Es noticia
Menú
El precio de opinar: Mamen Mendizábal, Estefanía Molina, Afra Blanco, Aida Bao y Ana Villarrubia hablan del machismo contra las mujeres en los medios
  1. Famosos
ESPECIAL 8-M

El precio de opinar: Mamen Mendizábal, Estefanía Molina, Afra Blanco, Aida Bao y Ana Villarrubia hablan del machismo contra las mujeres en los medios

Las periodistas y comunicadoras se sientan con Vanitatis para hablar de cómo su presencia en los medios está reescribiendo las reglas del juego en un sector tradicionalmente dominado por hombres

Foto:  Ana Villarrubia, Aída Bao, Mamen Mendizábal, Afra Blanco y Estefanía Molina posan para Vanitatis. (S. B.)
Ana Villarrubia, Aída Bao, Mamen Mendizábal, Afra Blanco y Estefanía Molina posan para Vanitatis. (S. B.)

A pesar de que las mujeres constituyen una parte significativa del ejercicio periodístico a nivel global (alrededor del 40 % de los periodistas son mujeres) su presencia en los puestos de mayor responsabilidad editorial sigue siendo minoritaria. Según el informe 'Women and Leadership in the News Media 2025' del Instituto Reuters, solo el 27 % de los 171 editores principales en una muestra de 240 medios online y offline en cinco continentes son mujeres, una cifra que, aunque ha aumentado ligeramente respecto al 24 % de 2024, sigue evidenciando una brecha persistente entre la base profesional y la cúspide del poder editorial.

La desigualdad de género en los altos cargos informativos no es homogénea y varía considerablemente según el mercado, con extremos como solo el 7 % de mujeres líderes en Corea del Sur frente al 46 % en el Reino UnidoEn todos los países estudiados, los hombres predominan en los puestos editoriales más altos, incluso en lugares donde las mujeres superan en número a los hombres entre los periodistas activos, lo que subraya que las barreras estructurales trascienden la simple representación numérica. Estos datos apuntan a un problema sistémico en la progresión profesional de las mujeres dentro de las redacciones, mostrando que la igualdad de género en el periodismo todavía no se traduce en igualdad de liderazgo editorial.

Si alguien conoce bien esta realidad son las mujeres con las que nos reunimos esta mañana en la redacción de Vanitatis. Alrededor de esta mesa, durante dos horas robadas a una actualidad que últimamente no concede tregua, el 8 de Marzo se convierte en una excusa para hablar de algo mucho más antiguo. Estructural. En la conversación descubren que, pese a las distintas ideologías y a los matices con los que cada una interpreta el feminismo, comparten más de lo que las separa. Entre esos puntos de encuentro está el precio que todavía paga una mujer por ocupar un lugar de autoridad en el espacio público: la permanente necesidad de legitimar su voz, la batalla de las redes sociales o el hecho de que la crítica dirigida a las mujeres que opinan suele cuestionar antes su identidad que los argumentos que defienden. Ya lo adelantamos: no son optimistas.

placeholder Ana Villarrubia posa para Vanitatis. (S. B.)
Ana Villarrubia posa para Vanitatis. (S. B.)

Ana Villarrubia es psicóloga y dirige desde hace más de una década su propio centro de psicología en Madrid, especializado en terapia clínica y violencia de género. Compagina su actividad profesional con la divulgación como autora de libros y colaboradora habitual en programas de televisión de Telemadrid y Telecinco. "El periodismo siempre fue mi segunda opción. Al final creo que he conseguido hacer ambas cosas: escribir y divulgar desde el conocimiento y desde una base científica. Cuando estoy en un medio, yo no 'doy mi opinión', hablo desde la experiencia de una consulta. Empecé en los medios por casualidad: me llamaron de La Sexta, estaba en Madrid en agosto y no había otro. Esto fue en 2013 o 2014 y me gustó la experiencia de poder llegar a más gente".

