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Fernando Alonso y Dasha Kapustina: cine, cena romántica y 'carrera' por las calles de Madrid

Cuando Fernando Alonso salió el pasado viernes dispuesto a disfrutar de una agradable velada con su chica, Dasha Kapustina, no imaginaba que tendría que pilotar su coche

Foto: Fernando Alonso y Dasha Kapustina: cine, cena romántica y 'carrera' por las calles de Madrid
Fernando Alonso y Dasha Kapustina: cine, cena romántica y 'carrera' por las calles de Madrid

Cuando Fernando Alonso salió el pasado viernes dispuesto a disfrutar de una agradable velada con su chica, Dasha Kapustina, no imaginaba que tendría que pilotar su coche por las calles de Madrid cual carrera de Fórmula 1 con el único fin de despistar a los paparazzi que querían captar una instantánea de la pareja. Por suerte para él, consiguió desorientarles con demasiada facilidad, no sin antes fotografiar las matrículas de algunos de los vehículos de los reporteros y colgarlas en su cuenta personal de Twitter. Sin embargo, Vanitatis ha podido saber cuáles fueron los escenarios de su romántica noche.

Primera parada. Cines Ideal, ubicados en la calle del doctor Cortezo, muy cerca de la madrileña Puerta del Sol. La top rusa llegó incluso a dar pistas colgando en las redes sociales una fotografía suya tomada a las puertas de dicho edificio. "¡Cinema time!", escribía. Allí, la pareja disfrutó de una de las películas en versión original, teniendo en cuenta que Kapustina aún no domina del todo el idioma patrio.

Segunda parada. Después de la referida persecución mediática por las calles de la capital, el asturiano logró desmarcarse de sus adversarios, tal y como suele hacer en los circuitos, y puso rumbo a la calle Capitán Haya, concretamente al restaurante La Tahona, también conocido como Asador de Aranda, un local especializado en gastronomía castellana, principalmente en los asados, entre los que destaca el de lechazo elaborado en horno de barro. El establecimiento también dispone de una destacable bodega con los riojas y los riberas del Duero como pilares fundamentales. Allí, mucho más relajados después de la tensión vivida minutos antes, la pareja disfrutó de un agradable entorno marcado por la decoración rústica del lugar: una réplica en miniatura y en piedra de un castillo del siglo XVI.

La pareja pudo degustar asimismo otras especialidades del restaurante como el revuelto de ibéricos, los pimientos del piquillo, el puding de espárragos, la morcilla de Burgos, el chorizo cocido, el jamón y el lomo ibérico o la chanfaina. ¿El precio medio? A partir de los 24 euros.

Fue precisamente en este lugar en el que Alonso optó por saciar la curiosidad de todos aquellos que buscaban una fotografía de él y su chica. Ataviados con ropa invernal y posando con el símbolo de la victoria, ambos se retrataron con los característicos ventanales del restaurante de fondo y colgaron posteriormente la instantánea en la cuenta personal de Twitter del piloto. Una pista insuficiente, sin embargo, para los que perdieron el rastro del asturiano en su improvisado rally por las calles de la capital.

Poco antes de la una de la madrugada, la pareja abandonaba el restaurante, según ha podido saber este medio, poniendo así fin a una abrupta aunque romántica velada.

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