Durante años se ha vendido la idea de que una vida sana y plena pasa por desterrar cualquier emoción incómoda. Frente a ese planteamiento, Arthur Brooks, experto en felicidad y bienestar, propone una mirada muy distinta. Bajo su criterio, la infelicidad no es un enemigo a batir, sino una parte esencial de la experiencia humana.
Brooks cuestiona la obsesión contemporánea por estar bien todo el tiempo y advierte de sus efectos secundarios. A su juicio, intentar borrar el malestar emocional conduce a una vida emocional empobrecida. “Nunca quieres eliminar tu sufrimiento”, afirma, y llega a describirlo como “una parte sagrada de la vida” porque cumple una función clara nos enseña, nos transforma y nos obliga a crecer.
El especialista insiste en que el problema no es sentirse triste o ansioso, sino no saber convivir con esas emociones. Cuando se rechazan de plano, se pierde algo más que la calma momentánea. “No estarás experimentando una gama completa de emociones”, explica, y eso puede generar culpa por sentir y bloquear el aprendizaje que dejan las experiencias negativas. El resultado, paradójicamente, es un mayor malestar.
Buena parte de su reflexión se centra en cómo se aborda hoy la salud mental, especialmente entre los más jóvenes. Brooks observa que muchos interpretan cualquier tristeza como un fallo que hay que corregir de inmediato. Para él, ese enfoque es peligroso porque convierte lo normal en patológico y transmite la idea de que sentir dolor es algo inaceptable. “El problema no es el sufrimiento en sí”, subraya, “sino no saber cómo vivir con él”.
Brooks habla de gestión y aprendizaje. Reconoce que existen distintas vías para trabajar la infelicidad sin negarla. En su caso personal menciona prácticas como la oración o el ayuno, mientras que para otras personas pueden ser útiles la terapia o técnicas de meditación como la vipassana. Lo importante, señala, es entrenarse en esa convivencia emocional.
No se trata de aspirar a una vida sin altibajos, sino de aceptar que la incomodidad forma parte del camino. Para Brooks, la felicidad no nace de eliminar lo que duele, sino de aprender a vivir con ello sin miedo y sin culpa.
Durante años se ha vendido la idea de que una vida sana y plena pasa por desterrar cualquier emoción incómoda. Frente a ese planteamiento, Arthur Brooks, experto en felicidad y bienestar, propone una mirada muy distinta. Bajo su criterio, la infelicidad no es un enemigo a batir, sino una parte esencial de la experiencia humana.