Emilio Duró, empresario: "El modelo de vida basado en la acumulación no necesariamente va a dar felicidad"
En un momento marcado por las prisas y el consumo, ganan peso las voces que animan a revisar prioridades. Un recordatorio de que bienestar y felicidad no siempre coinciden
Emilio Duró, en una imagen de archivo. (Aprendemos Juntos BBVA)
Hay discursos que, sin grandes artificios, conectan con una inquietud compartida: la sensación de que vivimos más rápido, más ocupados y más rodeados de cosas… pero no necesariamente más satisfechos. En una época marcada por el consumo, la inmediatez y la búsqueda constante de estímulos, vuelven a ganar peso las voces que invitan a poner el freno y revisar qué entendemos por bienestar y qué entendemos —de verdad— por felicidad.
El empresario Emilio Duró, conocido por sus conferencias sobre motivación y gestión emocional, ha reflexionado sobre ello en el podcast 'Vidas Contadas'. Su mensaje es directo: “El modelo de vida basado en la acumulación, tener, esto no necesariamente va a dar felicidad; eso da bienestar, no felicidad”. Duró distingue entre la comodidad material —a la que la mayoría aspira— y el sentido vital, que no se compra ni se mide en bienes.
A pesar de la crítica, Duró no adopta un tono pesimista. Al contrario, recuerda que “vivimos mejor que nunca, con más riqueza que nunca y con más bienes que nunca”. Su planteamiento no es negar el progreso, sino señalar que quizá no estamos usando ese bienestar para construir una vida más plena. Y ahí recurre a una de sus ideas más repetidas: escuchar a quienes ya han vivido lo suficiente como para saber qué importa y qué no.
En su intervención, insiste en el valor de la experiencia y del consejo: “¿Por qué no dejamos que nos expliquen las cosas gente que se ha hecho mayor? Tu abuela, tu abuelo, que sabe lo que vale la pena y lo que no”. Para Duró, la perspectiva de las generaciones anteriores sigue siendo una brújula fiable frente a un presente que muchas veces nos empuja hacia el exceso, la prisa y la dispersión.
El experto subraya la importancia de escuchar a nuestros mayores. (Freepik / drobotdean)
También advierte de lo que llama una “dictadura del placer y la comodidad”, una cultura que promueve el “haz lo que te apetezca” por encima de la voluntad y el propósito. En su opinión, vivir solo desde el impulso inmediato conduce a la falta de sentido, mientras que apostar por aquello que uno quiere de verdad —aunque requiera esfuerzo o renuncia— aporta una satisfacción más profunda.
Su reflexión conecta con un malestar extendido: el de quienes, aún teniéndolo todo, sienten que algo falla. Quizá, como sugiere Duró, la respuesta esté menos en acumular y más en entender qué merece la pena conservar.
Hay discursos que, sin grandes artificios, conectan con una inquietud compartida: la sensación de que vivimos más rápido, más ocupados y más rodeados de cosas… pero no necesariamente más satisfechos. En una época marcada por el consumo, la inmediatez y la búsqueda constante de estímulos, vuelven a ganar peso las voces que invitan a poner el freno y revisar qué entendemos por bienestar y qué entendemos —de verdad— por felicidad.