Los 5 hábitos que sabotean tu felicidad y cómo darles la vuelta, según la psicología
Según Lancaster, la felicidad no es un destino lejano, sino una construcción diaria basada en pequeñas elecciones que, sumadas, transforman nuestra calidad de vida
A pesar de que la ciencia respalda los beneficios de la felicidad para la salud física y mental, un estudio global reciente alerta sobre una caída sostenida del bienestar emocional en diversas regiones del mundo. De este modo, El Global Mind Project muestra que desde América Latina hasta Europa y Asia Central, la satisfacción personal está en declive.
Ante este panorama, la terapeuta clínica Anna Lancaster explicó en una entrevista con la revista Hola que el bienestar no depende exclusivamente de las circunstancias externas, sino que se cultiva desde dentro. Aunque los factores genéticos juegan un papel, sostiene que hasta un 60% de nuestra felicidad está determinada por las decisiones que tomamos a diario.
Nuestra felicidad depende de nosotros mismos. (Pexels)
Lancaster identificó cinco hábitos que pueden estar boicoteando nuestro bienestar, junto con estrategias simples para revertirlos. En primer lugar, esperar a que algo bueno pase para sentirse bien. Muchas personas condicionan su felicidad a eventos externos. Lancaster sugiere un enfoque opuesto: generar primero emociones positivas para predisponer al cerebro. Un ejercicio útil es dedicar unos minutos cada mañana a visualizar momentos agradables para arrancar el día con alegría.
En segundo lugar, enfocarse en lo negativo. El cerebro tiene una inclinación natural hacia lo desfavorable, lo que explica por qué una crítica pesa más que varios halagos. Para equilibrar esta tendencia, la psicóloga propone escribir cada noche tres cosas positivas que hayan ocurrido. Esta práctica, avalada por el psicólogo Martin Seligman, mejora la resiliencia emocional con el tiempo.
Por otro lado, maltratarse con el diálogo interno. Frases como “no sirvo para esto” pueden parecer inofensivas, pero moldean nuestras creencias. Cambiar este lenguaje por uno más compasivo, como si habláramos con un ser querido, puede reducir la carga emocional. Incluso hablarse en tercera persona (“Tú puedes con esto”) puede generar un efecto calmante.
En cuarto lugar, depender de gratificaciones instantáneas. El uso excesivo del móvil, el consumo de azúcar o la búsqueda constante de entretenimiento rápido generan un falso bienestar que se desvanece pronto. Para contrarrestarlo, Lancaster recomienda comenzar el día alejándose de pantallas y estimulantes, y en su lugar optar por actividades que nutran de manera sostenida, como leer o conversar.
Finalmente, descuidar las relaciones cercanas. Las conexiones humanas siguen siendo el factor más fuerte asociado con la felicidad duradera. De este modo, estar presente de verdad cuando hablamos con alguien, compartir tiempo cara a cara o simplemente enviar un mensaje sincero, son gestos cotidianos que fortalecen los lazos afectivos.
A pesar de que la ciencia respalda los beneficios de la felicidad para la salud física y mental, un estudio global reciente alerta sobre una caída sostenida del bienestar emocional en diversas regiones del mundo. De este modo, El Global Mind Project muestra que desde América Latina hasta Europa y Asia Central, la satisfacción personal está en declive.