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Gunilla von Bismarck: "Mi trabajo es hacer feliz a los demás"

Gunilla Von Bismarck ha vuelto a reaparecer. Como no podía ser de otra manera lo ha hecho en Marbella, lugar en el que reinó durante muchos

Foto: Gunilla von Bismarck: Mi trabajo es hacer feliz a los demás
Gunilla von Bismarck: "Mi trabajo es hacer feliz a los demás"

Gunilla Von Bismarck ha vuelto a reaparecer. Como no podía ser de otra manera lo ha hecho en Marbella, lugar en el que reinó durante muchos años y donde era referente indiscutible de fiestas y reuniones cuando la ciudad era el centro neurálgico vacacional de la llamada ‘jet’ nacional e internacional. Tan popular era que se ideó el término gunilear para referirse a ciertos famosos capaces de no perderse una convocatoria e incluso como en el caso de la nieta del Káiser de dar la sensación de poder estar en varios sitios a la vez como si tuviera el don  de la tele transportación. “Mi trabajo es hacer feliz a la gente”, afirmó en los Spring Games de una ciudad que debería recuperar el esplendor de antaño, según ella.

“Claro que hay que recuperar esta ciudad que fue centro de vacaciones de personajes internacionales. El problema es que después perdió el brillo por la corrupción”, asegura a este portal. Afirma no tener ya casa en Marbella. Ahora, se dedica a viajar para visitar a unos amigos que están repartidos por todas partes: “Soy ciudadana del mundo. Ahora vivo entre Suiza, Los Angeles, donde se instalaron  mi hijo mi nuera y el bebé y Marbella. Cuando vengo aquí voy a casa de amigos o de mi hermano”. Gunilla mantiene un aspecto físico imponente que tiene a su melena rubia como una imperecedera señal de identidad. No bebe, no fuma, no toma grasas y se cuida porque dice que “no nos podemos abandonar y mucho menos a partir de los sesenta (nació en 1949) Sigo teniendo la misma talla de siempre”. La coquetería le sale de dentro cada vez que su nieto intenta llamarla ‘abuela’: “De eso nada. A mi me llama umama que es como llamaban los nietos a mi madre. ¿¡Abuela?, ¡Qué horror!!”, exclama.

Se divorció de Luis Ortiz y lo curioso es que siempre aparece públicamente con él. Tan juntos se les ve que hay quienes piensan que no están realmente separados. En realidad, el divorcio fue una excusa en momentos complicados económicamente  para cobrar una exclusiva. A Gunilla, que siempre le ha importado poco lo que digan de ella, le importa muy poco lo que se diga: “Que la gente crea lo que quiera. ¡A mí que más me da! ¿Vivo de un sueldo público? No. ¿Me pagan los que me censuran? No. ¿Debo algo a  alguien? No. Pues eso, que me dejen tranquila”, comenta ante tales afirmaciones.

Ella nunca ha tenido nómina, ni horario, ni contrato laboral. En realidad, no ha trabajado en lo que para el resto de los ciudadanos es una actividad laboral. “No lo he hecho nunca porque mi trabajo es hacer feliz a los demás. Mi optimismo, mis ganas de vivir, dar amor y cariño son muy importantes y eso es lo que yo hago”, asegura.

A diferencia de otras ilustres ociosas, Gunilla tiene un buen currículum académico aunque nunca lo haya tenido que utilizar: “Estudié Ciencias Políticas y durante toda la vida me he cultivado, sobre todo, escuchando a gente importante que sí que tiene cosas que decir. Como dicen, la cultura es ese poso que queda cuando falla la memoria y a mí nunca me ha fallado”.

Con respecto a la situación por la que atraviesa el país, ella tiene claro que ésta es “triste y terrible. Hay personas que han perdido su trabajo, su casa…. Menos mal que en España funciona la solidaridad familiar, si no, resultaría imposible sobrevivir.  Mi sueño es que este país se recupere, aunque también hay que recordar que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y criticar a Alemania es lo fácil. En realidad esto es como la fabula de la cigarra. España sería la cigarra y Alemania la hormiga”, afirma rotunda.

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