Mamen Mendizábal le hacen falta pocas presentaciones. "Tengo 50 años. Soy periodista desde pequeñita y por vocación, y además soy idealista. En mi infancia y adolescencia me aburrí mucho en una casa de campo donde pasábamos los veranos y la literatura alimentó ese tedio. A través de ella descubrí la aventura, los viajes, un mundo más abierto, y también la lucha social. Creo que eso me conquistó: intentar ser narradora de historias que cambien el mundo. Luego la realidad del periodismo tiene sus limitaciones". Mendizábal se crio con dos hermanos varones en absoluta igualdad. "Cuando entré a trabajar descubrí el machismo, el sexismo y las limitaciones que los demás ponen al género. Llevo 28 años en los medios y he pasado por radio, televisión y, puntualmente, prensa escrita".

"Yo he tenido una lucha permanente para que mi voz trascienda a mi imagen", reconoce Mamen Mendizábal. "En las mujeres, el primer golpe suele ser el de la imagen. Si eres guapa, te catalogan por eso; si no, también te catalogan: la fea de la tele, la gorda, la gritona"

Aida Bao es periodista y actualmente presenta los informativos del fin de semana en la Cadena SER. Con una trayectoria marcada por la radio y la televisión (COPE, SER, Cuatro, Televisión Española, Telecinco, La Sexta y la televisión gallega), también colabora como analista en distintos medios y ejerce como profesora en el máster de 'El País'. En su caso, ser periodista era una opción evidente (su padres, Ricardo Bao y Aida Pena, son dos conocidos periodistas gallegos). "Yo también soy idealista y siempre he creído que el periodismo modela la sociedad en la que vivimos. Y también lo he entendido como una gran responsabilidad". 

Afra Blanco es una destacada sindicalista de la Unión General de Trabajadores (UGT) y colaboradora habitual en programas de actualidad de Atresmedia como 'La Sexta Xplica' y 'Espejo Público'. "Mis padres, los dos, son enfermeros. Empecé a jugar al baloncesto y fue entonces cuando nació en mí esa lucha y esa pasión por el movimiento asociativo, había mucha desigualdad entre el baloncesto masculino y el femenino. En mi casa hay mucho ferroviario, mucho enfermero y mucha sindicación: raíces potentes. Para mí, el sindicalismo es una herramienta de transformación social y la comunicación es una herramienta de lucha brutal. Un día presentamos un estudio sobre jóvenes migrantes que se marchaban de Cataluña y participé en el debate, les gusté y seguí hasta que me llamaron de Atresmedia. Ha sido una oportunidad, he aprendido a escuchar voces con las que me siento muy distanciada".

Estefanía Molina: "Tengo obsesión con el papel de la mujer en la influencia social: hemos conquistado muchos espacios, pero la autoridad sigue siendo algo que hay que pelear mucho"

Estefanía Molina es una de las voces más jóvenes y a la vez más respetadas de las tertulias. A sus 34 años es politóloga, autora de libros (acaba de publicar 'Los hijos de los boomers'), periodista y comunicadora, y nunca quiso ser otra cosa. "Mi madre ha sido un gran referente para mí sobre cómo ser una mujer con autoridad. El amor por la política viene de mi padre". Estudió Periodismo y asignatura a asignatura, también Políticas. "Conseguí una beca en un medio catalán para ser corresponsal en el Congreso, y fue entonces cuando estalló el 'procés'. Ahí empecé mi andadura en los medios de Madrid: colaborando en distintos sitios hasta hoy, que estoy en 'El País' y en la SER".

El caso catalán lo conocía muy bien. "Soy hija de Guardia Civil en uno de los pueblos más independentistas de Cataluña. Esa doble realidad te obliga a confrontar y ponerte en la piel de los demás para poderlo explicar. Tengo mucha vocación pedagógica: lo que quiero es que la gente tenga claves para comprender lo que pasa, no me interesa moverles hacia una opinión concreta, sino analizar la situación", explica. "Tengo obsesión con el papel de la mujer en la influencia social: hemos conquistado muchos espacios, pero la autoridad sigue siendo algo que hay que pelear mucho en el mundo de la vocación pública".

placeholder Mamen Mendizábal:
Mamen Mendizábal: "Tengo 50 años. En las cadenas en las que he trabajado no he tenido otro liderazgo que no fuera masculino". (S. B.)

PREGUNTA. ¿Creéis que en España supone un hecho diferencial ser hombre o mujer a la hora de opinar? ¿Las mujeres introducen una forma de debate menos 'testosterónico' o están entrando en los mismos raíles que los hombres?

