Diversos profesionales de la hostelería denuncian la práctica masiva de influencers que acuden a sus locales para comer gratis a cambio de supuesta publicidad. Un modo de proceder que cada vez es más recurrente y que provoca mucha molestia a los trabajadores del sector, quienes sienten que su trabajo no está siendo lo suficientemente valorado e incluso hablan de una tomadura de pelo.
Es el caso de Santi Temblador, hostelero que abrió su negocio hace dos años en Sevilla, un bar de tapas llamado ‘El Cuelgue’, desde el cual denuncia a través de la 'Cadena SER' que, desde que abrió, no ha dejado de recibir peticiones de pseudoinfluencers para comer gratis en su establecimiento, algo a lo que él se niega.
Diversos hosteleros denuncian que los influencers quieran comer gratis en su restaurante a cambio de publicidad. (Pexels)
El cocinero describe ante los asombrados comensales su ‘delicioso plato’ de la siguiente forma: “Esta maravillosa cena se compone de un bocata de mortadelita con aceitunas”, afirma ante los rostros pixelados de los jóvenes, quienes proceden a sentarse y a hacer fotos al manjar, no sin antes preguntar si no hay nada más. Ante la negativa del hostelero, los jóvenes vuelven a insistir, preguntándole si de verdad quiere que ellos suban fotos de bocadillos.
Sin embargo, esto no queda aquí, y es que, ante la mirada atónita del hostelero, sus peculiares comensales se comieron todo el plato, tal y como cuenta a la 'Cadena SER'. “Al ver que se lo comían todo me dejaron superdescolocado porque yo pensaba que me lo tirarían a la cabeza o que se levantarían y se irían. Estamos en manos de gente que no sabe comer, que no sabe cocinar y que no sabe de gastronomía", denuncia Temblador.
Un vídeo que ha sido muy aplaudido en redes sociales, generando un toque de humor ante una situación muy molesta para los profesionales de la hostelería
Diversos profesionales de la hostelería denuncian la práctica masiva de influencers que acuden a sus locales para comer gratis a cambio de supuesta publicidad. Un modo de proceder que cada vez es más recurrente y que provoca mucha molestia a los trabajadores del sector, quienes sienten que su trabajo no está siendo lo suficientemente valorado e incluso hablan de una tomadura de pelo.