La boda de Eugenia Fraile y Álvaro Vega de Seoane estuvo marcada por la naturalidad, pero sobre todo por sus vínculos personales, ya que fue una ceremonia civil íntima. Entre los asistentes, hubo dos nombres que concentraron buena parte de las miradas: Cari Lapique y Carla Goyanes. Más allá de su presencia como invitadas, forman parte del círculo más cercano de la novia, que era una de las mejores amigas de Caritina.
Ambas han querido compartir el significado personal del enlace en redes sociales. La madre ha hablado de un enlace emotivo, poniendo el foco en los lazos que unen a las familias desde hace años. "Te quiero Geñi a ti y a toda tu familia", ha escrito. La novia formó parte del proyecto de catering SixSens junto a la fallecida.
Carla Goyanes lo hacía con un mensaje cargado de emoción: "Hay historias que demuestran que el amor de verdad no entiende de tiempos, solo de personas", escribía junto a una imagen con Fraile, en la que también dejaba entrever el recuerdo de Caritina. "¡Cómo habría disfrutado ella! Las ganas que tenía de verte de blanco…", ha comentado.
Cari Lapique y dos invitadas, en la boda de Eugenia Fraile. (Instagram)
Madre e hija se trasladaron hasta la Plaza Mayor de Madrid, donde el primero de los dos actos de la boda tuvo lugar. Fue en la Casa de la Panadería, un enclave cuya salón principal está reservado a este tipo de eventos. Tras la ceremonia, los asistentes acudieron a la finca El Taberal, en Galapagar, un espacio rodeado de naturaleza donde terminaron la fiesta.
En clave de estilo, Cari Lapique optó por un conjunto equilibrado, en esa línea elegante y reconocible que lleva años defendiendo. Apostó por una prenda superior en blanco, de escote barco y manga francesa, que aportaba luz al rostro y funcionaba como base neutra. La combinó con una falda de estampado floral sobre fondo azul. En cuanto a los accesorios, eligió piezas doradas de mayor tamaño —collar largo y pulseras— que sumaban carácter al conjunto sin romper la armonía.
Por su parte, Carla Goyanes se inclinó por una propuesta más expresiva, en sintonía con el entorno y el tono relajado de la celebración. Lució un diseño con estampado botánico en el que convivían tonos rojizos, verdes y ocres sobre una base oscura. El escote en V aportaba ligereza al conjunto y lo hacía especialmente adecuado para una ceremonia al aire libre. Completó el estilismo con pendientes dorados discretos, dejando que el protagonismo recayera en el propio vestido.
La boda de Eugenia Fraile y Álvaro Vega de Seoane estuvo marcada por la naturalidad, pero sobre todo por sus vínculos personales, ya que fue una ceremonia civil íntima. Entre los asistentes, hubo dos nombres que concentraron buena parte de las miradas: Cari Lapique y Carla Goyanes. Más allá de su presencia como invitadas, forman parte del círculo más cercano de la novia, que era una de las mejores amigas de Caritina.