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CHEF Y MASTERCHEF

Samantha Vallejo-Nágera: comunión en el chino, boda con bocatas y un marido 'secreto'

La cocinera se ha convertido en pilar indispensable de 'MasterChef', aunque antes de llegar a la popularidad televisiva pasó por muchas etapas, incluida cuidar niños

Foto: Samantha Vallejo-Nágera. (Olga Moreno)
Samantha Vallejo-Nágera. (Olga Moreno)

Samantha Vallejo-Nágera es una mujer con una fuerte personalidad y mucha energía. "Tengo mucho carácter y temperamento, pero soy mucho más alocada", se ha definido ella misma. Y eso lo vemos cada semana al frente de uno de los programas que más han hecho por la cocina en nuestro país, pero también en sus otras actividades en paralelo, tanto en su vida profesional como en la personal. Incansable, la cocinera, que ha pasado gran parte del confinamiento con su gran familia en su casa de Pedraza, vuelve a presidir las noches de los lunes en televisión.

“Muchos de vosotros me conoceréis por ser jurado en el programa 'MasterChef', pero a lo mejor no sabéis que también soy empresaria con mi Catering Samantha de España”, explica en su página web, además de contarnos que “somos una familia numerosa y nos encanta disfrazarnos, cantar, bailar, llenar nuestra vida de color, música y alegría con cada detalle”. En su página, Samantha da más detalles sobre su blog, la discapacidad intelectual, recetas y tienda online, pero hay muchas cosas de ella que no cuenta y nosotros te descubrimos aquí.

No existe en Wikipedia

Vale, sí es un dato menor, pero que una de las reinas de la cocina, una de los 'masters' de la televisión, no tenga entrada en una de las páginas más consultadas del mundo es extraño. Así que animanos a que alguien (o ella misma) ponga manos a la obra.

Comunión con palillos

Samantha es una mujer religiosa, lo ha contado muchas veces. De hecho, en una de las últimas entrevistas para Vanitatis decía que “rezo todos los días por los que se han ido, por los que están sufriendo y agradezco a Dios el privilegio de compartir estos días tan difíciles con mi familia”. Samantha, que se crió en una familia de padres separados, heredó la glotonería de su progenitor, que siempre la llevaba a “sitios baratos, pero riquísimos”. “Hasta celebré mi comunión en un restaurante chino, lo que acabó siendo todo un éxito”, contaba la cocinera en uno de sus libros.

Samantha Vallejo-Nágera, en 'MasterChef'. (TVE)
Samantha Vallejo-Nágera, en 'MasterChef'. (TVE)

Gazpacho en la Gran Manzana

A Samantha, deportista y activa como pocas, la hemos visto corriendo (y completando) una de las maratones más importantes y populares del mundo, la de Nueva York. Lo ha hecho dos veces, la primera en 2009 y la segunda en 2017. Tal vez cuando corría por las famosas calles de la ciudad de los rascacielos recordó otra época, una en la que era más joven y vivió en la Gran Manzana durante dos años. "Hacía gazpacho y paellas a domicilio. Me iba a Chinatown en patines y compraba allí los ingredientes. Me encargaba de todo, hasta de la decoración. Era muy folclórica".

¿Que te caliente qué?

Hablando de gazpacho: ¿recuerdan a Carmen Maura en 'Mujeres al borde de un ataque de nervios” declamando los ingredientes de esta maravilla de la gastronomía nacional con una intensidad como si estuviera recitando al mismísimo Shakespeare? “Tomate, pepino, pimiento, cebolla, una puntita de ajo… Aceite, sal, vinagre, pan duro y agua”. La cocinera contaba en una entrevista para el diario 'ABC' que ha tenido muchas experiencias a los largo de los años que lleva trabajando y que los clientes a veces quieren cosas excéntricas. ¿Una de las más raras? Hubo una ocasión en que "un cliente me pidió que le calentase un gazpacho”.

Marido en la sombra

Por cierto, la segunda vez que la cocinera participó en la carrera neoyorquina lo hizo junto a su pareja para celebrar su 60 cumpleaños. Pero ni siquiera en la foto que inmortalizó el momento aparecían juntos. “¿Tú has visto a mi marido alguna vez?", le preguntaba Samantha a Bertín Osborne cuando visitó su programa. Y es verdad, Peru Aznar es el secreto mejor guardado de la cocinera.

