A partir de los 50 años, cuando el metabolismo se vuelve más lento y la piel pierde firmeza, es normal notar cómo las piernas y los glúteos presentan una mayor flacidez. Pero la buena noticia es que con movimiento, constancia y algunos hábitos saludables, es posible mejorar notablemente su apariencia.
Por ejemplo, entre ellos encontramos las sentadillas que nunca pasan de moda debido a que activan los glúteos, muslos y pantorrillas, promoviendo la tonificación muscular y la circulación sanguínea. Asimismo, el puente de glúteos es un ejercicio suave con las articulaciones, pero muy efectivo debido a que ayuda a fortalecer la zona posterior del cuerpo, al mismo tiempo que mejora la circulación linfática, uno de los factores clave en la aparición de la celulitis. Por otro lado, las zancadas o ‘lunges’ son ideales para trabajar profundamente, debido a que tonifican los muslos y glúteos. Lo ideal es hacer pocas repeticiones y aumentar progresivamente para trabajar de forma adecuada.
Las zancadas puede ser un ejercicio perfecto para combatirla. (Pexels)
No podemos olvidarnos de las elevaciones laterales de pierna, que son muy sencillas pero eficaces. Este ejercicio es tan simple como útil: tumbada de lado, se levanta la pierna contraria hacia el techo. Requiere poco esfuerzo cardiovascular, pero estimula los músculos externos del muslo, ayudando a moldear la silueta y a combatir la flacidez. Por último, no podemos olvidarnos de caminar, sobre todo a paso ligero, debido a que este hábito lo cambia todo al ser una de las actividades más recomendadas a cualquier edad. Lo ideal sería al menos 30 minutos al día debido a que con ello podemos mejorar la circulación, ayudamos a la quema de grasa y favorecemos a la eliminación de toxinas.
Además del movimiento, no hay que olvidar el papel que juega la hidratación, una alimentación rica en frutas, verduras y proteínas de calidad, y evitar el exceso de sal y azúcar. También es recomendable incorporar masajes con cremas que estimulen la circulación y el drenaje linfático. La piel de naranja no es un defecto, sino una característica más del cuerpo femenino. Sin embargo, si lo que se busca es mejorar su apariencia, el ejercicio regular, adaptado a cada etapa de la vida, es una herramienta poderosa. Porque sentirse bien va mucho más allá de lo que se ve en el espejo, y cuidar de una misma siempre es un acto de amor propio.
A partir de los 50 años, cuando el metabolismo se vuelve más lento y la piel pierde firmeza, es normal notar cómo las piernas y los glúteos presentan una mayor flacidez. Pero la buena noticia es que con movimiento, constancia y algunos hábitos saludables, es posible mejorar notablemente su apariencia.