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ESPECIAL ORGULLO GAY 2020

Daniela Santiago, protagonista de 'Veneno': "He tenido mucha más suerte que ella"

La actriz, en el mejor momento de su carrera, rememora su vida con nosotros y nos narra cómo fue su transición para ser la mujer que siempre había soñado

Foto: Daniela Santiago. (Instagram)
Daniela Santiago. (Instagram)

Son tres las actrices que dan vida a Cristina la Veneno en la serie sobre su vida en Atresmedia, King Jedet, Isabel Torres y Daniela Santiago, y entre las tres, que no se conocían antes del rodaje, ha surgido una relación muy especial: "Ahora somos inseparables. Nos respetamos, nos queremos y nos ayudamos", nos dice esta última, quien, a sus 38 años, se encuentra en el mejor momento de su vida profesional, con una emergente carrera como actriz.

Con cuatro episodios rodados de 'Veneno' y los otros cuatro restantes que, si la pandemia no lo impide, estarán terminados en septiembre, la actriz dedica unas palabras de aliento para su compañera Isabel, enferma de cáncer: "Es una leona, siempre estamos pendientes de ella y hablamos por teléfono una o dos veces a la semana. Dice que si no fuera por el proyecto que tiene entre manos no sabe dónde estaría, tiene una enorme ilusión por vivir". La misma que tiene Daniela, quien aprovecha esta entrevista para hacer un repaso de su periplo vital y reivindicar la visibilidad de las mujeres transgénero, también en una profesión tan competitiva, exigente y a veces olvidadiza con sus estrellas como la suya.

PREGUNTA: ¿Cómo llegas a la serie 'Veneno', que se ha convertido en la gran oportunidad de tu vida?

RESPUESTA: Estaba en Málaga, trabajando como maquilladora y peluquera y retirada del mundo del artisteo. Estuve trabajando en la noche muchísimos años, pero estaba alejada de todo eso. Una amiga de Barcelona me llamó para decirme que estaban haciendo el casting y que daría el perfil. Por un lado pensé que no me veía, pero por otro me dije que no perdía nada por intentar conseguir el sueño que siempre tuve de entrar en televisión y trabajar como actriz.

P: El reto era aún mayor porque era una persona con la que habías estado conviviendo durante un mes en Madrid.

R: Sí, pero sobre todo se trataba de recordarla desde el cariño, porque cuando yo viví con ella era casi una niña y, además, se convirtió en mi amiga.

Daniela, caracterizada para 'Veneno'. (Atresmedia)
Daniela, caracterizada para 'Veneno'. (Atresmedia)

P: Es la época en la que llegaste a Madrid a buscarte la vida, que tampoco debió de de ser un camino fácil.

R: Yo tuve mucha más suerte que ella. Llegué cuando apenas me faltaban unos meses para cumplir los 18 y pronto empecé a trabajar en discotecas y me hice enseguida con la noche madrileña. Fue entonces cuando comencé a separarme de ella, porque me movía por otros sitios a los que ella no se atrevía a ir. Quizás porque era una niñata y rebelde me atreví y tuve la suerte de que me surgieran estos trabajos.

Muy arropada por su familia

P: Al contrario que ella, tú sí contaste con el apoyo familiar desde el principio.

R: Mis padres lo han sido todo para mí. Me apoyaron desde el primer momento, cuando decidí salir de Málaga, porque sabía que si me quedaba allí me iba a quedar estancada. Era muy madura para la edad que tenía. Después de dejar el piso de la Veneno, mi madre me cogió uno en el centro de Madrid y siempre venía a verme para saber cómo seguía. Ella tiene ahora 61 años y mi padre 70. Ellos fueron quienes me dieron también el dinero para la operación de cambio de sexo, así que solo puedo decir que he tenido mucha suerte con mi familia.

P: ¿Cuándo fuiste consciente de tu identidad de género?

R: Con cuatro o cinco años. Quería vestirme como mi hermana, que me regalaran Barbies. Me miraba al espejo y me decía que quería ser mujer, muy guapa y modelo. Mi madre se reía. El hermano de mi madre era gay, eran uña y carne, por lo que mi caso lo entendió perfectamente.

Un momento clave en la serie dirigida por los Javis. (Atresmedia).
Un momento clave en la serie dirigida por los Javis. (Atresmedia).

