Dan Buettner, experto en longevidad: "Cuanta menos carne comas, mayores son tus probabilidades de longevidad"
No es necesario eliminar la carne, pero sí replantear su consumo: este hábito común en las zonas más longevas del planeta puede ayudarte a vivir más años
Dan Buettner analiza todo aquello que nos hace más longevos. (YouTube / The Dan Buettner Podcast)
La longevidad ya no se entiende como una cuestión de genética o de suerte, sino como el resultado de hábitos cotidianos que se mantienen durante décadas. Entre esos hábitos, la alimentación ocupa un lugar central. Cada vez más especialistas coinciden en que no es necesario seguir dietas extremas para envejecer con buena salud, sino adoptar pautas realistas que puedan sostenerse en el tiempo. Reducir el consumo de carne es una de las recomendaciones que con mayor frecuencia aparece en los estudios sobre envejecimiento saludable.
El investigador y divulgador Dan Buettner, conocido por su trabajo sobre las llamadas “zonas azules” —lugares del mundo donde se concentra un alto número de personas centenarias—, explicó en un vídeo reciente publicado en Instagram que no es necesario ser vegano para vivir más años. En el audio afirma que no se conoce un nivel “seguro” de consumo de carne, pero advierte de que ingerirla en exceso, por ejemplo más de una ración diaria, se asocia con un mayor riesgo de enfermedades crónicas.
En ese mismo mensaje, Buettner señala que los habitantes de las zonas azules no eliminan la carne por completo, pero sí la consumen con mucha moderación. Según explica, en estas poblaciones suele ingerirse aproximadamente una vez por semana. Esta afirmación coincide con lo que el experto lleva años documentando en sus investigaciones sobre longevidad: la carne no desaparece de la dieta, pero se reserva para ocasiones concretas y no constituye la base de la alimentación diaria.
Regiones como Cerdeña (Italia), Okinawa (Japón) o Nicoya (Costa Rica), estudiadas dentro del proyecto Blue Zones, comparten un patrón alimentario centrado principalmente en productos vegetales. Las legumbres, las verduras, los cereales integrales y los frutos secos forman el núcleo de la dieta cotidiana, mientras que la carne actúa como complemento ocasional. Este modelo nutricional aporta fibra, antioxidantes y micronutrientes asociados con una mejor salud metabólica y un menor riesgo de inflamación crónica, factores clave para un envejecimiento saludable.
Legumbres y alimentos vegetales, pilares de la dieta asociada a la longevidad. (Freepik)
El propio Buettner resume su recomendación de forma sencilla: cuanto menos carne se consuma —siempre garantizando una nutrición adecuada—, mayores serán las probabilidades de mantener la salud a largo plazo. Más que eliminar alimentos, se trata de replantear proporciones y priorizar proteínas vegetales como lentejas, garbanzos o alubias, dejando la carne como un alimento esporádico.
Este enfoque coincide con las recomendaciones de numerosos organismos internacionales de salud, que promueven dietas basadas en alimentos de origen vegetal para prevenir enfermedades cardiovasculares y metabólicas. Más que una norma rígida, es un cambio de mentalidad: comer de forma consciente y equilibrada hoy para llegar a la vejez con mayor calidad de vida.
La longevidad ya no se entiende como una cuestión de genética o de suerte, sino como el resultado de hábitos cotidianos que se mantienen durante décadas. Entre esos hábitos, la alimentación ocupa un lugar central. Cada vez más especialistas coinciden en que no es necesario seguir dietas extremas para envejecer con buena salud, sino adoptar pautas realistas que puedan sostenerse en el tiempo. Reducir el consumo de carne es una de las recomendaciones que con mayor frecuencia aparece en los estudios sobre envejecimiento saludable.