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Marc Sala: "Hay dos tipos de nuevos periodistas: los aspirantes a famosos y los 'cracks' que se entregan para darlo todo"
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Marc Sala: "Hay dos tipos de nuevos periodistas: los aspirantes a famosos y los 'cracks' que se entregan para darlo todo"

La nueva era de los telediarios nos ha devuelto algunas caras familiares. El tono ha cambiado, el exceso de contenidos se ha controlado y se procura analizar más y mejor. El responsable de que todo fluya los 'findes' es Marc Sala (que no está solo)

Foto: Hay periodistas que te cuentan las cosas bien y luego está él, Marc Sala, que te las cuenta mejor. (José Manuel Ortega | RTVE)
Hay periodistas que te cuentan las cosas bien y luego está él, Marc Sala, que te las cuenta mejor. (José Manuel Ortega | RTVE)

Marc Sala (1976) no es un recién llegado al fragor de la batalla de una redacción de informativos; es un periodista vocacional que ha transformado micrófonos y cámaras en herramientas, y estudios y platós en hábitats naturales. Como todos los grandes, tiene 'ese algo más' que le hace único y, por tanto, necesario. La palabra clave aquí es aplomo, aplomo del bueno, combinado con una mirada franca, una sonrisa cercana y un perfecto dominio de la palabra y la síntesis. Hay periodistas que te cuentan las cosas bien y luego está él, Marc Sala, que te las cuenta mejor.

Periodista por la Universidad Autónoma de Barcelona, sus primeros pasos los dio en la tele local de su Tarrasa natal, para después curtirse en Radio Barcelona y acabar desembarcando en RNE Cataluña. Su carrera alcanzó velocidad de crucero cuando, instalado en Madrid, se puso al frente de programas tan emblemáticos como 'España a las 8' o 'En días como hoy', junto a Juan Ramón Lucas. Vuelta a Cataluña. Vuelta a Madrid. Su rostro se hizo familiar para el público nacional al asumir la dirección de 'La noche en 24 horas' y las mañanas de Televisión Española con 'La hora de La 1'. Hoy, Sala encara una nueva etapa como la voz y el rostro de los fines de semana en el Telediario, compartiendo mesa con otra grande, Lourdes Maldonado.

placeholder Marc Sala en el Pirulí, sede de los servicios informativos de Televisión Española. (José Manuel Ortega | RTVE)
Marc Sala en el Pirulí, sede de los servicios informativos de Televisión Española. (José Manuel Ortega | RTVE)

PREGUNTA. ¿Cómo se manifiesta el periodista que viajaba en ti?

RESPUESTA. Uy, de superjovencito, siendo muy crío. No recuerdo que me llamara la atención otra cosa. De pequeño jugaba a esas cosas. A mis hermanas les llevo 10 y 11 años y recuerdo que cuando ellas estaban de viaje les escribía cartas contándoles los resultados electorales. (Risas). Siempre me ha llamado mucho la atención la información.

P. Entre otras palabras: jugabas a los informativos.

R. Totalmente, con los Playmobil, me montaba el plató completo. En lugar de jugar a indios y vaqueros, hacía eso. Con 14 años empecé a colaborar con la tele local.

"Jugaba a los informativos con los Playmobil, me montaba el plató completo"

P. ¿Y cómo consigue un chaval de 14 entrar en la tele local de Terrassa?

R. Había dos teles: la del ayuntamiento y otra que era como de una asociación, "la pirata". Yo estaba muy involucrado en temas de teatro y asociaciones juveniles, así que me metí allí y me puse a hacer programas infantiles, que ahora me parece una bizarrada. Después entré en Radio Matadepera, cerca de Terrassa.

P. Y el 'veneno' de la radio se apoderó de ti...

R. Sí, me llamó mucho la atención, me enamoró. Justo antes de empezar la carrera, entré en Radio Terrassa, de la Cadena SER, y ahí fue cuando me dije: "Ostras, esta profesión me gusta muchísimo".

P. ¿Qué fue lo primero que tocaste en la radio: música, entretenimiento, informativos...?

R. Informativos. Recuerdo perfectamente lo primero que me encargaron hacer: una encuesta callejera sobre cómo los Juegos Olímpicos habían influido en Terrassa como subsede que fue. La gente estaba encantada; aquello había sido una fiesta.

