Asturias guarda rincones capaces de transportar a otra época casi sin necesidad de imaginar demasiado. Uno de los ejemplos más sorprendentes está en el occidente asturiano, muy cerca de Galicia y a pocos kilómetros del Cantábrico. Allí se encuentra Os Teixois, una diminuta aldea etnográfica que apenas cuenta con cuatro habitantes y cuya historia gira completamente alrededor del agua.
Lejos de convertirse en un parque temático artificial, este pequeño núcleo rural ha logrado conservar intacta buena parte de su funcionamiento original. Precisamente por eso las visitas están muy controladas y siempre deben hacerse con guía especializado. Aquí no basta con pasear y mirar: gran parte de lo que hace especial a Os Teixois necesita explicación y demostración en directo.
Os Teixois (Os Teixois)
La gran singularidad de Os Teixois es que sus antiguos sistemas hidráulicos continúan operativos décadas después de su restauración. El agua del arroyo que atraviesa la aldea sigue moviendo molinos harineros, mazos hidráulicos, ruedas de afilar y distintos mecanismos tradicionales vinculados al trabajo del cereal y del metal.
Os Teixois estuvo habitada hasta mediados del siglo XX, cuando la despoblación rural vació progresivamente la aldea. A finales de los años ochenta comenzó un importante proceso de recuperación impulsado por el concejo de Taramundi con un objetivo muy concreto: conservar los oficios y sistemas originales sin transformarlos artificialmente.
La restauración arrancó en 1989 y contó con la colaboración de carpinteros, canteros y herreros locales que todavía conocían el funcionamiento real de estos mecanismos porque habían convivido con ellos durante su infancia. El conjunto terminó siendo declarado Bien de Interés Cultural como uno de los mejores ejemplos de arquitectura y actividad preindustrial del noroeste peninsular.
Lo que hace especial a Os Teixois no es solo su belleza rural, sino comprobar que todavía conserva una manera de vivir y trabajar basada completamente en el aprovechamiento natural del agua. Por eso las visitas se organizan en grupos reducidos y en horarios concretos. La experiencia, además, se entiende mucho mejor acompañada de explicaciones detalladas sobre cómo funcionaban estos sistemas productivos tradicionales.
Asturias guarda rincones capaces de transportar a otra época casi sin necesidad de imaginar demasiado. Uno de los ejemplos más sorprendentes está en el occidente asturiano, muy cerca de Galicia y a pocos kilómetros del Cantábrico. Allí se encuentra Os Teixois, una diminuta aldea etnográfica que apenas cuenta con cuatro habitantes y cuya historia gira completamente alrededor del agua.