Más allá del famoso "hogar, dulce hogar", la realidad es que una casa también sirve como reflejo de quienes habitan en ella. Por ello, se puede descubrir mucho sobre cómo es una persona, según dónde viva y cómo viva. De las piezas de decoración al uso de cuadros o los colores más dominantes, son una gran pista sobre sus dueños.
A través de las redes sociales hemos podido colarnos virtualmente en el hogar de la presentadora y modelo. Una casa en su ciudad natal que se corona como el mejor refugio para desconectar del foco mediático. Así, gracias a sus publicaciones en Instagram, hemos podido ver que se trata de un chalet distribuido en dos plantas con espacios amplios y conectados entre sí.
El diseño apuesta por una distribución muy fluida, en la que el salón, el comedor y la cocina mantienen una comunicación constante, favoreciendo la entrada de luz durante todo el día. Además, uno de los aspectos más llamativos es la continuidad entre el interior y el jardín. Los grandes ventanales permiten abrir completamente la zona de estar hacia el exterior, convirtiendo el porche en una prolongación natural del salón durante buena parte del año.
Un hogar que se convierte en un oasis cerca de la ciudad, ya que, lejos de decoraciones muy llamativas, la vivienda refleja un estilo contemporáneo basado en colores neutros, madera y fibras naturales. Blancos, beiges, tonos tierra y pequeños detalles en negro crean una estética elegante pero muy acogedora. Aunque sin renunciar a la personalidad de la presentadora, con recuerdos, fotografías y cuadros.
Una propiedad donde destaca la cocina, protagonista habitual de las publicaciones de Elsa Anka en redes sociales. Se trata de un área de concepto abierto, completamente blanca, donde los electrodomésticos quedan integrados en el mobiliario para mantener una imagen limpia y uniforme. El elemento central es una gran isla con encimera de Neolith negro, que sirve tanto como superficie de trabajo como punto de reunión familiar.
El fuerte contraste entre el blanco de los armarios y el negro de la isla aporta personalidad al conjunto. Además de su amplitud, destaca por la enorme capacidad de almacenamiento y por la abundante luz natural que entra gracias a los grandes ventanales, convirtiéndola en uno de los espacios más luminosos de la vivienda. Aunque si hay un espacio que define la casa de Elsa Anka, es el jardín.
La parcela cuenta con una amplia superficie de césped natural rodeada de árboles y vegetación muy cuidada. En uno de los laterales se sitúa una gran piscina rectangular con zona de solárium y tumbonas, mientras que el porche cubierto funciona como un auténtico salón exterior. Las columnas de piedra, las vigas de madera y el mobiliario en tonos crema crean un ambiente relajado que recuerda a una casa de vacaciones, convirtiéndose en el escenario habitual de reuniones familiares y celebraciones.
Más allá del famoso "hogar, dulce hogar", la realidad es que una casa también sirve como reflejo de quienes habitan en ella. Por ello, se puede descubrir mucho sobre cómo es una persona, según dónde viva y cómo viva. De las piezas de decoración al uso de cuadros o los colores más dominantes, son una gran pista sobre sus dueños.