Taberna Lillas Pastia, un monumento en Huesca
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Taberna Lillas Pastia, un monumento en Huesca

La tienda de Ultramarinos más antigua de España y la Taberna de Lillas Pastia, son dos monumentos gastronómicos que hay que visitar en Huesca

Foto: Taberna Lillas Pastia. Huesca
Taberna Lillas Pastia. Huesca

Paseando por Huesca, a escasos cinco minutos uno del otro, se puede disfrutar de dos monumentos gastronómicos dignos de ser señalados: Por un lado, el encanto atemporal del que pasa por ser el ultramarinos más antiguo de España, abierto desde 1872: Ultramarinos La Confianza y; por otro, el que puede ser el restaurante más destacado de la ciudad: Taberna de Lillas Pastia. El primero es la prueba en vida del tipo de comercio, auténtico y de calidad en donde se vendían los productos y telas procedentes del Nuevo Mundo y de la exótica China que embarcaban desde Filipinas en los viejos galeones españoles.

Siempre se ha dicho que el número y la cantidad no es garantía de nada, al menos cuando hablamos de buena cocina. Una capital del tamaño y la importancia de una Zaragoza que sobrepasa de lejos los seiscientos mil habitantes, no puede competir con la pequeña y encantadora Huesca que con apenas cincuenta mil personas, a juicio de la Guía Michelin, triplica a la primera en número de restaurantes con estrella, una proporción de tres a uno. Así, junto a Taberna Lillas Pastia, el restaurante Las Torres y Tatau Bistro, ensalzan la cocina oscense.

Si para componer la ópera Carmen, Bizet se inspiró en la belleza de la atractiva gitana y cigarrera de la Fábrica de Tabaco de Sevilla (esplendido edificio hoy convertido en universidad); Carmelo Bosque, hizo lo propio tomando prestado para el rótulo de su restaurante el nombre de la sórdida taberna sevillana en la que se reunían contrabandistas, mujeres de dudosa reputación, toreros y gentes de mal vivir y en la que Carmen seduce con sus irresistibles encantos y somete la voluntad de cuantos hombres sueñan con gozar de sus favores y placeres; así de esta misma forma Carmelo trata de seducir a cuantos comensales se sientan tras el cortinaje, en el esplendido comedor del restaurante.

Desde hace ya algo más de veinte años y en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad oscense, en la antigua biblioteca del Casino, se haya el que pasa por ser uno de los tres restaurantes más atractivos de la ciudad. Un lugar asociado al aroma que desprende la trufa negra y que se ha hecho el producto fetiche de la cocina de Carmelo. Con ella dota de aromas profundos a muchos de sus platos. Una trufa negra que consigue directamente en el pueblo de Graus, famoso por el mercado de trufa que se abre en temporada desde principios de diciembre a mediados de marzo.

Carmelo Bosque ha conseguido que con sus menús: El degustación por 68€ y el que llama Carmen por 38,50€; queden al alcance de la gran mayoría. Cualquiera pueda permitirse el capricho y el lujo de disfrutar de alta gastronomía en un entorno elegante y de apariencia exclusiva. Un pan horneado con tomate y aceite de oliva a la albahaca, sorprendente y rico del que repetiríamos una y otra vez. Una crema de cebolla de sabor muy marcado pero suave e intensa al tiempo. El arroz de trufa, más concretamente un risotto, es de excelente ejecución, adornado con un impactante aroma de trufa recién rallada por el maitre en el momento de servir el plato. Las cocochas de bacalao al pil pil es un plato rico, elegante y sutil. El guiso de rabo de buey tierno y meloso se termina de forma admirable y sabe concentrar el sabor, que resulta absolutamente redondo en la boca.

La Taberna de Lillas Pastia C/ Plaza de Navarra 4, Huesca

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