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DE NIÑA FAMOSA A MUJER ANÓNIMA

Chábeli Iglesias, la hija caprichosa que no quiere la fama para sus hijos

Durante años, la hija mayor de Preysler era un personaje habitual de las revistas y participaba en las exclusivas familiares hasta que decidió ir por libre

Foto: Chábeli Iglesias. (Getty)
Chábeli Iglesias. (Getty)

Desde muy pequeña, Chábeli sabía que no era como las demás compañeras del colegio británico al que acudía hasta que emigró a Miami por motivos de seguridad. A raíz del secuestro del doctor Iglesias Puga, y a pesar de que los tres niños tenían escolta particular que pagaba Julio Iglesias, se decidió que salieran de España. La primogénita fue la que más lo sufrió. A sus once años estaba muy unida a su madre, aunque ha sido el ojito derecho del cantante. Cuando su padre le escribió 'De niña a mujer', uno de los temas más escuchados y que ocupó los primeros puestos de las listas de éxito de medio mundo, Chábeli se convirtió en personaje independiente.

Julio Iglesias ha sido uno de los artistas que ha sabido utilizar su vida personal para dar más emoción a sus canciones de amor y desamor. 'Hey', 'Me olvidé de vivir' o 'Gwendoline' representaban esas etapas sentimentales azarosas. La realidad nada tenía que ver salvo en el caso de Chábeli, a la que cantó su transformación de 'Niña a mujer'. Sus hermanos no vivieron este despertar a la fama. En los conciertos en los que padre e hija coincidían, el público pedía fervoroso que sacara a la niña para cantar a dúo.

Julio Iglesias junto a sus hijos, Enrique, Julio y Chábeli, y Tamara Falcó. (Getty)
Julio Iglesias junto a sus hijos, Enrique, Julio y Chábeli, y Tamara Falcó. (Getty)

Durante años, la hija mayor de Preysler era un personaje habitual de las revistas y participaba en las exclusivas familiares hasta que decidió ir por libre. En este sentido hay varias anécdotas que ilustran este desequilibrio entre sus aspiraciones de privacidad y las de los paparazzi. En una ocasión, le preguntaron a Julio Iglesias si no le daba pena que su hija, con 18 años, no tuviera intimidad. Fue implacable: “A mí me da pena la gente que tiene problemas importantes. Es una niña privilegiada y no tengo ninguna lástima por ella, sino todo lo contrario. Además a Chábeli le gusta más una fotografía que a un tonto un lápiz”, aseguraba a la revista 'Tiempo'.

Cada temporada aparecía en '¡Hola!', la revista a la que Tamara define “como nuestro álbum familiar”. Sola, con su marido, con el hijo, en su casa de Miami o formando parte de reportajes navideños con la saga Preysler. Era lo habitual, lo que siempre había visto en casa.

Vida privada, muy privada

Tuvo que pasar mucho tiempo para que la primogénita decidiera marcar una línea divisoria entre la privacidad de sus hijos y los ingresos económicos. Mientras Alejandro fue pequeño, le vimos crecer hasta que ya siendo adolescente desapareció del mapa. Pasó lo mismo con Sofía, la hija que ahora tiene 7 años y de la que, incluso, no hubo constancia de su nacimiento hasta tiempo después. Tampoco Chábeli dio publicidad a su embarazo de gemelos en el 2010. Se supo que los había perdido por Isabel Preysler, que confirmó la tragedia. A partir de ahí hubo ese punto de inflexión para que sus hijos tuvieran una adolescencia tranquila sin que se les reconociera públicamente.

Chábeli junto a su marido, Christian Altaba. (Getty)
Chábeli junto a su marido, Christian Altaba. (Getty)

En esta búsqueda tardía de la intimidad familiar tiene mucho que ver su marido, Christian Altaba, que sí fue consciente de los peligros de la fama. Todo marcha bien mientras no haya complicaciones, como sucedió cuando trascendió una discusión conyugal con presencia policial y demanda que Chábeli interpuso y días después retiró. Ella misma lo contaba en unas declaraciones que, en este caso, no formaron parte de ninguna exclusiva: “Discutimos y yo me asusté porque nunca había visto a Christian diciéndome las cosas tan feas que me dijo. Fue subiendo de tono, me entró miedo y llamé a la policía”, explicaba para aclarar que no hubo orden de alejamiento ni malos tratos físicos.

El tiempo demostró que la decisión de Altaba y de Chábeli de preservar a sus hijos del interés mediático ha surtido efecto. La única imagen que hay de Alejandro, que acaba de cumplir 18 años, fue en la boda de su tía Ana Boyer con Fernando Verdasco. El joven, que ya es mayor de edad, ha elegido ser un Preysler de segunda generación sin vertiente pública. Mantiene sus redes sociales privadas y, en Miami donde vive, solo su ambiente más cercano conoce que es nieto de Julio Iglesias y sobrino de Enrique Iglesias.

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