Inés Bilbao de la Cierva: "Los inicios dan vértigo, pero estoy muy ilusionada"
Descubrimos a Inés Bilbao, hija de la periodista de belleza Teresa de la Cierva. Empresaria, DJ, fotógrafa y publicista, acaba de lanzar Simona, su primera agencia. Así es su singular historia profesional y vital
Hay trayectorias que no hacen ruido. Avanzan sin demanda de foco, construidas sobre decisiones que no necesitan explicarse. Inés Bilbao pertenece a esa estirpe. Su nombre no circula en exceso, pero su trabajo sí.
Hasta hace poco, dividía sus días entre un puesto a jornada completa en una agencia de comunicación, la gestión de Cloking —la marca de moda masculina que fundó a los 17 años junto su hermana Ymelda, su cuñado, Borja Mesa - Jareño y su amiga María Echevarría — y las sesiones como DJ en eventos de firmas reconocidas, una faceta que muchos confirman como una de las más solicitadas en la capital, aunque a ella le incomode reconocerlo.
Mi abuela estudió cuando las mujeres no llegaban a la universidad
Ahora ha decidido tomar las riendas. Después de años aprendiendo desde dentro, Inés acaba de poner en marcha su primer proyecto en solitario: Simona. Una agencia de comunicación y relaciones públicas que ayuda a conectar marcas con personas.
Bajo su criterio, a su ritmo, con la libertad que da no responder más que a una misma: “En mi familia, desde niñas hemos visto a nuestros padres trabajar muchísimo. Y todas las mujeres hemos estado ligadas al mundo de la comunicación, del periodismo, de lo creativo”. Su abuela, Ymelda Moreno y Arteaga —marquesa de Poza, miembro de la Real Academia de Gastronomía— estudió periodismo cuando pocas mujeres llegaban a la universidad. “Puedo quedarme horas escuchándola. Siempre tiene historias que contar, y me parece fascinante entender de dónde vengo”.
Alucino cuando abro un pasaporte y veo el nombre de Juan de la Cierva
Juan de la Cierva, antepasado familiar de Inés, aparece todavía en los pasaportes españoles. Inventó el autogiro, y su nombre ha quedado impreso en la historia de la ingeniería y la aviación. Inés lo menciona de manera sencilla, sin énfasis, como si fuera un dato más en medio de la conversación. “Cada vez que me preguntan si somos familia y les digo que sí, me sigue sorprendiendo”, comenta entre risas, sin detenerse a nombrar que, también, fue un aristócrata al servicio de los Reyes Católicos.
Teresa de la Cierva sobre Inés: Ha sido un ejemplo para gente de su entorno
Inés Bilbao de la Cierva nos abre las puertas de su casa. Un lugar que, más que definirse por lo que muestra, se entiende por lo que ordena en silencio. Al entrar, pregunta uno a uno si alguien quiere agua, café, algo. No es cortesía. Es presencia.
“Como durante todo el día no paro, tengo pequeños rituales que me devuelven a mí: la música, el arte, escribir… Me parece importante no perder eso”, cuenta mientras despliega una colección de vinilos. Pone uno a sonar. Dice que su cantante favorita es Bebe. Que su artista es Yves Klein. Que su color es el azul Klein. Y que su película, ´La pantera rosa´.
Tengo mucha suerte con mi familia, estoy muy orgullosa y agradecida
Unos días antes de este encuentro, me crucé por azar con su madre, la periodista especialista en belleza Teresa de la Cierva. “Inés ha sido una ayuda enorme para personas de su entorno que no se atrevían a mostrarse tal cual eran", me dijo. Lo pronunció sin subrayados. Y aquella frase se convierte en el pórtico de esta conversación.
“Actualmente pertenezco a círculos muy diversos, pero en el instante en que decidí hacer pública mi orientación, carecía de referentes cercanos, no conocía a nadie a mi alrededor que fuera gay”, comenta Inés. “Fue gracias a una amiga con quien hallé ese primer apoyo y a quien confiaba mis amores y confidencias”.
Inés evoca cómo, en aquella etapa, personas apenas conocidas se acercaron a ella buscando conversación y apoyo. “Me consultaban, se desahogaban... No me considero referente de nada, pero me emociona pensar que personas encontraron en mí ese reflejo que en su día me faltó”.
Viajar solo no está muy normalizado, a mí me encanta
Apenas tenía dieciséis años cuando decidió hacer un viaje sola, impulsada por una necesidad, no por un simple deseo. “Aunque a mis padres no les hacía mucha gracia, terminé yéndome sola, con una cámara y una libreta. Viajar sin compañía no está muy normalizado; recuerdo que comía sola y me miraban raro. Pero viajar es de las cosas que más me llenan y, por mí, recorrería el mundo entero”.
“El destino fue Colombia y volví nueva, aunque hubo momentos difíciles porque enfrentarse a uno mismo no siempre es fácil. Lloré mucho, pero fue necesario”, confiesa.
No podría dejarlo todo para ser DJ, tengo más sueños que cumplir
Desde niña, Inés ha encontrado en la fotografía una vía para expandir su creatividad. “Lo que empezó como un juego se volvió trabajo profesional, pero algunas marcas me pedían cosas que no encajaba con mi visión, y por eso lo terminé dejando y seguí haciendo fotos para mí. Las cámaras analógicas son mi debilidad; tengo una colección”.
