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Sandra Ferrer, psicóloga: "Esta es la razón de por qué el compromiso no basta si no hay equipo en pareja" 
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Sandra Ferrer, psicóloga: "Esta es la razón de por qué el compromiso no basta si no hay equipo en pareja" 

La psicóloga reflexiona sobre por qué el compromiso, por sí solo, no garantiza una relación sólida si no existe un verdadero sentimiento de equipo e intimidad compartida

Foto: La psicóloga Sandra Ferrer. (Instagram/@programamia)
La psicóloga Sandra Ferrer. (Instagram/@programamia)

Hay parejas que, vistas desde fuera, cumplen con todo lo que se supone que “toca”: planes compartidos, convivencia o fines de semana en común. Sin embargo, por dentro, el vínculo se vive con una sensación difícil de explicar: compañía sin respaldo real, presencia sin intimidad. La psicóloga Sandra Ferrer pone nombre a ese malestar cuando habla del modelo de “solteros en pareja”: relaciones donde hay estructura, pero falta equipo.

Ferrer describe un tipo de relación en la que la pareja se integra en la vida como un complemento. “La pareja es un complemento de mi vida”, dice en su intervención. No necesariamente hay conflicto abierto, pero sí una dinámica: cada uno gestiona su mundo emocional por separado y el “nosotros” se queda en lo superficial.

placeholder Claves de las relaciones de pareja afianzadas. (Pexels)
Claves de las relaciones de pareja afianzadas. (Pexels)

El resultado puede ser una pseudoseguridad: hay alguien al lado, pero no siempre hay un lugar donde apoyarse. “Yo estoy acompañada, pero me siento sola”, resume, porque “no hay intimidad, no hay equipo”.

La psicóloga lo enmarca como un cambio social. Venimos de modelos donde la dependencia era casi obligada —por motivos económicos y culturales— y hemos pasado a una etapa donde se ha ensalzado la autonomía. El problema, según Ferrer, aparece cuando esa autonomía se convierte en hiperindependencia.

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En ese escenario, se normaliza no preguntar demasiado: no hablar de futuro, no entrar en temas delicados, no pedir claridad por miedo a parecer intenso o a “invadir” el espacio del otro. Se mantiene una relación, sí, pero con la sensación de que todo es provisional.

Para Ferrer, aquí está la clave: el compromiso no es una declaración bonita, sino una decisión que se traduce en acciones. “El compromiso implica una acción, una decisión”, subraya. Cuando el vínculo se construye desde lo momentáneo —“hoy te quiero… pasado mañana tengo dudas y me alejo”— se desgasta la base emocional.

De hecho, explica que muchas parejas funcionan con “cimientos móviles”: hay vínculo, pero no raíces. Y sin raíces, es difícil construir confianza, proyecto y calma.

Una de las imágenes más claras que plantea es esta: hay parejas que comparten cama, sexo, rutina o incluso cuentas, pero no comparten su mundo interior. “Compartimos la cuenta de Netflix”, llega a ejemplificar, pero “no compartimos mundo interno”.

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En ese tipo de relación, cuando surge un problema importante, muchas personas no recurren a su pareja: llaman a una amiga, a un familiar, a alguien externo. No porque no quieran a su compañero, sino porque no lo sienten como “equipo” en lo emocional.

Frente a la hiperindependencia, Ferrer propone trabajar la interdependencia: mantener el “yo” sin destruir el “nosotros”. No es volver a un modelo de dependencia, ni a una “pareja pegamento”. Es reforzar el espacio común para que no quede reducido a un 20% simbólico.

placeholder Fortalecer la conexión con nuestra pareja es de vital importancia. (Pexels)
Fortalecer la conexión con nuestra pareja es de vital importancia. (Pexels)

Ferrer también señala un punto sensible: muchas personas han aprendido a protegerse tras experiencias previas y han cronificado esa defensa. En la práctica, esto se traduce en entregar “lo justo”, mantener distancia emocional o no implicarse del todo “por si acaso”.

El problema llega cuando, aun deseando intimidad, la persona sigue actuando desde el miedo: como si estuviera en un “pseudocortejo constante”, sin llegar a mostrarse con verdad. Ahí, dice, aparece el vacío: no por falta de pareja, sino por falta de vínculo profundo.

Hay parejas que, vistas desde fuera, cumplen con todo lo que se supone que “toca”: planes compartidos, convivencia o fines de semana en común. Sin embargo, por dentro, el vínculo se vive con una sensación difícil de explicar: compañía sin respaldo real, presencia sin intimidad. La psicóloga Sandra Ferrer pone nombre a ese malestar cuando habla del modelo de “solteros en pareja”: relaciones donde hay estructura, pero falta equipo.

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