Rodrigo, el viudo de María de Villota, siete meses después
  1. Noticias
supera poco a poco la muerte de la piloto

Rodrigo, el viudo de María de Villota, siete meses después

Más de medio año después del triste fallecimiento de María de Villota, Rodrigo García Millán, su viudo, sigue sumido en una gran tristeza que intenta superar

Foto: María de Villota y Rodrigo García Millán, en mayo de 2013
María de Villota y Rodrigo García Millán, en mayo de 2013

Siete meses después del triste fallecimiento de María de Villota, Rodrigo García Millán, su viudo, sigue sumido en una gran tristeza. Intenta vivir su dolor de la mejor manera posible, sin dar pena a nadie, muy centrado en su trabajo y haciendo realidad los sueños de su esposa. Los vínculos con su familia política siguen siendo fuertes y sólidos, como quedó demostrado hace unas semanas cuando juntos presentaron El legado de María de Villota, toda una serie de actividades deportivas y seminarios que tendrán lugar del 1 al 6 de julio en Santander, elegida Capital Europea del Deporte, cuyos beneficios económicos irán destinados a la Fundación Ana Carolina Díez Mahou, una organización con la que María colaboraba para ayudar a niños con enfermedades neuromusculares mitocondriales. Tal y como ha confirmado a Vanitatis una persona muy allegada al viudo, “Rodrigo sigue siendo una persona muy discreta que no desea atención mediática”.

Esta persona cercana a él añade que “agradece mucho el respeto que siguen teniendo los periodistas, pero quiere vivir su dolor en soledad. Han pasado sólo siete meses y sigue siendo muy duro para él recordarla. Necesita su tiempo para que todo vuelva a la normalidad”. No quiso entrar en detalles de si el joven sigue viviendo en el mismo domicilio conyugal o si la herencia de la deportista ha ido a parar íntegramente a su viudo. “Son temas muy personales y lo único que pedimos es respeto”, asegura.

A sus 30 años, Rodrigo es apuesto, agradable, sencillo y con unos valores increíbles que enamoraron enseguida a María. “Es una persona muy sencilla que desea estar al margen de todo, está muy centrado en su trabajo y le llena de orgullo seguir colaborando con todo el legado de su esposa. Por eso viaja tanto entre Madrid y Santander. Prácticamente cada fin de semana, y durante las vacaciones de verano, se escapa al norte porque esa ciudad fue muy importante para la recuperación de María”.

Un chico con convicciones

Los que le conocen aseguran que siempre ha sido un chico fiel a sus convicciones. Es muy buena gente, muy maduro, educado, detallista, trabajador, respetuoso, discreto al máximo, no habla demasiado y se aísla de la cruda realidad practicando su gran pasión, el deporte. De hecho, es el director de la empresa Oxígeno Training –su central está en el Club de Tenis La Moraleja, aunque también están ubicados en el hotel El Real de Santander- que está formada por un equipo de especialistas en la que el propio Rodrigo también imparte rehabilitación de lesiones, total training, entrenamiento funcional, preparación física deportiva multidisciplinar y pruebas físicas para opositores. No en vano es Lic. en C.c. Actividad Física y el Deporte. Gracias a su trabajo ha conseguido salvarse de caer en una profunda depresión tras enviudar del amor de su vida. Junto al resto de sus compañeros de trabajo ofrecen entrenamientos a particulares y empresas.

Los que le conocen de cerca alaban su profesionalidad, cercanía, sencillez, su don de gentes, su optimismo, sus ganas por seguir mejorando en la vida, su gran apego a las cosas simples y, sobre todo, su bondad. Dicen que es bueno “hasta decir basta”, una de las cualidades que enamoraron a María desde el principio, ya que nada más conocerse, se unieron y el joven se convirtió en su entrenador personal. Su forma de querer y de ayudarla tras el accidente incrementó lo que sentían el uno por el otro.

Una historia de amor con final trágico

En un faro de Santander, Rodrigo García Millán se arrodilló ante María de Villota y le pidió la mano. Ella se echó a llorar desconsoladamente, pero de felicidad. Finalmente, la expiloto de F1 y su entrenador personal se dieron el ‘sí quiero’ en el mismo lugar a finales de julio del 2013. Fue una boda sorpresa que María anunció así en su cuenta de Twitter:“Quiero compartir con todos vosotros que Rodrigo y yo nos hemos casado en Santander. Estamos muy felices”.

La tragedia se cebó en los recién casados cuando María apareció muerta en la habitación de su hotel sevillano unos meses después, concretamente el 11 de octubre, debido las consecuencias del accidente sufrido el 3 de julio del 2012 mientras probaba un coche de la escudería Marussia en el aeródromo de Duxford (Inglaterra) en el que también perdió el ojo derecho.

Al conocerse la noticia, Rodrigo enmudeció. A duras penas pudo exteriorizar su dolor. Al menos, en público. El joven no esperaba un desenlace tan inmediato. Rodrigo y María estaban hechos el uno para el otro. Se conocieron cuando la primera mujer española piloto de F1 fue a comprar una bicicleta y él intentó aconsejarle para que comprara el mejor modelo. Surgió la química y, desde octubre del 2011, fueron inseparables.

Para saber un poco más sobre quién es Rodrigo, nada mejor que la descripción que la propia María de Villota hizo de él a Vanitatis unos meses antes de morir: “Ha sido clave en mi recuperación. Me devolvió ese primer paso para mi feminidad, la confianza para volver a sentirme bien conmigo misma. Ha sido vital. Como hija y como hermana sé que me van a querer siempre pero aquella pregunta de quién me va a querer a mí, si seguiré teniendo la vida que yo quería o no era fundamental. Y Rodrigo me ha ayudado mucho como mujer, me ha dado una confianza increíble. En definitiva, el amor”.

Actualmente se están realizando las obras para crear el Museo del Deporte de Cantabria que contendrá algunos de los elementos más importantes de la trayectoria deportiva de María, la cual estaba muy vinculada emocionalmente a esta ciudad. De hecho, se casó en el célebre palacio de La Magdalena.

María de Villota Fórmula 1 Matrimonio
El redactor recomienda