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UNA LABOR APASIONANTE

La viuda de la duquesa de Medina Sidonia nos habla sobre su litigio con el actual duque

Liliane Dahlmann, presidenta de la Fundación Casa Medina Sidonia, nos cuenta el apasionante proceso de digitalización de su impresionante archivo

Foto: Liliane Dahlmann, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Liliane Dahlmann, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

El archivo de la Fundación de la Casa de Medina Sidonia ha comenzado a ser digitalizado y la presidenta de la fundación, Liliane Dahlmann, siente que por fin el sueño de la anterior duquesa, su esposa, Isabel Álvarez de Toledo, se va a materializar. La cultura asequible a todo el mundo fue la obsesión de esta mujer, cuyo empeño y capacidad de trabajo hizo que llevara casi en solitario una labor ingente.

Liliane siempre está disponible para hablar de la fundación y las puertas de la misma se abren para investigadores de todo el mundo. La capacidad es de doce personas, pero en la actualidad las actividades públicas y las visitas al archivo han quedado suspendidas desde el miércoles por la crisis del coronavirus: “Cuando las autoridades sanitarias nos tranquilicen y haya pasado, volveremos a abrir el archivo. Seguimos trabajando a puerta cerrada, pero no acogemos a investigadores que no sabemos de dónde vienen. Trabajamos catorce personas, más los tres encargados de la digitalización”.

El actual duque de Medina Sidonia, Leoncio Alonso González de Gregorio y Álvarez de Toledo, hijo mayor de Isabel, reside también en el palacio, sede de la fundación, lo mismo que Liliane: “Nos vemos poco, aunque por supuesto que hay un contacto institucional entre nosotros. Él es patrono nato de la fundación y, como con todos los demás, mantengo contacto, como debe ser. En algunos puntos coincidimos y en otros no, pero entre gente educada no es ningún problema”.

Leoncio Alonso González de Gregorio y Álvarez de Toledo y Liliane Dahlmann, viuda de la duquesa, en uno de sus juicios, en 2015. (EFE)
Leoncio Alonso González de Gregorio y Álvarez de Toledo y Liliane Dahlmann, viuda de la duquesa, en uno de sus juicios, en 2015. (EFE)

LIlianne no echa balones fuera cuando le recordamos el litigio judicial que tuvieron durante casi una década: "Evidentemente, ha habido un litigio, pero eso no quita para que siga habiendo una relación, insisto, dentro del marco institucional. Yo creo que todos remamos en la misma dirección: que la fundación permanezca y que el patrimonio creado por su madre permanezca y tenga el mayor alcance posible dentro de la sociedad. Creo que eso es lo fundamental, lo demás forma parte de lo privado y cada uno tenemos nuestros criterios y nuestra forma de ser".

En efecto, la duquesa falleció el 7 de marzo del 2008 y tras su muerte se inicia un litigio entre sus herederos, sus tres hijos y su viuda. Liliane asegura que la fundación ha seguido su curso porque “ella marcó las directrices en la carta fundacional. El patronato lo forman la Junta de Andalucía, el Ministerio de Cultura, la Diputación de Cádiz, el Ayuntamiento, el actual duque de Medina Sidonia, un profesor de la Universidad de Sevilla y yo. Nosotros hemos mantenido y respetado los estatutos aunque hemos mejorado las ayudas, ya que los patronos mayoritarios son instituciones públicas. La línea está marcada por ella y mientras yo sea presidenta seguiremos sin grandes cambios. Creo que todo el mundo está de acuerdo”.

Leoncio Alonso González de Gregorio. (EFE)
Leoncio Alonso González de Gregorio. (EFE)

Los trabajos de digitalización comenzaron en octubre del 2019. Irá por fases. Los primeros 550 legajos deben estar listos y descritos a finales de año. Hay aprobadas fases hasta el año 2021-22. Actualmente trabaja un equipo de tres personas. Si la media fuera esa, se tardarían diez años, aunque la presidenta espera que el equipo pueda aumentarse y reducirse el tiempo: “Siempre digo que si ella sola tardó diez años en la catalogación, nosotros deberíamos tardar algo menos.”

Es el archivo mayor que existe en el mundo de estas características. La documentación que contiene es única. Son más de 6.314 legajos (unidades de instalaciones, el soporte del documento) y puede haber entre cinco y seis millones de documentos. Entre los descubrimientos que se están realizando está que Velázquez fue aposentador de la casa y hay también una gran documentación de cómo fue la política europea en los siglos XV, XVI y XVII. Con la digitalización y una vez subidos a la red, cualquier persona desde cualquier parte del mundo podrá acceder a esos documentos.

Un brillante currículum

Liliane estudió en Barcelona y en Cádiz, es licenciada en Historia Moderna y Contemporánea, y en la actualidad está realizando su doctorado sobre el periodo ilustrado español en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. También tiene conocimientos de paleografía. Llegó a España siendo una niña con su madre desde Alemania, por motivos laborales, y ahora se considera “una española más”.

Siente devoción por el “pensamiento ilustrado y lo que supuso todo en el proceso económico. Esa etapa histórica para mí es apasionante”. Ocupa el cargo de presidenta de la fundación, cargo vitalicio que se recoge en sus documentos: “Solo soy un mero eslabón entre Isabel y las Administraciones Públicas. Como nadie es eterno, imagino que algún día habrá otro presidente”.

Liliane afirma que se siente sanluqueña, totalmente integrada en la ciudad y en la sociedad: “Viví con Isabel 27 años, hace doce que murió (7 de marzo del 2008), llevo aquí 38 años .Me siento parte de esta ciudad, la gente es muy acogedora y me siento muy querida y respetada”.

La conocida popularmente como 'duquesa roja', en una imagen de su juventud. (EFE)
La conocida popularmente como 'duquesa roja', en una imagen de su juventud. (EFE)

Lo cierto es que la obra realizada por la duquesa de Medina Sidonia es de una envergadura tal que hasta los tres profesionales que están llevando a cabo la digitalización están sorprendidos. Liliane recuerda: “La duquesa de Medina Sidonia comenzó esta labor en solitario a partir de 1958-59. Primero hubo que hacer una importante labor de limpieza en el 56. Prácticamente lo hizo todo sola. Yo la ayudé en los últimos tiempos, me incorporé en el 82 y acabó la catalogación definitiva en el 85. La labor fue de ella sola, la letra de los catálogos es de ella. Todo el que ve los catálogos se sorprende. Su labor de catalogación y recopilación de documentación hizo que le otorgaran la Medalla Oro al Mérito en las Bellas Artes. Ojalá se hubiera comenzado esta digitalización antes, ella lo intentó muchas veces”.

Describe con gran admiración el trabajo de una mujer que se sentía muy responsable y comprometida socialmente: "Ella no solo actúa como archivera, sino que hace una breve descripción dentro de cada catálogo. Son veinte tomos. Su formación la adquirió con su abuelo, Gabriel Maura, el historiador. Siempre contaba que desde muy joven, con catorce o quince años, él la mandaba a los archivos a recopilar información. Por ejemplo, cuando escribió su libro sobre Carlos II, ella lo ayudó muchísimo en la recopilación de documentos. Sabía algo de paleografía, fundamental para entender los documentos. Era autodidacta, una mujer muy culta, con una gran preparación intelectual, pero sobre todo tenía una gran capacidad de trabajo”.

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