Nacido en una buena familia de tradición vitivinícola, trabaja como enólogo en las bodegas Marqués de Riscal, empresa en la que ocupa el cargo de director comercial. Se casó en 1986 en la iglesia de Saint James de Londres con Dolores Posadas Mañé, hermana de la escritora Carmen Posadas en un enlace en el que estuvo presente, entre otros, Miguel Bosé. Fruto de ese matrimonio nació Sara, a la que Samantha hizo referencia en su entrevista con Bertín muy de pasada. “Mi marido es como tú. Me refiero a que tiene una hija mayor de una relación anterior y ahora tiene cuatro hijos conmigo”.

Su placer gastronómico favorito

En su libro 'Mis secretos para llegar a todo y exprimir la vida al máximo', Samantha recuerda una infancia llena de boquerones en vinagre, especialmente los que comía cada fin de semana que su familia iba a La Granja de San Ildefonso. De camino allí, paraban en un supermercado de la N-VI y su padre le dejaba elegir un capricho para comer. “En todas las sabrosas ocasiones yo siempre elegia boquerones en vinagre. No suele ser un plato de gusto infantil por su acidez, pero a mí me encantaban, y aunque me pasaba toda la semana pensando en otras alternativas, siempre terminaba reincidiendo en ese sencillo manjar, y hoy en día sigue encantándome.

Es community manager de su gato

“Vivo en Madrid. Veraneo en Mallorca”. Es la frase que tiene escrita el minino de la cocinera en su perfil de Instagram, que cuenta con 97 publicaciones y más de 2.000 seguidores. No está mal. “Mi gato es ideal. Es modelo y está constantemente posando. Yo soy una esteta y me encantan los bodegones. Si hay una caja de bombones, se mete encima y pone la mano. Y claro tengo que hacerle fotos. Hablo como si fuese el gato. Le encanta la Navidad, pero araña a la gente que viene. Es uno más de la familia. Se llama Chef”, relataba Samantha en una entrevista para 'Papel'. Por cierto, su perfil por si lo quieren buscar es @chefmasterkat.

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Me gusta hacer gimnasia por la mañana

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Show me the money

Cuando los tres 'masterchefs' visitaron a David Broncano en 'La resistencia”, ante la típica pregunta del espacio sobre cuánnto dinero tienen en el banco, Samantha dijo de la forma más espontánea: "A mí me encanta el dinero". Y ha sabido amasarlo muy bien.

Aunque pertenece a una familia adinerada, la jurado de 'MasterChef' se lo ha currado. La cocinera puso en marcha en el año 2000 su empresa de catering, un paraguas para todas sus actividades gastronómicas, tanto la provisión de comida preparada para eventos como sus colaboraciones gráficas o literarias. Samantha es proveedora habitual de algunas instituciones públicas y su buen hacer la ha convertido en una imprescindible en las reuniones más selectas del país. En el año 2018 obtuvo unos beneficios limpios de algo menos de 200.000 euros, después de pagar impuestos y los sueldos de una treintena de empleados entre fijos y temporales. También ella tiene suscritos algunos contratos publicitarios y recibe un sueldo de Shine Iberia, la productora de 'MasterChef', por su trabajo en el programa.

Samantha de España y de UK

Además de vivir una temporada en Nueva York, la cocinera también residió en Londres, donde trabajó como 'au pair'. Lo recordaba así en una entrevista para 'El Comercio': “Mi tarea era cuidar a una niña, limpiar una vez por semana y, sobre todo, planchar. Y a mí se me daba fatal y se me acumulaba mucha ropa. Entonces decidí hacer un trato con mis amigos banqueros: yo les cocinaba todos los días y a la muchacha que les limpiaba a ellos la pagaban más y me planchaba lo mío. ¡Yo estaba encantada y ellos también! Llegaban del banco y nos metíamos unas comilonas espectaculares, todavía me lo recuerdan”. Tras esa primer encargo, llegaron muchos otros, pero como a los ingleses les costaba pronunciar Vallejo-Nágera, decidió bautizarse como Samantha de España. Acababa de nacer una empresa de catering...

Boda peculiar

Samantha se casó a los 32, no por miedo al compromiso, sino por su afición a sentirse libre. Tuvo tres novios serios pero disfrutó viajando, yendo a fiestas y siendo independiente hasta que se cruzó en su camino Peru, y seis meses más tarde estaban casados. En su boda no hubo cóctel de marisco ni bogavante, sino lentejas, un bocata y gazpacho. “Hubo un montón de cosas: chuches, pasteles... Mi boda no fue refinada, me divertía que fuera una burla. Iba todo el mundo disfrazado de novios, las que se habían casado se trajeron su vestido y las que no se hicieron uno. ¡Fue genial!”, contaba.

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