P. De Terrassa a la mítica Radio Barcelona, ¿te impresionó la primera vez que atravesaste el 6 de la calle Casp?

R. Entré feliz y muy motivado. Obtuve una beca de Radio Barcelona mientras estudiaba la carrera. Por la mañana hacía la desconexión local, luego me iba a la facultad y por la tarde cubría ruedas de prensa.

P. ¿Qué época universitaria te tocó?

R. Muy tranquila. En verdad, estaba tan metido en el día a día de la radio que a la universidad iba 'de paso'. Soy de los que creen que este oficio se aprende trabajando.

"Estaba tan metido en el día a día de la radio que a la universidad iba 'de paso'. Soy de los que creen que este oficio se aprende trabajando"

P. Hablemos claro: ¿Periodismo es una carrera fácil?

R. Te da una visión global que otras carreras no ofrecen. Si lo estudias y lo practicas a la vez, entiendes antes el porqué de las cosas.

P. ¿Alguna asignatura que se te resistiese o te diese especial pereza?

R. La parte económica me costaba un poco más, pero disfrutaba mucho con las prácticas; me resultaban mucho más fáciles porque ya había desarrollado las habilidades necesarias.

P. ¿De dónde procede tu aplomo, ese que te hace sentir especialmente cómodo en el plató y atraviesa la pantalla?

R. He tenido mucha suerte, el aplomo me viene de serie y le saco todo el partido; siempre he sido así: me gusta contar las cosas con mucha calma.

"Ahora hay mucha presión con la inmediatez y el tema de la inteligencia artificial, que me tiene agobiado; no puedo dar paso a una imagen si no está cien por cien verificada"

P. En este mundo de sobreinformación, propaganda y noticias falsas en el que vivimos, sintetizar y verificar es más clave que nunca, ¿no?

R. Es el mismo oficio de siempre, pero en un contexto más complejo. Antes, si no tenías tres fuentes que te confirmaran algo, no había noticia. Ahora hay mucha presión con la inmediatez y el tema de la inteligencia artificial, que me tiene agobiado; no puedo dar paso a una imagen si no está cien por cien verificada. El oficio sigue siendo el mismo, pero en un mundo más convulso.

P. En 2004 te instalas en Madrid, ¿por qué?

R. Saltó la opción de trabajar en Radio Nacional de España. Había tenido otras propuestas, pero siempre faltaba el contrato fijo o algo similar. Cuando RNE me lo ofreció, me vine encantado porque quería "jugar en la Champions".

"El oficio sigue siendo el mismo, pero en un mundo más convulso"

P. ¿Cómo fue ese primer contacto con Madrid?

R. Difícil, porque vine solo y aquí hay otra dinámica distinta a la de Barcelona. Me sentí arropado, pero fue un impacto grande. Fue una época de radio pura, hice de todo.

P. Lo cierto es que te has tragado muchos horarios nocturnos y muchos madrugones.

R. Nunca he tenido un horario de 8 a 3. Lo peor fueron los años de 'La Noche en 24 Horas' y la radio por la noche, porque soy muy madrugador. Mi biorritmo está más activo a las siete de la mañana que a las siete de la tarde. No es agradable despertarse a las cuatro, pero, sí, mi cabeza funciona mucho mejor por la mañana.

placeholder Marc Sala. (José Manuel Ortega | RTVE)
Marc Sala. (José Manuel Ortega | RTVE)

P. Vuelves a Cataluña como subdirector de informativos.

R. Hubo un cambio de ciclo en la radio y volví a Barcelona. Estuve unos meses en Ràdio 4 y después me propusieron probar en la tele. Yo no tenía ni idea de televisión. Aprender el lenguaje audiovisual con treinta y pocos años fue muy divertido. Empecé con edición y acabé presentando.

P. Y ahora en los telediarios del fin de semana, ¿te pasa, como a tantos, que te pones nervioso justo antes de empezar?

R. Con el telediario siempre me pongo muy nervioso, porque es como una misa, muy ceremonioso; todo tiene que salir perfecto. Es un formato que me genera mucha tensión antes de empezar, pero eso es bueno porque quiere decir que has asumido la responsabilidad.

