Karma Tenpa, monje budista: "La vida no nos va a ahorrar sufrimiento a nadie, vamos a tener que pasar por dificultades"
Como recuerda, vivir implica cambios constantes, incertidumbre y desafíos. Y quizá el verdadero bienestar no consista en evitar todo eso, sino en aprender a caminar a través de ello con mayor claridad y calma
El monje budista en el podcast 'El Director' (Youtube)
Hablar de bienestar en un contexto marcado por conflictos, polarización y una creciente sensación de ansiedad colectiva puede parecer contradictorio. Sin embargo, ese es precisamente el terreno en el que el monje budista Karma Tenpa sitúa su reflexión. Lejos de ofrecer soluciones rápidas o discursos complacientes, su planteamiento parte de una idea incómoda pero profundamente humana: el sufrimiento forma parte inevitable de la experiencia de vivir.
Una afirmación que no pretende ser pesimista, sino más bien una invitación a cambiar la forma en que nos relacionamos con lo que nos ocurre. Según el monje, buena parte del malestar contemporáneo surge precisamente de intentar evitar aquello que es inevitable.
El monje budista con David Jiménez en el podcast (Youtube)
En muchas culturas actuales, el bienestar se presenta como un estado permanente de satisfacción: éxito, estabilidad emocional y ausencia de problemas. Para Karma Tenpa, esa visión es irreal y puede convertirse en una trampa. Cuando la vida no encaja en ese ideal, aparece la frustración, la sensación de fracaso o la idea de que algo no funciona en uno mismo.
Desde la tradición budista, explica, el sufrimiento no se interpreta como una anomalía. Forma parte del cambio constante que caracteriza a la existencia. Las pérdidas, las decepciones o los momentos de incertidumbre son inevitables. Lo importante, sostiene, no es eliminarlos, sino aprender a convivir con ellos de una forma más consciente.
Esta visión también modifica la idea habitual de felicidad. Para el monje, el bienestar no depende únicamente de que las cosas salgan bien o de experimentar emociones agradables. Más bien tiene que ver con una confianza interna que permite mantenerse en equilibrio tanto en los momentos luminosos como en los más difíciles.
Desde esta perspectiva, sufrimiento y felicidad no son necesariamente opuestos. Una persona puede atravesar situaciones dolorosas y, aun así, conservar una cierta serenidad interior. No porque ignore lo que le ocurre, sino porque confía en su capacidad para atravesarlo.
"Hay momentos en los que uno tiene el estómago encogido o los ojos rojos de llorar, pero aun así puede sentir que está presente ante lo que sucede", señala al explicar cómo se construye ese equilibrio. Cuando recuerda su propio acercamiento al budismo, Karma Tenpa identifica un concepto que le resultó decisivo: la compasión.
En su interpretación, la compasión no es un gesto sentimental ni una simple actitud amable. Es una forma de relacionarse con los demás que reconoce que todos comparten una misma vulnerabilidad. Entender que el otro también sufre, teme o se equivoca abre la puerta a una mirada más amplia y menos reactiva.
Ser compasivo (Pexels)
Otro de los elementos que el monje considera esenciales es recuperar el silencio interior. No se refiere únicamente a la ausencia de sonido, sino a la capacidad de observar las propias reacciones antes de responder de manera automática.
Karma Tenpa también lanza una advertencia sobre el auge de propuestas simplificadas en torno al bienestar. En internet abundan fórmulas rápidas que prometen felicidad inmediata o equilibrio emocional en pocos pasos.
Frente a ese enfoque, el monje apuesta por la responsabilidad personal y por un trabajo interior más pausado. Buscar apoyo profesional cuando es necesario, informarse bien y desconfiar de las promesas excesivamente fáciles forma parte, según él, de un camino más honesto.
En nuestra sociedad está presente la sensatez, la calma, el afecto, la solidaridad
El verdadero problema aparece cuando esos errores se convierten en una carga permanente. Para él, cada tropiezo puede ser también una oportunidad para comprender mejor lo que sucede y para ajustar el rumbo.
La propuesta de Karma Tenpa no promete eliminar el dolor ni alcanzar una felicidad permanente. Su planteamiento es más sobrio, pero también más realista: aceptar que la vida incluye momentos difíciles y que, aun así, es posible construir una relación más equilibrada con lo que ocurre.
Hablar de bienestar en un contexto marcado por conflictos, polarización y una creciente sensación de ansiedad colectiva puede parecer contradictorio. Sin embargo, ese es precisamente el terreno en el que el monje budista Karma Tenpa sitúa su reflexión. Lejos de ofrecer soluciones rápidas o discursos complacientes, su planteamiento parte de una idea incómoda pero profundamente humana: el sufrimiento forma parte inevitable de la experiencia de vivir.