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Un Zurbarán, Sofía Palazuelo y Antonio Matos: las tres claves del exclusivo plan artístico que sucedió ayer en Madrid
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Un Zurbarán, Sofía Palazuelo y Antonio Matos: las tres claves del exclusivo plan artístico que sucedió ayer en Madrid

Entre los invitados destacó la presencia de la aristócrata y caras conocidas del entramado empresarial

Foto: Sofía Palazuelo, en una imagen de archivo. (Gtres)
Sofía Palazuelo, en una imagen de archivo. (Gtres)

Cuando en Madrid ves que varias ventanas se iluminan al caer la tarde, anticipa que algo está ocurriendo en ese lugar. Ayer sucedió en la calle General Castaños, en ese tramo que comparte fachada con la Plaza de París, una de las plazas más elegantes y discretas de la capital. En concreto en el número nueve, la galería Colnaghi inauguraba 'La poesía cotidiana: Bodegón español en los siglos XVII y XVIII', una exposición que confirma el regreso silencioso, pero firme, de la naturaleza muerta al centro de la conversación artística.

Tras la puerta, Jorge Coll y Dámaso Berenguer recibían personalmente a amigos, clientes y figuras del tejido empresarial y social madrileño. Colnaghi, una de las galerías más prestigiosas del mercado internacional, vive un momento especialmente visible: Coll es además uno de los protagonistas del documental nominado al Goya sobre el hallazgo de una obra atribuida a Caravaggio en Madrid 'The Sleeper'. Ayer, sin embargo, el foco estaba en otro tipo de descubrimientos.

Sofía Palazuelo y el arte

Entre los invitados destacó la presencia de Sofía Palazuelo, la Duquesa de Huéscar, que acudió acompañada de una amiga y recorrió con calma las salas. Como una más de las asistentes, se detuvo especialmente ante un bodegón con cestería de Tomás Hiepes, observándolo con paciencia, más interesada en la pintura que en la escena social.

Su presencia confirmó el carácter híbrido del encuentro: no solo una cita artística, sino también social. Interioristas como Isabel López-Quesada, acompañada de su hija Isita, paisajistas como Jesús Moraime, miembros de familias históricas como la interiorista Mercedes Bohórquez y los empresarios hoteleros Bruno Oliver Bultó e Inés Bultó, o el catalán Miguel Betrán de la saga Farga, se mezclaban en un ambiente donde el arte era el verdadero protagonista.

placeholder Mercedes Bohorquez, Jorge Coll y Bruno Oliver Bultó junto al Zurbarán (Cortesía)
Mercedes Bohorquez, Jorge Coll y Bruno Oliver Bultó junto al Zurbarán (Cortesía)

Antonio Matos, íntimo amigo de Jorge Coll, fue otro de los nombres destacados de la velada, reforzando ese equilibrio entre coleccionismo y relaciones personales que define a las grandes galerías.

El hallazgo de Josefa de Óbidos

La muestra, organizada en colaboración con Artur Ramon Art, reúne cerca de una treintena de piezas que recorren dos siglos de historia del bodegón en la península. Un género que durante siglos decoró casas españolas y que, tras años en segundo plano, vuelve a despertar el interés de coleccionistas y público general.

Desde las composiciones tempranas de Juan de Van der Hamen, como 'Naturaleza muerta con cesta de fruta' (c. 1622-1623) o 'Naturaleza muerta con frutas y jarrón' (1626), hasta un delicado Juan de Zurbarán con su Cesta de ciruelas y una rodaja de melón (c. 1640), la exposición traza un recorrido sólido y coherente. También se incluyen piezas como el 'Plato de higos' de Pedro de Camprobín (c. 1656) y las celebradas composiciones dieciochescas de Luis Meléndez, entre ellas 'Bodegón de postre con bollos dulces, cajas de jalea y dos tarros de miel'.

Algunas obras ya habían pasado por museos como el MNAC en depósitos de larga duración. Esta vez, además de contemplarlas, era posible adquirirlas. Un matiz que cambió por completo la velada, y sucedió con diversas de las piezas, que encontraron dueño durante la velada.

Más allá de los nombres propios y la lista de invitados, uno de los grandes atractivos de la exposición está en los descubrimientos inéditos. Es el caso de dos pinturas de Josefa de Ayala, conocida como Josefa de Óbidos, artista fundamental del Siglo de Oro.

placeholder Uno de los bodegones de Josefa Ayala (Cortesía Colnaghi)
Uno de los bodegones de Josefa Ayala (Cortesía Colnaghi)

La 'Pareja de bodegones con dulces, frutas y flores', perteneciente a una colección barcelonesa desde 1949 tras su paso por la Colección Gamero Cívico de Sevilla, había estado incorrectamente atribuida a Juan de Zurbarán. Gracias al estudio de Joaquim Oliveira Caetano —exdirector del Museu Nacional de Arte Antiga de Lisboa— se pudo identificar correctamente su autoría. El investigador conocía las obras por fotografías antiguas en blanco y negro, pero se desconocía su paradero.

La reatribución no es menor: supone ampliar el catálogo de una artista que logró su emancipación legal en 1661 y ejerció con plena autonomía en un contexto especialmente restrictivo para las mujeres. Incluso antes de la inauguración oficial, estas piezas ya habían despertado el interés de compradores.

Como es habitual en Colnaghi, la muestra va acompañada de un catálogo con estudio histórico-artístico y un ensayo principal firmado por el profesor Ángel Aterido, titulado 'Una colección como historia de un género: bodegones españoles entre el Siglo de Oro y la Ilustración'. Un respaldo académico que refuerza la propuesta comercial.

La poesía cotidiana podrá visitarse desde el 11 de febrero hasta el 9 de marzo en la sede de Colnaghi, en la calle General Castaños. Un plan exclusivo que no te puedes perder.

Cuando en Madrid ves que varias ventanas se iluminan al caer la tarde, anticipa que algo está ocurriendo en ese lugar. Ayer sucedió en la calle General Castaños, en ese tramo que comparte fachada con la Plaza de París, una de las plazas más elegantes y discretas de la capital. En concreto en el número nueve, la galería Colnaghi inauguraba 'La poesía cotidiana: Bodegón español en los siglos XVII y XVIII', una exposición que confirma el regreso silencioso, pero firme, de la naturaleza muerta al centro de la conversación artística.

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