P. Por cierto, cuando hacías las mañanas en 'La Hora de La 1', te especializaste en comentar los Sanfermines en diferido. ¿Cómo se llena una hora hablando de un encierro que dura dos o tres minutos?

R. Aluciné con los Sanfermines. Cuando me dijeron que había que alargar la retransmisión casi una hora más después del encierro, me vi incapaz. Pero rodeado de compañeros de Pamplona que saben un montón, escuchando mucho, le pillé el punto y lo disfruté.

P. Y luego entra en escena Pepa Bueno y todo cambia en el tono de los informativos de Televisión Española: menos noticias, mejor contadas. ¿Es Pepa Bueno quien decide ponerte en el fin de semana?

R. Yo daba por concluido el ciclo de 'La Hora de La 1' y buscamos una salida. Me daba un poco de pavor el horario del fin de semana porque soy una persona muy social, pero cuando me dijeron que copresentaría con Lourdes (Maldonado), dije: "Perfecto, encajamos". Contamos las cosas de forma similar. Buscamos esa cercanía sin quitarle el dramatismo a la realidad, pero sin exagerar. Con Lourdes hay una química estupenda; ella hace mucho equipo en la redacción y me empuja a esa cercanía que a veces me cuesta un poco más. El nuevo decorado del telediario también facilita mucho esa naturalidad.

P. ¿Cómo llevas la dicotomía periodista-famoso?

R. Como no me considero famoso, lo llevo bien. Es inevitable que un periodista con peso social sea reconocido, pero hay muchas maneras de llevarlo.

"Siempre digo que no a las propuestas comerciales. Si es algo social o de servicio público, no tengo problema, pero vender alarmas, como que no"

P. ¿Y qué opinas de los periodistas que, tras contarte el último bombardeo, te venden un seguro de vida?

R. Gajes del oficio serán; a mí no me lo han ofrecido todavía. (Risas). Siempre digo que no a las propuestas comerciales; si es algo social o de servicio público, no tengo problema, pero vender alarmas, como que no.

P. ¿Y qué hacemos con la lenta pero segura vuelta de la publicidad a TVE vía patrocinio?

R. En su momento fui muy partidario de que desapareciera porque nos daba libertad y caché. Pero que haya parte de publicidad o patrocinios tampoco me molesta especialmente. Es un debate sobre si queremos que toda la financiación sea pública o si estaríamos dispuestos a pagar un canon como en otros países.

"Profesionalmente, creo que las cosas me han llegado a su debido momento, ni pronto ni tarde. Tenía muchas ganas de presentar un telediario y me ha llegado en el momento perfecto"

P. Rondas los 50. ¿Sientes que ya dominas todas las herramientas de la profesión y de la vida?

R. Siempre se aprenden cosas, pero sí, me siento en un punto de madurez profesional que me encanta. Me da cierto pánico pensar si en algún momento seré menos útil. Profesionalmente, creo que las cosas me han llegado a su debido momento, ni pronto ni tarde. Tenía muchas ganas de presentar un telediario y me ha llegado en el momento perfecto.

P. ¿Cómo ves a la nueva generación de periodistas?

R. Hay de todo. Gente que dices: "Guau, qué pasada", y gente que no entiendes qué hace aquí o qué busca. Hay gente que viene solo para ser famosa y se va a llevar muchas frustraciones. Pero afortunadamente sigue habiendo 'cracks' que son pura cepa del oficio, que saben de qué va esto y que se entregan por completo. Ese es el perfil bueno, el que interesa.

Marc Sala (1976) no es un recién llegado al fragor de la batalla de una redacción de informativos; es un periodista vocacional que ha transformado micrófonos y cámaras en herramientas, y estudios y platós en hábitats naturales. Como todos los grandes, tiene 'ese algo más' que le hace único y, por tanto, necesario. La palabra clave aquí es aplomo, aplomo del bueno, combinado con una mirada franca, una sonrisa cercana y un perfecto dominio de la palabra y la síntesis. Hay periodistas que te cuentan las cosas bien y luego está él, Marc Sala, que te las cuenta mejor.

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