El pasado martes, una investigación de eldiario.es, en colaboración con Univision, colocó a Julio Iglesias en el ojo del huracán. Dos exempleadas le señalaron, acusándole de agresiones sexuales. Según la investigación, ambas trabajaron como internas en las mansiones que el cantante posee en República Dominicana y Bahamas, desempeñando tareas que, según ellas, excedían lo pactado. La noticia provocó un auténtico terremoto mediático, afectando por igual a seguidores y detractores del cantante. Poco tardó su respuesta, ya que en su comunicado, aseguró: “Con profundo pesar, respondo a las acusaciones realizadas por dos personas que anteriormente trabajaron en mi casa”.
Julio Iglesias. (Gtres)
Una de sus mayores preocupaciones era su reputación, que, claramente, ha resultado dañada. Y no se trata solo de una impresión: los datos lo confirman, tal y como refleja un estudio de Personality Media. El cantante partía de una posición envidiable: prácticamente todo el mundo le conoce. Con un 94% de notoriedad, ocupa el cuarto puesto entre los personajes españoles más reconocidos de un panel de más de 1.400 figuras. Normalmente, un nivel así funciona como un escudo: protege su reputación. Pero esta vez, lejos de favorecerle, se ha convertido en un lastre, porque el caso ya no es un rumor de nicho: es imposible de contener.
El impacto es másivo: más del 90% de la población asegura haber visto la noticia (95% de hombres y 93% de mujeres), lo que convierte el suceso en un auténtico golpe en la conversación pública. No hablamos de curiosidad pasajera: alcanza incluso a quienes no siguen el día a día del espectáculo.
Julio Iglesias, en una imagen de archivo. (EFE)
El daño, además, se percibe de inmediato. Un 80% de hombres y un 74% de mujeres cree que la noticia afectará negativamente al cantante. No es solo que se haya enterado; es que anticipa un perjuicio. La duda casi no existe: solo un 7% de hombres y un 4% de mujeres piensa que la noticia podría ser falsa. Por este motivo, el veredicto social se impone con rapidez y erosiona su imagen.
Y la confianza se desploma: de una media de 6,4 pasa a 3,6, lo que supone un 43% menos en solo un día. En términos de marca personal, esto se traduce en una pérdida del suelo emocional que sostenía a sus seguidores más fieles. Ese respaldo que antes funcionaba como refugio ahora se desvanece, dejando al artista expuesto en una zona de vulnerabilidad inédita.
En medio de esta tormenta mediática, el silencio del cantante se había convertido en objeto de críticas. No ha tardado en romperlo con un comunicado en el que niega rotundamente cualquier conducta inapropiada: “No he abusado, coaccionado ni faltado al respeto a ninguna mujer. Esas acusaciones son absolutamente falsas y me causan una gran tristeza”, asegura.
El artista también reconoce lo difíciles que han sido estos días y agradece el apoyo recibido: “He sentido el cariño de tantas y tantas personas queridísimas que me han enviado mensajes”, añade. Entre ellas, su mujer, Miranda, quien le muestra su respaldo y apoyo.
El pasado martes, una investigación de eldiario.es, en colaboración con Univision, colocó a Julio Iglesias en el ojo del huracán. Dos exempleadas le señalaron, acusándole de agresiones sexuales. Según la investigación, ambas trabajaron como internas en las mansiones que el cantante posee en República Dominicana y Bahamas, desempeñando tareas que, según ellas, excedían lo pactado. La noticia provocó un auténtico terremoto mediático, afectando por igual a seguidores y detractores del cantante. Poco tardó su respuesta, ya que en su comunicado, aseguró: “Con profundo pesar, respondo a las acusaciones realizadas por dos personas que anteriormente trabajaron en mi casa”.