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TIENE 750 METROS CUADRADOS

Así es la casa de 2,5 millones de euros que Sara e Iker le han comprado a Lydia Bosch

El nuevo inmueble adquirido por la pareja ha sido un capricho personal de la periodista, tal y como ha podido saber 'Vanitatis'. El chalet tiene 750 metros cuadrados

Foto: Sara e Iker en un montaje fotográfico sobre la casa de Lydia Bosch (Vanitatis)
Sara e Iker en un montaje fotográfico sobre la casa de Lydia Bosch (Vanitatis)

Cinco dormitorios, seis baños, un aseo, un salón de juegos, dos salones, cocina y cuarto de servicio, todo ello repartido en cuatro plantas que suman 750 metros cuadrados. Así es la nueva vivienda adquirida por Iker Casillas y Sara Carbonero y que pronto podría convertirse en su nueva residencia.

Valorada en dos millones y medio de euros, este inmueble se ha convertido en el mejor regalo de Navidad para la periodista. Según ha podido saber Vanitatis de fuentes de su entorno, la compra de este chalé ha sido una decisión y un deseo de la manchega en el que Iker poco o nada ha tenido que ver.

La nueva vivienda, con 800 metros cuadrados de parcela y una amplia piscina, se encuentra en la urbanización La Finca, más concretamente en la zona denominada La Blanca Paloma, un complejo compuesto de 71 chalés individuales que precisamente diseñó Alberto Martín, su antiguo propietario. El arquitecto aprovechó para hacer de su hogar una casa única, diferente y más grande que el resto de chalés que, como suele ser habitual en La Finca, se ubican en un perímetro cerrado de vigilancia de última generación y un equipo de seguridad presente las 24 horas del día. 

La casa en cuestión es la misma que hace dos años pusieron a la venta Alberto y Lydia Bosch por 2.600.000 euros. Por entonces, un complicado proceso de divorcio les obligó a venderla y no fueron pocos los enfrentamientos de la expareja a la hora de llevar a cabo la transacción. 

Iker Casillas y Sara Carbonero en una imagen de archivo (Gtres)
Iker Casillas y Sara Carbonero en una imagen de archivo (Gtres)

Los problemas de Lydia Bosch y Alberto Martín

Por decisión judicial, cada uno ocuparía la casa durante seis meses, alternándose. La primera en ocuparla fue la actriz. A la hora de abandonarla para que entrase su expareja, según el documento notarial, el estado en el que Alberto encontró el inmueble era deplorable. Aunque según la sentencia de divorcio la casa debía ser cedida al nuevo inquilino con todo el ajuar necesario para su habitabilidad, lo que el arquitecto halló fue una casa completamente vacía, sin enchufes, con el sistema de la calefacción estropeado e incluso sin halógenos. Unos daños que luego Lydia tuvo que reparar y que no hicieron más que avivar la mala relación entre el otrora matrimonio.

La propiedad del chalé de La Finca donde ambos convivieron está repartida entre Alberto y Lydia de manera desigual. Mientras que el cincuenta por ciento del inmueble pertenece solo al arquitecto, ya que figura a nombre de su estudio, el otro cincuenta por ciento es de la sociedad Maboc S.L., que comparten Alberto y la actriz.

Solo dos años en La Finca

Acosados por la prensa y los miles de aficionados del futbolista, Sara e Iker decidieron trasladar su residencia desde Boadilla del Monte a La Finca, donde las medidas de seguridad son mucho más rigurosas. En el adosado en el que se instalaron, que no es ni mucho menos de los más lujosos de la zona, llevan conviviendo casi dos años. El inmueble, que precisamente Sara mostraba en su blog hace solo unos días, fue diseñado curiosamente por Alberto Martín y les costó 1.800.000 euros.

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