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Emma Goberna, psicóloga: "El amor sano aparece cuando las tres “A” se encuentran en equilibrio: atracción, afecto y admiración"
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Emma Goberna, psicóloga: "El amor sano aparece cuando las tres “A” se encuentran en equilibrio: atracción, afecto y admiración"

El amor no es un estado permanente ni una emoción espontánea que se mantiene sola

Foto: La psicóloga Emma Goberna. (Instagram)
La psicóloga Emma Goberna. (Instagram)

En una época marcada por las relaciones rápidas, la confusión emocional y los vínculos que se rompen con la misma facilidad con la que empiezan, la psicóloga Emma Goberna ha puesto palabras a una sensación compartida por muchas personas: no todo lo que sentimos es amor, aunque a veces lo parezca. En uno de sus vídeos más comentados en Instagram, la especialista propone una reflexión clara y directa sobre qué distingue un vínculo sano de uno incompleto.

Goberna parte de una idea fundamental: atracción, afecto y admiración no son amor por sí solos. “Si alguien te despierta deseo a nivel físico o sexual, eso es atracción, no amor”, explica. Del mismo modo, poder hablar durante horas con una persona o sentir una conexión emocional profunda responde al afecto, mientras que considerar a alguien brillante o inspirador pertenece al terreno de la admiración. Cada una de estas experiencias es valiosa, pero aislada no constituye un amor pleno.

Según la psicóloga, el amor auténtico surge cuando esas tres dimensiones coinciden. “El amor de verdad aparece cuando tenemos las tres A: atracción, afecto y admiración; cuando amas desde tu cuerpo, tu corazón y tu mente”, resume. El problema, señala, es que muchas relaciones se inician —y se mantienen— con solo una o dos de estas piezas, un desequilibrio que tarde o temprano pasa factura.

Para ilustrarlo, Goberna recurre a ejemplos cotidianos. Conocer a alguien a quien se admira profundamente, con quien se comparten valores y conversaciones interminables, pero sin atracción física, suele derivar en una relación de amistad, aunque se intente convertir en algo más. En el extremo contrario, cuando hay pasión y conexión sexual, incluso cariño, pero falta admiración, el vínculo se asemeja más al de amantes que al de una pareja sólida.

placeholder Tauro y Sagitario, una de las parejas que funciona en una segunda oportunidad. (Pexels)
Tauro y Sagitario, una de las parejas que funciona en una segunda oportunidad. (Pexels)

Uno de los mensajes más contundentes de su reflexión es que el amor correspondido no garantiza una relación sana. “No porque tú ames a alguien y esa persona te ame de vuelta significa que sea una buena relación para ti”, advierte. Para que el amor sea completo, insiste, necesita intimidad, pasión y compromiso, una idea que conecta directamente con la conocida Teoría del Triángulo del Amor de Sternberg, base teórica de su planteamiento.

Lejos de limitar este modelo a las relaciones que comienzan, Goberna subraya que también es clave en las parejas de larga duración. El equilibrio entre atracción, afecto y admiración no es estático: se mueve, se desgasta y puede perderse con el tiempo. Sin embargo, que una de esas áreas falle no implica que la relación esté condenada, sino que existe un espacio concreto sobre el que trabajar.

En una época marcada por las relaciones rápidas, la confusión emocional y los vínculos que se rompen con la misma facilidad con la que empiezan, la psicóloga Emma Goberna ha puesto palabras a una sensación compartida por muchas personas: no todo lo que sentimos es amor, aunque a veces lo parezca. En uno de sus vídeos más comentados en Instagram, la especialista propone una reflexión clara y directa sobre qué distingue un vínculo sano de uno incompleto.

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