Afra Blanco: No sé si comunicamos distinto, pero sí debatimos de manera diferente. Y lo dice una que no se queda callada a la hora de debatir.

Ana Villarrubia: Tradicionalmente a las mujeres se nos enseña más a escuchar y eso es bueno, hay que incorporar a los hombres también en esa escucha. Me daría pena que las mujeres termináramos hablando de ciertos temas y no de otros. Espero que estemos aplicando rigor y una auténtica perspectiva de igualdad, y no pongamos a una mujer como monigote porque "si lo dice ella cala más".

Mamen Mendizábal: Tengo 50 años. En las cadenas en las que he trabajado no he tenido otro liderazgo que no fuera masculino. Todos los directores han sido hombres. Los jefes de sección habitualmente, hombres. Yo llevo unos 15 años dirigiendo mis propios formatos, pero lo que he aprendido de dirección no lo he aprendido de mujeres. A veces, al ser mujer, tiendes a buscar más autoridad en el tono, en las formas, más contundencia, para que tu liderazgo sea indiscutible más allá del género. Y eso nos sitúa en un modelo que se parece mucho al de los hombres, pero no se ha reinventado en torno a las mujeres.

Villarrubia: "Me daría pena que termináramos hablando de ciertos temas y no de otros. Espero que no estemos poniendo a una mujer como monigote porque 'si lo dice ella cala más"

"Yo he tenido una lucha permanente para que mi voz trascienda a mi imagen", reconoce Mendizábal. "En las mujeres, el primer golpe suele ser el de la imagen. Si eres guapa, te catalogan por eso; si no, también te catalogan: la fea de la tele, la gorda, la gritona… todas las etiquetas asociadas. Yo he luchado toda mi vida por trascenderlas y que lo importante sea el mensaje, el contenido. En esa pelea soy inflexible. No represento una cuota. Los temas femeninos no son solo para mí. Formo parte de la sociedad: tengo experiencia en unos temas más que en otros y, por supuesto, daré mi punto de vista en temas de mujer, pero eso no hace que los hombres estén excluidos. O contamos con los hombres para todo o haremos una sociedad enfrentada y no conseguiremos que estén en la lucha de la igualdad".

Aida Bao: Al final formamos parte de un grupo social. Esta es la lucha de las mujeres, pero para que haya un cambio real tiene que ser una lucha social: de todos. Es cierto lo que decía Mamen y no pasa solo en el periodismo, también en sanidad o en el sector legal. La mayoría de quienes salen de la facultad son mujeres, pero en los despachos solo hay hombres. Cuanto más arriba, menos mujeres. Y en cuanto a si hay una forma de debatir menos masculina, yo creo que sí. Los hombres tienen menos miedo a capitalizar la conversación: a opinar, a interrumpirte, a intervenir dos veces aunque alguien no haya hablado.

Estefanía Molina: En debates con mujeres hay una complicidad tácita. A los hombres les sale el 'autoritas' de forma muy natural. Creo que estamos más dispuestas a compartir tiempos e ideas, aunque hay mujeres de todo tipo. Tenemos un estilo menos confrontativo, una mujer no llega y se desparrama.

Aida Bao: "Los hombres tienen menos miedo a capitalizar la conversación: a opinar, a interrumpirte, a intervenir dos veces aunque alguien no haya hablado"

Afra Blanco: Yo me he ganado mi espacio, me he adaptado al entorno para sobrevivir. A mí me ha merecido la pena esta exposición por la suerte de estar en mesas de debate, pero, si hablamos de lo que viene después en redes sociales, es otro debate. Cuando las mujeres opinamos, la crítica posterior rara vez va sobre lo que has dicho. O somos histéricas, o no tenemos edad suficiente, o estamos desfasadas. Yo tengo compañeros que se enfadan igual o más, interrumpen igual o más, pero las etiquetas sobre el cuerpo, la cosificación y la edad son distintas: ellos no las sufren. Un hombre nunca pierde la 'edad oportuna' para opinar.

P. Una colega decía el otro día que cuando las mujeres opinan, los argumentos para rebatir sus ideas muchas veces apelan a su identidad o a su físico, nunca al argumento que acaba de explicar.

