Dormir bien no es solo una cuestión de horas, sino de hábitos. El descanso influye en la memoria, en la regulación emocional, en la recuperación muscular e incluso en el equilibrio de la microbiota. Sin embargo, a pesar de ser una de las bases de la salud, sigue siendo uno de los aspectos más descuidados en la rutina diaria. Sobre ello habló Sara Marín, experta en microbiota, en el podcast 'Tus amigas las hormonas', donde dejó varios consejos prácticos para mejorar la calidad del sueño.
Uno de los puntos clave que destacó tiene que ver con la cena. “La insulina y la melatonina son enemigas”, explicó. Es decir, cuando el cuerpo está centrado en digerir no está preparado para activar correctamente la producción de melatonina, la hormona que facilita el sueño. Si hay insulina circulando, la melatonina “se queda a un lado”. El resultado es un descanso más superficial o más difícil de conciliar. Su recomendación es clara y sencilla: intentar cenar pronto, idealmente “a las ocho, nueve máximo”, para permitir que el organismo complete la digestión antes de ir a la cama.
Así aprenderás a dormir mejor 🥰 Te notas cansado sin motivo claro? ¿Estrés que se te va al cuerpo, digestiones pesadas o sueño que no descansa? En este episodio de Tus amigas las hormonas, converso con Sara Marín (@uncafecontudoctora) doctora y experta en microbiota y salud femenina, sobre cómo el cortisol, el estrés crónico y el estado del intestino pueden influir en la energía, el ánimo, la digestión y el descanso. Hablamos de cuándo el cansancio puede entrar dentro de lo habitual y cuándo conviene hacerse mirar, de señales de alerta que no deberían ignorarse, y de por qué normalizar síntomas digestivos como hinchazón o reflujo puede retrasar un diagnóstico y cuándo conviene dejar de normalizarlos o pensar en alteraciones como el SIBO. También entramos en la ansiedad corporal y la somatización: cuando "no te pasa nada en la cabeza", pero el cuerpo está hablando. En la parte final, abordamos el uso (y abuso) de fármacos para dormir, qué hábitos modernos están destrozando el sueño, y una mirada clara a la salud femenina: qué cosas del ciclo menstrual no deberían normalizarse y cómo la microbiota y las hormonas se relacionan más de lo que parece. Un episodio divulgativo, práctico y muy aterrizado para entender tu salud con más criterio. Podéis ver el episodio completo en YouTube, Spotify, y cualquier plataforma de audio gratuita buscando "tus amigas las hormonas"
Marín insiste en que el cuerpo funciona como un sistema perfectamente coordinado que "te activa y desactiva en función de lo que tú hagas o dejes de hacer”. Ese pequeño gesto cotidiano puede marcar la diferencia entre un sueño reparador y una noche de vueltas en la cama.
El segundo consejo que puso sobre la mesa rompe con una creencia bastante extendida: la idea de que se puede “recuperar” el sueño perdido durmiendo muchas horas el fin de semana. La experta advierte que no funciona así. “Si todos los días te levantas a las ocho y el fin de semana te despiertas a la una del mediodía, tu cuerpo tarda tres días en recuperar el ritmo circadiano que tú has alterado”, señaló. Es decir, el llamado “jet lag social” desajusta el reloj interno más de lo que parece.
La frase que más llamó la atención fue directa: “Por dormir de más un día no recuperas el sueño de la semana”. Aunque muchas personas intentan compensar noches cortas con largas mañanas de sábado o domingo, ese exceso puntual no repara el déficit acumulado. Al contrario, puede dificultar volver al horario habitual el lunes. “Porque duermas cuatro horas ese día no vas a recuperar el sueño de la semana”, remarcó.
Desde el punto de vista fisiológico, el ritmo circadiano necesita estabilidad. Cambiar drásticamente la hora de despertar altera las señales hormonales que regulan energía, apetito y descanso. Mantener horarios más constantes ayuda a que el cuerpo no tenga que reajustarse continuamente.
Los consejos de Marín no son complejos ni requieren tecnología sofisticada. Se centran en algo mucho más básico: respetar los tiempos biológicos. Cenar antes, mantener horarios regulares y no confiar en “maratones de sueño” como solución rápida son estrategias sencillas que, aplicadas con constancia, pueden mejorar notablemente la calidad del descanso.
Dormir bien no depende de un truco puntual, sino de coherencia diaria. Y, como recuerda la experta, el cuerpo no funciona a golpe de parche: necesita regularidad para rendir.
Dormir bien no es solo una cuestión de horas, sino de hábitos. El descanso influye en la memoria, en la regulación emocional, en la recuperación muscular e incluso en el equilibrio de la microbiota. Sin embargo, a pesar de ser una de las bases de la salud, sigue siendo uno de los aspectos más descuidados en la rutina diaria. Sobre ello habló Sara Marín, experta en microbiota, en el podcast 'Tus amigas las hormonas', donde dejó varios consejos prácticos para mejorar la calidad del sueño.