P: Cuentas que cuando estudiabas en un colegio de monjas empezaste a hormonarte y que ellas creían que estabas poseída. ¿Lo hacías con supervisión médica?

R: Yo hablé con mi madre, tenía casi 15 años. En el colegio en el que estábamos internas, éramos tres las que queríamos ser mujeres y ahora lo somos. Además somos amigas. Una de ellas, la más espabilada, tenía amigas trans que ya la aconsejaban lo que tenía que tomar y lo que no. Ella volvió al colegio con pechos y fue la que me aconsejó. Empecé con el tratamiento hormonal, pero sin apoyo médico. No es como ahora, que vas y le cuentas y te empiezan a tratar. Antiguamente tú te lo buscabas y te lo ponías. Vendían las hormonas en la farmacia e íbamos a un practicante. No requerían receta porque eran las que se les proporcionaban a mujeres que no podían tener hijos.

P: ¿Recurriste a ayuda psicológica en esas circunstancias?

R: Fui al psicólogo desde pequeña, porque las monjas, antes de que me salieran los pechos, me llevaron a uno al colegio porque consideraban que era muy amanerado, que estaba con las niñas y me vestía como ellas. Consideraban que no era normal y estuve desde los once años con uno. El psicólogo les dijo que no tenía ningún problema, que era un niño que me sentía niña y que, por lo tanto, no podían hacer nada. Él lo veía más claro que el agua, porque le decía que yo no me sentía mal, que no tenía ningún problema con mi familia, no he crecido en un mal ambiente. Le hice saber que me sentía mujer y que quería saber qué tenía que hacer para convertirme en una. Yo no quería desarrollarme como un niño sino como una niña.

Daniela, en otra secuencia de la serie de Atresmedia.
Daniela, en otra secuencia de la serie de Atresmedia.

P: El que no tuvieras conflictos psicológicos facilitó tu transición...

R: Fue fácil, pero al mismo tiempo muy difícil. Los adolescentes de esa época eran muy crueles. En el colegio me pegaban palizas por ser así y me lo hacían pasar muy mal. Lo que ocurre es que tienes que aprender a defenderte y a encararte con ciento y la madre para darte a respetar. Hubo una etapa de mi vida en la que sufrí bullying por todas partes.

P: ¿Cuándo te empezaste a sentir respetada?

R: Cuando salí del colegio con una apariencia femenina. Al ser tan jovencita tenía rasgos de niña y cuando me vieron con pechos, que ya era una mujer. Cuando veían algo raro sufrías un machaque psicológico fortísimo. A mis padres no les contaba de la misa la mitad. No podía ir contándole a mi madre todo lo que me pasaba para no preocuparla porque siempre ha sido muy protectora conmigo.

P: En los momentos tan duros que relatas, ¿qué referentes tenías para pensar que un mundo mejor era posible?

R: En la época no conocía a ninguna transexual, Cristina salió después. Solo estaba Bibiana Fernández, entonces Bibi Andersen, pero no sabía nada de ella. No tuve ningún referente, los tuve más tarde. En aquel momento lo único que sabía era que tenía que luchar por lo que yo sentía. No sabía ni siquiera si era posible o no. Lo que ocurre es que tenía a mis tres compañeras del colegio que eran como yo, así que no me sentí sola en ese sentido.

"No todo el mundo tiene que sentir exclusión, discriminación o acabar en la prostitución"

P: ¿Te has sentido discriminada laboralmente en alguna ocasión?

R: He tenido mucha suerte. Además de lo que te conté antes, también trabajé de teleoperadora, y en ese sentido me he sentido una privilegiada. No he sufrido ningún tipo de humillación. Decirte lo contrario sería mentir. Cuando empecé a trabajar en la primera sala nocturna en Madrid me empezaron a salir más y siempre me trataron de lujo.

P: ¿Qué consejo darías a las personas que quieran emprender el mismo proceso que tú?

R: El caso de cada persona es diferente. No todo el mundo tiene que sentir exclusión, discriminación o acabar en la prostitución. Es posible que se encuentren con gente buena que las ayude.

Daniela, en otra imagen que nos ha cedido de su perfil de Instagram.
Daniela, en otra imagen que nos ha cedido de su perfil de Instagram.

P: ¿Crees que desde las instituciones se hace lo suficiente para evitar la exclusión social?

