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ARQUITECTURA

El hijo millonario de Santiago Calatrava, víctima de la estafadora 'de moda' en NY

Gabriel Calatrava, el primogénito del famoso arquitecto, fue uno de los introductores de la falsa millonaria rusa Anna Delvey en la alta sociedad neoyorquina

Foto: Santiago Calatrava, en Castellón de la Plana. (Getty)
Santiago Calatrava, en Castellón de la Plana. (Getty)

Las teles locales retransmitían el juicio y comentaban los diseños que lucía la imputada. La rusa Anna Sorokin se cambió el nombre a Anna Delvey y se hizo pasar por una multimillonaria con grandes proyectos en Nueva York. Se codeó con los más ricos, compró en las mejores tiendas, comió en los mejores restaurantes y siempre aparecía en la lista VIP de cualquier local. Era todo mentira.

[LEA MÁS: De cómo una rusa pobre de 26 años se codeó con la elite de NY]

Era una gran fabuladora que engañó a todo el mundo menos a un banco. Y la semana pasada fue condenada por un tribunal de la Gran Manzana por estafa. Delvey tuvo acompañantes en esta aventura, personajes de la alta sociedad que se creyeron su historia y cayeron en sus redes. Uno de sus cicerones fue Gabriel Calatrava, hijo de Santiago Calatrava, el famoso arquitecto.

Gabriel Calatrava, hijo del famoso arquitecto Santiago Calatrava. (CAL)
Gabriel Calatrava, hijo del famoso arquitecto Santiago Calatrava. (CAL)

Los tres hijos de Calatrava son miembros de la 'high' neoyorquina. Y Gabriel, el mayor, ingeniero y arquitecto como el padre, con una empresa propia que desarrolla grandes proyectos, fue una de las víctimas de la falsa Anastasia del siglo XXI. Como aquella rusa que en los 80 se hizo pasar por la hija del zar Nicolás sin serlo y accedió a lo más alto de la escala social de la capital del mundo.

Gabriel Calatrava fue una de las excusas de esta Anastasia moderna. El hijo del arquitecto español es un tipo conocido en las altas esferas de Nueva York. Suele aparecer en los medios como invitado a fiestas y estrenos, y hasta ha mostrado su casa en algunas publicaciones de la ciudad. En 'The New York Post', sin ir más lejos, se publicó un amplio reportaje sobre su vida y sus trabajos en el que también aparecían sus dos hermanos.

Los cuatro hijos de Santiago Calatrava y Robertina Marangoni, también socia de su marido, se criaron entre Suiza y Estados Unidos. Residen en Park Avenue, en uno de los tres edificios comprados por el matrimonio en el barrio más caro de Nueva York. Gabriel nació en Zúrich y ha viajado por todo el mundo desde pequeño, por lo que su infancia la pasó de colegio en colegio, desde Inglaterra a Canadá pasando por España. Todo para terminar sus estudios en la prestigiosa Universidad de Columbia, en la zona alta de Nueva York.

Santiago Calatrava, Robertina Marangoni y su hijo Gabriel, en Nueva York. (Getty)
Santiago Calatrava, Robertina Marangoni y su hijo Gabriel, en Nueva York. (Getty)

Hace seis años, después de trabajar durante cinco con su padre, decidió independizarse y montó su propio estudio, el mismo que diseñó los apartamentos de sus hermanos. Gabriel tiene ahora 36 y es un personaje cosmopolita que habla español, inglés, alemán, francés e italiano. Incluso árabe, a petición de sus padres, que quisieron que cada hijo aprendiera un idioma difícil. Si el de Gabriel fue el árabe, el de Micael fue el ruso y el de Sofía, el chino.

Así, los hermanos viajaban también a los países originarios de la lengua escogida. Una educación internacional y exclusiva que les ha llevado a formar parte del círculo más elitista de Nueva York, lo que comporta muchas ventajas aunque algún peligro.

Porque la ambiciosa y fantasiosa Anna vio en Gabriel a una presa para abrirse camino en ese círculo cerrado de la 'high' neoyorquina. Delvey dejó su Rusia natal y se instaló en París en 2013 como becaria de la revista 'Purple'. Lo contaba El Confidencial hace unos días, tras conocerse la condena de prisión que cayó sobre la falsa socialite. En 2015 empieza su aventura americana en Nueva York, donde se mueve como pez en el agua en las altas esferas, aunque nadie sabe bien ni quién es ni de dónde sale su dinero. ¿Trabajar? Tampoco es preciso en esos ambientes.

Anna Sorokin, condenada a prisión por estafa. (Reuters)
Anna Sorokin, condenada a prisión por estafa. (Reuters)

Ella cambiaba la versión de su vida a su antojo: ahora una joven heredera de Colonia (a pesar de su extraño acento ruso) con un padre propietario de una gran empresa de energías renovables, ahora la hija de un multimillonario ruso que exportaba petróleo a Alemania… Nadie se cuestionó sus historias. Ni Gabriel Calatrava, con quien Anna contactó para una superinversión (superinventada, claro).

Una historia que terminó la semana pasada con su condena. Con Calatrava contactó para su gran proyecto, el que la ha llevado a dar con sus huesos en la cárcel. Decía que pretendía construir un macrocomplejo residencial en Park Avenue (cerca de la vivienda de los tres hijos Calatrava). Gabriel debía ser uno de los responsables del proyecto. Su oferta consistía en aportar 25 millones de dólares y recaudar otros 25, al menos hasta que descartó la financiación privada y se decantó por pedir un préstamo, tal y como contó El Confidencial. Al final, la historia no se sostuvo ante los bancos, que han sido quienes la han llevado ante los tribunales.

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