cine, los pequeños gestos de apretar la boca, por ejemplo, son muy importantes porque se ve todo. Siempre me doy cuenta de lo importante que es tener conciencia del cuerpo porque se nos va. Son muchas cosas y te das cuenta de lo importante que es el trabajo en equipo, que no se trata de ti solamente.
CARLA DÍAZ. En esta serie, esos primeros planos se trabajaban mucho. Grabamos con la cámara pegada a la cara, literalmente. Al principio, me daba vértigo actuar con un objetivo a 5 centímetros de mi cara, pero creo que conseguimos cambiar esa sensación de miedo y de vértigo en un poco de gusto.
El tener la cámara tan cerca te daba la sensación de que también tenías también al espectador cerca.
ÁLEX MONNER. Yo creo que todo depende de la escena, lo que tienes que hacer es trabajar la circunstancia y la situación en la que estás. También escuchar a la persona que tienes delante y los imputs que te da el compañero o la compañera.
En el caso de ‘La Ruta’ sí que podíamos ver al compañero que teníamos al otro lado del plano, porque hay veces que, depende de dónde necesiten tu mirada, tienes que mirar a un punto en el que no hay nadie. En ese caso, lo que tienes que hacer es aprenderte muy bien los diálogos, muy bien el texto y escuchar muy bien a la persona que tienes delante.
P. Para Álex y para Irene ¿fue difícil diferenciar a los dos personajes que interpretáis?
IRENE ESCOLAR. Yo lo hice con la voz y con el cuerpo. También con un trabajo de entender muy bien, en profundidad, quiénes eran las por separado, qué las unía, qué las diferenciaba. Violeta, el rol de los 70, es una mujer con mucha fortaleza, una líder, una directora y una tía magnética. En cambio, Olivia es una mujer de mucha pureza, que quiere ayudar al otro pero también tiene muchos temores y carga con una carencia muy grande, que es la falta de un padre y una madre.
ºP. Álex, en tu caso, uno de tus dos personajes se diferencia por la voz. ¿Fue una idea tuya o de los creadores?
ÁLEX MONNER. Yo hacía tiempo que quería probar a hacer una voz distinta a las que hago normalmente. Creo que el personaje de Manuel se prestaba a probar muchas cosas. Una de ellas es la voz, que es algo muy característico de quiénes somos. Me gustaba esa cosa como engolada de Manuel, como de tipo que tiene que esforzarse para decir lo que piensa y lo que siente.
Creo que le iba bien al personaje, porque es un tipo que ha tenido que luchar muchísimo para conseguir estar donde está. Nadie le ha regalado nada, y de repente ponerle una voz que saliera de la entraña era algo que se le podía adjudicar a él.
PREGUNTA. En vuestro caso, Carla y Álex, también hay una sensación de tristeza en los personajes, de que ocultan sus verdaderos sentimientos… ¿Cómo la trabajaste?
CARLA DÍAZ. Me alegra mucho que me digas esto y que lo hayas visto, la verdad. En el trabajo que hicimos con Vicky había mucho de eso. Es una especie de pozo de tristeza que comparte con Marc. Decíamos que quizás podría ser lo que los une. Con mi personaje, yo tenía en la cabeza que no ha tenido un hogar y lo quiere buscar fuera. Al final es una superviviente, y quiere encontrar eso a toda costa, porque está sola.
ÁLEX MONNER. Marc tiene una cierta angustia existencial, cosas que se meten ahí y quizá no sabes exactamente de dónde vienen. Creo que se trabaja con el hecho de tenerla en tu vida cotidiana, en tu vida normal, o haber pasado por ella alguna vez. Esa es la materia prima con la que se elabora.
P. ¿Y cómo no caísteis en el cliché de cada época, de los 70 y los 90 en los que se desarrolla la historia?
IRENE ESCOLAR. Aquí además, en los 70, está esta cosa de la Instant City, que es un lugar espectacular que existió de verdad. También hay una dedicación especial a la hora de trabajar con el vestuario, con el maquillaje y la peluquería. Borja, que es el director, ha buscado mucho esa naturalidad y que no fuera un cliché. La época es la época, siempre va a estar alejada de nuestra realidad porque, evidentemente, no es la nuestra, pero como me pasó con la primera temporada, yo me lo creo todo. Creo la chupa que lleva, creo el pelo, me lo creo todo.