Afra Blanco: ¡Ojalá rebatieran el argumento! ¿Sabes cuántas veces, con el calentón, suelto un dato y mi cabeza me dice “ese dato está mal, te van a fulminar” y no pasa? Porque ni siquiera te han escuchado. En mi caso me responden llamándome polioperada, peliteñida, pijoprogre… y eso es lo más suave. Nadie se pone a rebatir el dato. Estoy hablando de las tertulias.

Ana Villarrubia: A veces se confunde confrontar (que es un término precioso) con ser agresivo. Yo puedo estar muy segura de lo que digo y respetar absolutamente tus ideas. Es más: necesito la tuya para que el debate sea interesante. Es un tema educacional. Creo que la mujer que entra en esa dinámica malentendida de competición hace el mismo daño que el hombre que la perpetúa.

placeholder Aida Bao:
Aída Bao: "La mayoría de quienes salen de la facultad son mujeres, pero en los despachos solo hay hombres". (S. B.)

P. Aquí hay varios ejemplos de mujeres que están cambiando esas dinámicas.

Estefanía Molina: En mi caso, como estamos más expuestas a la crítica, parte de la seguridad en mí misma se basa en llevar el tema muy aprendido. En general todos los que estamos en medios estamos expuestos, pero nosotras con mil variables más: hay que llevarlo muy preparado, muy justificado, como pilar de seguridad. El columnismo en Madrid, por ejemplo, todavía es un género muy de hombre pomposo: prosa barroca, mucha autorreferencia. Pero luego, si buscas el argumento de fondo, es algo que ya han formulado quince personas antes. Una gran mujer del periodismo me dijo una vez: 'Nuestro premio no es que nos citen; es conservar nuestro trabajo'. Y pensé: tiene razón.

Mamen Mendizábal: Hay una parte del rigor con el que uno se presenta ante la opinión pública que es intrínseco al periodismo informativo. Dicho esto, estoy de acuerdo con muchas cosas. Una de mis herramientas es la asertividad. Yo soy muchísimo más simpática de lo que parezco en la tele o en la radio. Pero te armas de mecanismos de defensa para proteger tu espacio y tu 'autoritas'. Si soy simpática, esa proximidad emocional puede confundirse con falta de rigor; por tanto adopto un comportamiento aparentemente masculino. Y otra cosa: las tertulias de radio están plagadas de señores que hace tiempo que no ejercen el periodismo. Ya no tienen poder, ni fuentes, ni nada que aportar, pero siguen teniendo hueco. Eso no existe con las mujeres. No hay mujeres mayores fuera del ejercicio que tengan un hueco. En cambio, para los hombres, aunque no ejerzan, siempre hay sitio.

Afra Blanco: "A veces ni siquiera te escuchan. En mi caso me responden llamándome polioperada, peliteñida, pijoprogre… y eso es lo más suave. Nadie se pone a rebatir el dato"

Estefanía Molina (y todas): Tienes toda la razón. Hay gente explicando el multipartidismo a través de la Transición. ¡González como modelo a seguir!

Aida Bao: Para mí hay dos elementos que definen bastante, hablando de tertulianos: género y edad. En un espacio informativo el rigor es intrínseco, no es cuestionable. Pero en un debate, un hombre mayor es el rey del mambo. Un hombre joven está de camino a serlo. Una mujer joven… no existe.

P. ¿Y Estefanía Molina, por ejemplo?

Mamen Mendizábal: Porque es politóloga, es una experta.

Estefanía Molina: Ferreras me fichó muy joven y siempre se lo agradezco. Tenía 25 o 26 años; ahora tengo 34. Influyó que dominaba un tema que entonces nadie entendía: el procés.

Aida Bao: Además del género, hacen falta miradas jóvenes en las mesas de opinión: no es solo saber mucho del pasado, es también saber desde qué lugar miras el mundo del futuro. Alguien de 28 puede aportar sobre vivienda algo que tú jamás vas a entender o explicar igual. Los espacios de opinión hay que democratizarlos. Y ser mujer en un espacio de opinión siempre te coloca en un plano más difícil. Yo tengo 36 y he estado en mesas con hombres de 60 explicándome cosas "para que lo entienda". Gracias, señor: yo ya me senté aquí entendiéndolo. Otra cosa es que no esté de acuerdo. Esa condescendencia viene de serie porque eres una tía y tienes menos de 55 o 60.

