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Alberto Martín y Lydia Bosch, nuevo desencuentro por varias propiedades inmobiliarias

El divorcio contencioso entre Lydia Bosch y Alberto Martín por fin ha terminado. Solo falta ratificar en el juzgado de Pozuelo de Alarcón los acuerdos firmados la semana

Foto: Alberto Martín y Lydia Bosch, nuevo desencuentro por varias propiedades inmobiliarias
Alberto Martín y Lydia Bosch, nuevo desencuentro por varias propiedades inmobiliarias

El divorcio contencioso entre Lydia Bosch y Alberto Martín por fin ha terminado. Solo falta ratificar en el juzgado de Pozuelo de Alarcón los acuerdos firmados la semana pasada en la notaría Bernal González de la misma localidad madrileña, tal y como informaba el periodista Antonio Rossi. Tres años muy duros para ambas partes, porque la separación siempre tuvo un trasfondo perverso, que hizo mucho daño al arquitecto, quizá por determinados consejeros en la vida de la actriz. Una vez que cambió su defensa, la situación cambió.

Pero el día de las negociaciones finales no todo fue fácil. Tal y como ha podido saber Vanitatis, estuvo a punto de romperse el pacto en varias ocasiones, porque se discutieron temas espinosos que nada tenían que  ver con la manutención y régimen de visitas de los hijos, que quedaron como figuraba en la sentencia de divorcio recurrida en su momento. En este sentido, Alberto Martín no hubiera transigido como si hizo el viernes en el apartado económico, que  fue una de las reivindicaciones más excesivas de Bosch.

Las piedras angulares de la negociación eran varios pisos en Pozuelo y el domicilio familiar de La Finca, que nunca ocuparon una vez que el juez ordenó lo podían disfrutar cada seis meses respectivamente. No lo hicieron porque la casa quedó vacía tras la  primera salida de Lydia Bosch, así que el arquitecto no la pudo ocupar. El chalet en la urbanización más elitista de la capital se ha puesto a la venta a través de cinco inmobiliarias por 2.600.000 euros.

Mientras Alberto siguió en la notaría, la actriz prefirió marcharse a una cafetería para charlar con los abogados, quienes en su totalidad intentaron convencerla para que bajara el precio.  Un precio elevado, teniendo en cuenta la zona en la que está ubicada. Otra casa de similares características se había vendido recientemente por 1.900.000 euros.  El arquitecto, que lleva tiempo queriendo liquidar su contencioso, finalmente transigió en esa cantidad, aunque explicó que iba a ser muy difícil deshacerse de la residencia y que, por lo tanto, habría que bajar el precio en un futuro no muy lejano.

Pero ese no fue el único motivo de desencuentro entre ambos. Hubo más. En concreto, dos pisos en alquiler en la localidad de Pozuelo de Alarcón, valorados en 600.000 y 800.000 euros. Lydia quería que ambos se calcularan a la baja y quedarse ella con el más espacioso. Martín se negó en un principio y, de nuevo, se produjo una reunión de los letrados con sus clientes. Para desesperación de los profesionales, el tiempo jugaba en contra de los acuerdos previos. Durante  más de cinco horas, la cuerda estuvo a punto de romperse pero, por fin -y a falta de unos flecos-, Lydia Bosch y Alberto Martín habrán puesto fin a tres años terribles donde todos eran perdedores.

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