Cuando llega el otoño, Madrid se tiñe de tonos ocres, dorados y rojizos. Las hojas crujen bajo los pies y el aire fresco invita a salir a caminar. Aunque el Parque de El Retiro y la Casa de Campo son los destinos más conocidos, la capital guarda auténticos tesoros verdes menos transitados, perfectos para disfrutar de la estación más melancólica del año. Estos tres parques son joyas escondidas que, en otoño, alcanzan su máximo esplendor.
1. Parque de El Capricho
En el distrito de Barajas se encuentra uno de los parques más bellos y singulares de Madrid: El Capricho. Fue mandado construir en el siglo XVIII por la duquesa de Osuna y hoy conserva ese aire aristocrático y romántico que lo hace único. Pasear entre sus senderos en esta época es como recorrer un cuadro impresionista: las hojas doradas caen sobre los estanques y los templetes, y el aire huele a tierra húmeda y a historia.
Parque de El Capricho, a 2 de agosto de 2025, en Madrid (España). (Europa Press)
Uno de los puntos más emblemáticos del parque es el Templo de Debod, desde donde se contemplan algunos de los atardeceres más bellos de Madrid. Pero más allá del templo, el Parque del Oeste invita a paseos tranquilos, con rincones escondidos como la Rosaleda o el paseo de Camoens, donde las hojas caídas forman alfombras de colores cálidos. Ideal para los amantes de la fotografía o simplemente para quienes buscan un respiro sin salir del centro.
3. Quinta de los Molinos
Aunque muchos la asocian con la floración de los almendros en primavera, la Quinta de los Molinos también brilla en otoño. Este parque, menos conocido por los turistas, ofrece un paisaje de caminos serpenteantes, fuentes y restos de antiguos molinos, con una atmósfera que cambia completamente cuando las hojas empiezan a caer.
Situado en el distrito de San Blas, este pulmón verde es ideal para pasear sin prisa, leer un libro bajo un árbol o disfrutar del sonido del viento entre los álamos y los eucaliptos. En esta época del año, el contraste entre los tonos dorados y el verde perenne de los olivos y pinos crea una paleta de colores irresistible.
Cuando llega el otoño, Madrid se tiñe de tonos ocres, dorados y rojizos. Las hojas crujen bajo los pies y el aire fresco invita a salir a caminar. Aunque el Parque de El Retiro y la Casa de Campo son los destinos más conocidos, la capital guarda auténticos tesoros verdes menos transitados, perfectos para disfrutar de la estación más melancólica del año. Estos tres parques son joyas escondidas que, en otoño, alcanzan su máximo esplendor.