P. Déjame que te explique.

Estefanía Molina: Un día, hablando de un tema de competencias, alguien empezó una frase con un "te lo voy a explicar...". Le corté en seco apelando a la autoridad: "No hace falta, soy politóloga". El hombre insistió: "Me da igual lo que seas, te lo voy a explicar". Creo que no me he puesto más histérica que ese día. Luego me sentí muy avergonzada.

Aida Bao: "He estado en mesas con hombres de 60 explicándome cosas 'para que lo entienda'. Gracias, señor: ya me senté entendiéndolo. Otra cosa es que no esté de acuerdo"

Aida Bao: Pues no deberías. ¿Por qué ellos pueden sentirse agraviados y responder airados y nosotras no? Si se tolera en una parte de la mesa, se tolera en la otra; y si no, en ninguna.

Estefanía Molina: Y sobre los hombres añosos: lo que ha pasado después del 15-M, por tu edad y tu forma de ver el mundo, no me lo puedes explicar tú. Las miradas jóvenes introducen otras lógicas y perspectivas y son absolutamente imprescindibles.

Ana Villarrubia: Hay muchos factores aquí: ser mujer, añadir juventud y, si quieres, maternidad. Si eres madre, malo: la conciliación no existe; si no lo eres, peor: "no sabes de la vida". En diez años en medios nunca me he encontrado con una mujer que me pregunte: “Oye, ¿de qué vamos a hablar hoy?”. Pero llega un tío, se sienta y pregunta cuáles son los temas. ¿Cómo que los temas? Yo me he levantado a las 06:00 para estudiar. Ayer estuve leyendo artículos y datos para aportar. ¿Por qué yo tengo que llegar con credenciales que a otro no se le exigen?

placeholder Afra Blanco:
Afra Blanco: "Cuando las mujeres opinamos, la crítica posterior rara vez va sobre lo que has dicho". (S. B.)

Afra Blanco: Muchas veces tienes que confrontar un argumento explicando por qué tú tienes autoridad en ese tema. Me parece sorprendente que, en un debate, tengas que decir: 'Hola, estos son mis estudios'.

P. En todo caso, eso sería exigible a todos los participantes.

Afra Blanco: Por supuesto. Pero el mansplaining es constante. Debates sobre pensiones: si estás en una negociación de reforma de pensiones y vienes de donde vengo yo –guiño, guiño–, algo sabrás. Pero no: "Te lo voy a explicar mejor". Estamos hartas de que nos lo expliquéis todo.

Mamen Mendizábal: Con el desgraciado accidente de tren he llegado a escuchar: "Yo sé mucho de infraestructuras; en mi familia hay muchos ingenieros, así que callaos". No sabía que por ósmosis se propagaba el conocimiento. Claro que me callé, ¡no había respuesta a eso!

P. ¿Hacemos algo de autocrítica?

Estefanía Molina: Vosotras que dirigís programas, seguro que os ha pasado: necesitas una experta en derecho laboral, contactas a una mujer y te dice: "No, yo no soy experta en esa rama". Pero señora, ¿no es usted la eminencia del derecho laboral en España? "Bueno, pero de una rama muy concreta, no sé si puedo hablar". En cambio, un hombre experto en derecho fiscal no tiene problema en hablar de derecho laboral.

Mamen Mendizábal: "Estamos asistiendo a una contrarrevolución. Hubo un avance importante en la lucha feminista tras la salida del bipartidismo y el 15-M, pero ahora hay un movimiento contracultural"

Mamen Mendizábal: La pandemia fue muy representativa. Los laboratorios están llenos de mujeres, pero los portavoces eran siempre varones. Y ellas decían: "No, es que yo no soy experta viróloga". Pero tampoco lo era el tipo que habló ayer y que era de tu mismo laboratorio.

Aida Bao: Es culpa del entorno en el que ha crecido: a ella se le ha cuestionado por todo, pero al de al lado, no. La sociedad tiene que reducir la presión sobre la espalda de las mujeres si quiere contar con ellas.

Afra Blanco: Introduzco el factor conciliación. Muchas mujeres que estarían encantadas de vivir esta experiencia no lo hacen por una cuestión tan simple como la conciliación, porque tienen que cuidar de sus hijos o de sus padres.

