Así es Palacio de Hoyuelos en Segovia, escenario de 'Valle Salvaje': de su origen e historia a su pasado de cine
La serie de época de TVE se ha convertido en una de las ficciones más seguidas por los espectadores. La excusa perfecta para descubrir una de sus localizaciones reales
Rocío Suárez de Puga, en su papel como Adriana en Valle Salvaje. (X/@ValleSalvajeTVE)
Regresamos a la provincia de Segovia, concretamente al pueblo de Hoyuelos, parte del municipio de Santa María la Real de Nieva. Allí se enclava un palacio rural del Renacimiento que es parte imprescindible en la serie de TVE. Así, más allá de ser un mero decorado, es un escenario real. Se trata del Palacio de Hoyuelos, construido a principios del siglo XVI por la familia Arias Dávila.
Concebido originalmente como sede señorial de un extenso dominio rural, enmarcado en un territorio de bosques umbríos y tierras de labor, la construcción refleja el estilo renacentista rural, con una fachada plateresca decorada con medallones, columnas y escudos nobiliarios. A lo largo de los años, el palacio pasó por diversas manos señoriales, incluyendo al conde de Cedillo y, posteriormente, al marqués de Lozoya, que lo utilizó como lugar de descanso y recreo en el siglo XIX.
A principios del siglo XX sufrió un incendio tras el que fue restaurado poco después y continuó siendo habitado. Aunque como detallan en su página web, en la década de 2000 el palacio segoviano experimentó una transformación profunda. Así, entre 2003 y 2006, fue cuidadosamente rehabilitado como alojamiento rural exclusivo y espacio para eventos, como bodas, dividido en dos viviendas independientes.
Por un lado, el ala de Naciente, con más de 700 m² y capacidad para unas 16 personas, salones con chimenea, sala de proyección, jardín privado y dormitorios con baño en suite. Por otro, el ala de Poniente, más íntima, pensada para grupos más pequeños, de hasta 8 personas.
Un espacio palaciego con 2 000 m² de jardines, piscina al aire libre, zonas de césped, pérgola, huerta ecológica y una finca con animales que forman parte de un proyecto sostenible para reciclar residuos y recuperar razas autóctonas. Además, aunque 'Valle Salvaje' le ha dado notoriedad en los últimos años como representación de la residencia de la familia Gálvez de Aguirre, en 1973 ya sirvió como localización para la película 'El espíritu de la colmena'.