P. Y pese a la aparición de Julio Iglesias en los diálogos, o de Nino Bravo, no caísteis en los subrayados o en los clichés para reflejar las dos épocas en las que se sitúa la serie…
MARINA SALAS. Bueno, lo de Nino Bravo ya venía arrastrado de la primera temporada, cuando se encontraban en el coche el personaje de Lucas y el de Marc. Nino Bravo aparece en su ensoñación, cuando muere Lucas. En ese sentido hay muchos guiños de la segunda temporada hacia la primera.
Eso forma parte de un simbolismo que a mí me gusta mucho: el significado, por ejemplo, de las rimas que tiene Nino Bravo en la primera y la segunda. Hay muchas, por eso está tan bien escrito y tan bien construido el guion. Para mí habla de que la vida rima muchas veces porque estamos conectados de alguna forma. Eso es parte del universo que crean Rober y Borja, los creadores, y a mí me emociona mucho.
CARLA DÍAZ. Yo tenía muy presente la época todo el rato y la situación en la que estaban mi personaje y la isla en ese momento. También te das cuenta de que en realidad tampoco ha cambiado tanto. Los problemas de la gente son son los mismos en en los 90, en los 70 y
ahora, en 2025. Hay muchas cosas que cambian, pero hay otras que no tanto. Las actitudes a veces se parecen más de las que pensamos.
P. También hay una apuesta visual por diferenciar esas dos épocas…
MARINA SALAS. Hay una propuesta de ópticas y de luz con los 70 y los 90. Eso también te da una sensación diferente. Yo pregunto mucho por estas cosas porque es verdad que lo técnico me gusta mucho.
P. Marina, hay una secuencia contigo, en el primer capítulo, en la que le dices a tu hijo que no existen los Reyes Magos. ¿Cómo hiciste para que el espectador no lo vea como una crueldad?
MARINA SALAS. Además, lo rodamos en un solo plano secuencia, con lo cual tú como actriz tienes que hacerlo diferente. También es una apuesta de dirección. Para mí había que entender que no se reduce a los Reyes Magos, sino que ella entiende que son víctimas de una mentira y luego se ve el paralelismo con la dictadura y con esa mentira que ella se había construido. Entiende que la vida es otra cosa.
P. De hecho, tu personaje lucha un poco contra la indefinición de su situación, no sabe qué le pasa al inicio de la serie. ¿Cómo trabajaste eso?
MARINA SALAS. Ella no sabe lo que pasa porque, pues como nos pasa a todos, pocas veces sabemos lo que nos pasa. Lo vas entendiendo a la vez que lo vas verbalizando muchas veces, o te tienes que parar, vas viviendo la vida y no vas pensando, ‘ah, ahora me encanta, ahora no’.
A Leonor, mi personaje, le pasan muchas cosas. Cuando llega a Ibiza y encuentra la Instant City y a Violeta y a los hippies dice, "Hostia, aquí no me están juzgando todo el rato", que era un poco lo que pasaba en España con esta dictadura que tuvimos, ese infierno y esa gran mentira, que es lo que ella descubre. Ella necesita avanzar hacia la verdad.
P. Tú, Álex, has dicho que tambien te fijas mucho el trabajo detrás de la cámara. ¿Qué aprendiste aquí de Borja, el director?
ÁLEX MONNER. Aprendí que se puede estar muy calmado y casi sin que se te escuche en el set, pero a la vez tener el control absoluto de todo lo que está pasando. No creo en la tiranía del director, y eso que la he visto y he visto a gente funcionando así también, pero la sencillez puede ser el arma más letal de todas. El control no quiere decir anteponer una energía o ser un tirano, todo lo contrario.
Además, él es un tipo muy muy sensible, no se altera mucho en el rodaje, precisamente para poder acceder a esa sensibilidad. La verdad es que le admiro mucho y ojalá volvamos a trabajar. De hecho, ahora estamos haciendo otra serie juntos, pero ojalá pueda hacer una peli entera con él de prota o una serie.
Este domingo, volvemos a irnos de ruta. Si hay algo que nos enseñó ‘La Ruta’, que vuelve este 26 de octubre a Atresplayer con un ‘Vol. 2’ titulado ‘Ibiza’ y desarrollado entre dos tiempos (los 70 y los 90), es que se pueden hacer series populares y de autor.