Su relación con la música empezó también como un juego. “Hay DJ que lo dejan todo para apostar por su proyecto musical. No es mi caso. Quiero ser muchas cosas: empresaria, publicista, emprendedora, hija, tía, novia, amiga… Ser DJ me encanta, pero dedicarme solo a eso me alejaría de otros sueños”.
Recuerda que fue durante el confinamiento cuando compró una mesa más profesional y comenzó a pinchar en casas de amigos. “Empecé bromeando diciendo que si querían podían contratarme, pero alguien se lo tomó en serio y me dijo: ‘Me gusta tu música’. Así empecé en bares, discotecas, y luego en eventos corporativos”.
“El mundo de la noche es divertido, pero también peligroso y agotador . Trabajaba jornada completa, en el rato libre iba a Cloking, y por la noche pinchaba hasta la madrugada. Era insostenible”.
Los DJ más cañeros no son hombres, sino mujeres. Cada vez llenan más estadios
Inicié pinchando tecno muy duro; ahora he transicionando más al funky. Mis amigos se reían y decían que era la DJ del after. Pero observando la industria, me di cuenta de que los DJ más cañeros no son hombres, sino mujeres. Peggy Gou es un gran referente”.
Yo tenía diecisiete años cuando creamos Cloking, he aprendido muchísimo
Lo que Inés nunca imaginó es que uno de sus destinos profesionales iba a estar guiado por la industria de la moda. Y, sin embargo, desde hace ocho años está al frente de la firma de moda masculina Cloking, .“Dicen que no hay que mezclar familia, amigos y negocios. Nosotros lo combinamos todo… y no nos ha ido mal”, comenta con naturalidad. Lo cierto es que no exagera: Cloking cuenta hoy con cuatro tiendas físicas: dos en Madrid, una en Valencia y otra en Sevilla, además de tener más de cuarenta personas en plantilla.
“La marca nació de una necesidad muy concreta de Borja, marido de mi hermana. Era joven, no podía permitirse camisas de más de cien euros y no encontraba algo que le gustara por debajo de ese precio. Así surgió Cloking: una firma pensada para ofrecer calidad, diseño y accesibilidad”, explica.
Cloking es una firma de moda masculina y somos un equipo entero de mujeres
Desde el inicio, el proyecto tuvo algo de impulso fundacional y mucha determinación. “El equipo se recorrió Portugal entero —más de trescientas fábricas, y no exagero— buscando proveedores. Cuando emprendes, haces de todo: contratos, facturas, viajes, estudios de mercado… Para mí fue una escuela total. Apenas había cumplido dieciocho años y aprendí muchísimo”.
Para Inés, el verdadero valor de Cloking no reside solo en el producto, sino en el equipo que lo hace posible. “Es curioso: siendo una marca de ropa masculina, el único hombre en el equipo es Borja. Todo lo demás somos mujeres”.
Cuando tienes una estabilidad y trabajo fijo es difícil atreverse a emprender
Hoy, admite que se encuentra en una etapa de transición que la ilusiona tanto como la inquieta. “Da vértigo, porque salir de la zona de confort nunca es fácil. Emprender es una de las experiencias más gratificantes que existen, pero también implica asumir el riesgo de caer. Simona es el primer proyecto que lidero completamente sola, y claro que tengo miedo. En la agencia de comunicación donde trabajaba tenía estabilidad, un buen sueldo… pero no podía con todo. ¿Cuántas veces he hablado con personas que, por abarcar demasiado, sienten que no llegan bien a nada?”.
Crear mundo alrededor de marcas y darles vida es increíble
“Estoy en un momento de plenitud. Con Cloking estamos muy satisfechos, como DJ tengo la suerte de pinchar para marcas que me inspiran, y con Simona ya hemos puesto en marcha los primeros eventos. Además —aunque a veces no sé muy bien cómo encuentro el tiempo— cuido mi vida familiar, mi pareja y el ocio”, concluye Inés.
Así hemos conocido a Inés Bilbao, emprendedora, creativa, trabajadora incansable, ha hecho del riesgo una forma de vida serena. Inés agradece más de lo que exige: agradece tener tantas cosas que le gustan, agradece haber saltado al vacío del emprendimiento, agradece poder gestionar su tiempo, su música, su empresa, su voz.
Hoy, inicia un nuevo trayecto en solitario con Simona, el proyecto que encarna todas sus pasiones y que, por primera vez, responde solo a su mirada aunque su intención a futuro es formar un equipo. Así es Inés Bilbao: alguien que no espera a que el mundo le dé espacio, sino que lo construye.
Y como canta Bebe, su artista de cabecera: “Hoy vas a ser la mujer que te dé la gana de ser”. Que así sea, Inés. Y que no se detenga.
Maquillaje y peluquería: Hola Pepa / Estilismo: José Burgos
Hay trayectorias que no hacen ruido. Avanzan sin demanda de foco, construidas sobre decisiones que no necesitan explicarse. Inés Bilbao pertenece a esa estirpe. Su nombre no circula en exceso, pero su trabajo sí.