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Cristina Dayz, experta en finanzas: “Para aprender a ahorrar e invertir hay que aprender a gastar”
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Cristina Dayz, experta en finanzas: “Para aprender a ahorrar e invertir hay que aprender a gastar”

Para la experta, aprender a gastar no significa dejar de disfrutar del dinero, sino decidir mejor cómo se utiliza

Foto: Cristina Díaz Gallego, en una foto de redes sociales. (Instagram/ @cristinadayz)
Cristina Díaz Gallego, en una foto de redes sociales. (Instagram/ @cristinadayz)

Durante años, el discurso dominante sobre las finanzas personales ha girado en torno a grandes metas: ahorrar más, invertir mejor y alcanzar la ansiada libertad financiera. Sin embargo, ese relato suele pasar por alto una parte esencial del proceso: el día a día. Las pequeñas decisiones automáticas, los gastos que se repiten sin cuestionarse y esa incomodidad que provoca mirar de frente la cuenta bancaria. Para Cristina Dayz, experta en finanzas personales y autora del libro Aprende a gastar, ahí es donde empieza todo.

Su propuesta es clara y, a la vez, contracultural: antes de hablar de ahorro o inversión, hay que entender cómo y por qué gastamos. No como un ejercicio de culpa, sino como una herramienta de claridad. Solo desde ese punto, defiende, es posible construir una relación sana con el dinero, lejos de la ansiedad y de las promesas rápidas. “Aprender a gastar es incómodo”, reconoce Dayz. “Ahorrar o invertir se percibe como algo aspiracional, técnico y hasta heroico. Pero gastar te obliga a mirarte al espejo”.

Ese espejo revela preguntas que no siempre apetece hacerse: en qué se va realmente el dinero, qué decisiones se toman por inercia, qué compras sirven para compensar cansancio o frustración y qué hábitos sostienen un estilo de vida que quizá no hace tan feliz como parece. Para Dayz, el error habitual está en saltarse este paso y asumir que el problema es gastar, mientras que la solución es ahorrar, cuando en realidad ambas cosas forman parte del mismo sistema.

En ese análisis aparece una dimensión emocional que rara vez se aborda cuando se habla de finanzas. Gastar no es solo una operación matemática, sino también una respuesta automática a estímulos, presión social o expectativas ajenas. Aceptar esto implica reconocer que muchas decisiones económicas no son del todo racionales y que, precisamente por eso, necesitan ser observadas con calma y sin juicio.

Dayz también apunta a una responsabilidad estructural. “La industria de las finanzas personales ha puesto el foco casi exclusivamente en el ‘qué hacer con el dinero’, no en el ‘por qué haces lo que haces con él’”, explica. Es más fácil vender estrategias, productos o promesas de rentabilidad que hablar de límites, autocontrol y criterio propio. Sin embargo, insiste, sin esa base cualquier plan financiero se queda cojo.

Uno de los errores más comunes, señala, es intentar construir disciplina financiera sin haber desarrollado antes conciencia sobre el gasto. “Si no sabes gastar, cualquier plan de ahorro o inversión se vive como una restricción, no como una elección. Y así dura poco”. El resultado suele ser un ciclo de entusiasmo inicial seguido de abandono, frustración y sensación de fracaso personal.

Durante años, el discurso dominante sobre las finanzas personales ha girado en torno a grandes metas: ahorrar más, invertir mejor y alcanzar la ansiada libertad financiera. Sin embargo, ese relato suele pasar por alto una parte esencial del proceso: el día a día. Las pequeñas decisiones automáticas, los gastos que se repiten sin cuestionarse y esa incomodidad que provoca mirar de frente la cuenta bancaria. Para Cristina Dayz, experta en finanzas personales y autora del libro Aprende a gastar, ahí es donde empieza todo.

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