Mamen Mendizábal: Hay horarios en algunas redacciones que se llaman “horarios de madre”, de 8 a 3. Es habitual. No se llama horario de padre y madre. No digo que no tenga que existir: pongo el énfasis en el nombre, en las palabras.

placeholder Estefanía Molina:
Estefanía Moina: "Las miradas jóvenes introducen otras lógicas y perspectivas y son absolutamente imprescindibles". (S. B.)

P. A las puertas del 8 de Marzo, ¿cuál es el estado de salud del movimiento?

Mamen Mendizábal: Estamos asistiendo a una contrarrevolución. Hubo un avance importante en la lucha feminista tras la salida del bipartidismo y el 15-M. Pero ahora hay un movimiento contracultural de quienes se han sentido agraviados por esa mirada aperturista: se han armado en una guerra cultural para reivindicar lo que era suyo. Van cerrando espacios que se habían abierto. No tengo una mirada positiva, salvo por el hecho de que la lucha de las mujeres es imparable y porque frente a cualquier contrarrevolución seguirá existiendo una revolución necesaria: la revolución feminista.

Aida Bao: Esa espita no va a desaparecer. Los datos lo dicen: las mujeres jóvenes están más movilizadas que nunca, pero los hombres jóvenes heterosexuales son muy machistas. Esa brecha no va a desaparecer. He conocido muchísimas mujeres de 24 o 25 años muy movilizadas, muy conscientes de sus límites y de cuándo les faltan al respeto, y no se dejan amedrentar. Eso es maravilloso. Estamos en un momento de regresión, sí, pero hay una base social movilizada que no va a callarse, aunque la ultraderecha gane espacio.

Afra Blanco: Somos conscientes de que no hay un solo feminismo: hay varios, y todos tienen cabida. Hemos tenido debates de confrontación sobre feminismos distintos. ¿Cuál es mejor? Ninguno. Siempre ha habido sensibilidades distintas y cabemos todas.

Afra Blanco: "No hay un solo feminismo: hay varios, y todos tienen cabida. ¿Cuál es mejor? Ninguno. Cabemos todas"

P. ¡Cómo han aprovechado esas diferencias para desacreditar al feminismo!

Afra Blanco: Por eso, más allá de matices, es importante tener clara una cosa: Que la igualdad real y efectiva no se ha alcanzado y que tiene que llegar sí o sí. Si tenemos claro esto, iremos de la mano, construyendo el camino. Las mesas de debate político y el periodismo están siendo confrontados por un movimiento alternativo en redes sociales, sin normas, sin verdad: un estercolero de mentira y odio. Y nuestros jóvenes se alimentan de ese mensaje. Tenemos una batalla importante en las redes.

Aida Bao: Por eso es tan importante que las mujeres seamos prácticas y elijamos: ¿Estamos de acuerdo en que queremos cobrar lo mismo por el mismo trabajo? ¿Estamos de acuerdo en que queremos el mismo respeto? ¿Estamos de acuerdo en que no pueden morir 800 mujeres al año asesinadas por sus parejas?. Con estar de acuerdo en esas tres cosas ya está. Luego habrá matices, pero partamos de esa base y defendámonos desde ahí.

Afra Blanco: Al principio preguntabais cuál era nuestra lucha personal en esto y yo me he sentido un poco boba al responder, pero es así: "ser mujer".

Estefanía Molina: No querría terminar sin decir que cualquier lucha por la igualdad tiene que incluir a los hombres. Tenemos que ir de la mano, no enfrente. Es más: hay que aprender de ellos.

A pesar de que las mujeres constituyen una parte significativa del ejercicio periodístico a nivel global (alrededor del 40 % de los periodistas son mujeres) su presencia en los puestos de mayor responsabilidad editorial sigue siendo minoritaria. Según el informe 'Women and Leadership in the News Media 2025' del Instituto Reuters, solo el 27 % de los 171 editores principales en una muestra de 240 medios online y offline en cinco continentes son mujeres, una cifra que, aunque ha aumentado ligeramente respecto al 24 % de 2024, sigue evidenciando una brecha persistente entre la base profesional y la cúspide del poder editorial.

Mujeres influyentes
El redactor recomienda