R: Te voy a poner un ejemplo. El otro día me encontré a una trans pidiendo en un banco. Me acerqué al supermercado a comprar comida y llamé al colectivo LGBTI y me dijeron que la llevara a una casa de acogida, pero no me dieron la ayuda que yo esperaba.

P: ¿Qué les dirías a las personas tránsfobas?

R: La gente se debería poner en nuestros zapatos, ver todo lo que hemos andado y lo que hemos tenido que superar.

Sentir la plenitud

P: ¿Cómo viviste la operación de reasignación de sexo?

R: Fue un momento superfeliz. El más feliz de mi vida, así te lo resumo. El día que volví a nacer. En aquel entonces estaba con un chico, con el que salía desde bastante antes de hacerme el cambio. Para mí fue una liberación poderme mirar al espejo y ver a quien yo era.

P: Es una operación complicada y dolorosa, no hay que perder tampoco de vista este aspecto...

R: Duele mucho, sí, pero merece tantísimo la pena... Logras eso por lo que tanto has luchado, lo completas con ese paso. Y tienes una vagina, que está viva. En las operaciones de hoy en día no te quitan los nervios, te hacen un clítoris, tienes orgasmos... ¡Disfrutas del sexo! No es como antiguamente, que algunos cirujanos no sabían hacer bien la operación y hacían auténticos destrozos.

"Los chicos con los que he estado tenían su trabajo, me aceptaban como era y me respetaban"

P: Has tenido mucha más suerte en el amor que Cristina...

R: He tenido muy buenos novios que me han querido muchísimo, pero yo he estado con otro tipo de hombre. No he estado nunca con un chulo que estaba esperando mientras yo puteaba para coger el dinero. Los chicos con los que he estado tenían su trabajo, me aceptaban como era y me respetaban. Han sido relaciones bonitas.

P: Hace ya un par de años hubo una considerable polémica porque Paco León interpretara a una mujer transgénero en 'La casa de la flores' o Belén Cuesta en 'La casa de papel', ya que hay quien considera que las personas trans tienen pocas oportunidades y también les quitan esas... ¿Estás de acuerdo?

R: Es un tema que me gusta que me saques. No voy a criticar a Paco León ni a Belén Cuesta. Considera que están en todo su derecho de hacerlo, porque ahí está la magia de ser actor. Otra cosa con la que no estoy de acuerdo es que habiendo transexuales que estamos expuestas no se nos da la oportunidad de hacerlo. Antes no se nos veía, no se sabía si nosotras podíamos estar presentando un programa, cantando... Podemos estar ahí, pero mucha gente no nos ha dado la oportunidad. Sin embargo, sí que considero que el papel de Alba en 'La que se avecina' es un insulto a la comunidad transexual. Es un personaje al que se denigra constantemente y al que no se muestra con una identidad de mujer.

Una imagen promocional de la serie 'Veneno', de Javier Calvo y Javier Ambrossi, con las tres actrices. (Atresplayer)
Una imagen promocional de la serie 'Veneno', de Javier Calvo y Javier Ambrossi, con las tres actrices. (Atresplayer)

P: Acabas de pronunciar una palabra clave, 'visibilidad'.

R: Es que tenemos derechos. Bibiana Fernández lleva toda la vida trabajando en los medios, porque es maravillosa, aporta, vale para ello. Las actrices que estamos saliendo gracias a los Javis y a Atresmedia estamos demostrando que podemos hacerlo bien y aspirar a un futuro digno. No todo tiene que ser prostitución, decadencia, estar escondidas en la sombra. Podemos ser actrices y llegar a un photocall y que se nos admire por nuestro talento y por nuestra belleza.

P: ¿Cómo te planteas el futuro? ¿Te volverás a Málaga cuando acabes el rodaje de 'Veneno'?

R: Ahora estoy centrada en la serie, pero también tengo un cortometraje, que también es de tema LGBTI, y van saliendo cosas, así que estoy muy contenta. En caso de que mi trabajo como actriz no dé sus frutos, no me salga nada más o no le guste a la gente, sí que puedo volver a Málaga, pero yo confío en mantenerme y seguir al pie del cañón. No me voy a bajar de ese barco. Me voy a seguir preparando como actriz. De hecho, los Javis me han aconsejado una academia de arte dramático. No pienso volver a coger los pinceles. Quiero que los cojan para maquillarme a mí y para seguir en ese nivel de no parar. En Madrid es donde se pueden conseguir los sueños y no debí de haberme ido nunca.

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