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Pedro Ruiz: "No presentaría Gran Hermano ni por 15 millones de euros"

La plaza de Callao en Madrid se llena de voluntarios de la Cruz Roja en el día de esa institución, enmarcado en una mañana gris que,

Foto: Pedro Ruiz: No presentaría Gran Hermano ni por 15 millones de euros
Pedro Ruiz: "No presentaría Gran Hermano ni por 15 millones de euros"

La plaza de Callao en Madrid se llena de voluntarios de la Cruz Roja en el día de esa institución, enmarcado en una mañana gris que, sin embargo, anima al color de la solidaridad. Rosa Benito es la madrina que pone la insignia de la institución en la plaza. Y justo en frente, en los míticos cines que acoge el lugar, Pedro Ruiz presenta a la prensa su nuevo espectáculo. Toda una paradoja de estos tiempos: dos rostros populares, dos formas de entender la televisión o la sociedad a unos pocos metros de distancia.

Y por más que el showman no quiera antagonismos, no puede evitar cargar contra el tipo de televisión que hacen personajes como ella. “Hay directivos de algunas cadenas de televisión que deberían ser expulsados del país porque hay programas moralmente pornográficos”, asegura sin pelos en la lengua.

Hace casi una década que Ruiz desapareció del mapa para cuidar a su madre enferma; una década en la que la sociedad española y los ánimos de todo el planeta han cambiado lo suficiente como para que esos cambios impregnen el resultado de No estoy muerto, estoy en Callao, el espectáculo con el que regresa este tipo que se autodefine como “cordial” pero al que le cuesta bajarse los pantalones ante algunos medios de comunicación.

El show con el que vuelve “aporta una libertad que hace tiempo que se ha perdido” según cuenta a Vanitatis su creador y protagonista y en él hay cabida para el humor, las imitaciones y el análisis de la actualidad sin llegar al prosélito o al sermón, con el único y sano afán de entretener. Habrá en ese show una letra definitiva para el himno nacional y hasta un festival de la canción pornográfica patrocinado por  Te le hinco, una alusión televisiva lo suficientemente clara como para tener que explicarla.

Este showman, que lo mismo hace entrevistas que parodia la situación política, no quiere dar sermones, sino poner “una lupa sobre nosotros mismos para que recordemos lo ridículos que somos y cuántas preocupaciones absurdas nos ponemos en la cabeza todos los días habiendo muchos caminos por andar que no tienen nada que ver con los informativos ni con los horarios”. Son momentos para valorar lo grande y lo pequeño según él, en esta época que forma parte de un ciclo que “se repite siempre: ‘hambre, atracón y diarrea. ‘ Solo cambia el maquillaje, la sociedad cambia poco”.

Alérgico a cierto tipo de televisión

No quiere hacer televisión sin sustancia y tiene claro que no quiere “ser la piececita de ajedrez de un hombre en un despacho” y que, en caso de volver a la pequeña pantalla, su regreso sería a través de TVE. No se olvida de que está vetado en algunas cadenas por “la mala costumbre” de decir lo que piensa. Y no se corta a la hora de poner ejemplos de la televisión que no le gusta: “No presentaría Gran Hermano ni por quince millones de euros”, asegura, haciendo hincapié en el daño que ha hecho un tipo de televisión que, a pesar de ser entretenimiento, ataca a“la dignidad humana”.   Y eso que se reafirma en su vieja amistad con Mercedes Milá. Tampoco tiene buenas palabras para la prensa del corazón: “Me doy siempre por eludido por ese tipo de prensa. Ya paso de ella”.

A pesar de que la denuncia al tipo de sociedad en la que nos hemos convertido está presente en cada palabra que sale de su boca, quiere evitar la política en su espectáculo y hacer un show accesible para cualquiera, no solo temáticamente sino también para cualquier bolsillo. Ha invitado, incluso, a los parados, los cuales tendrán la oportunidad de asistir a ciertas funciones sin pagar junto con jubilados y otros sectores sociales poco favorecidos.

Tal vez este No estoy muerto, estoy en Callao dé al público una imagen distinta de este tímido confeso que tiene una falsa imagen de “prepotente y lejano” según nos confiesa. “Soy muy tímido y practico lo que en términos jurídicos se llamaría exceso de defensa. Si a mí me pides que coja una guitarra y cante entre un grupo de amigos en una boda, no lo haría. Luego, en el escenario, soy capaz de hacerlo mejor o peor. Soy una persona asequible pero me blindo antes de hora. Soy poco del barullo, de las fiestas y de la frivolidad. Eso me da ese aire de prepotente y lejano que luego no se corresponde con la realidad.” Prepotente o sencillo, asequible o lejano, lo que está claro es que Pedro Ruiz dice lo que le da la gana, un privilegio que parece estar pasado de moda.

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