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Diego Fernández, ingeniero químico: “El truco que usan los hoteles para tener las sábanas blancas no es la lejía ni el amoníaco”
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Diego Fernández, ingeniero químico: “El truco que usan los hoteles para tener las sábanas blancas no es la lejía ni el amoníaco”

Aplicar este método en casa es sencillo: basta con sustituir los blanqueadores habituales por percarbonato de sodio en polvo durante el lavado

Foto:  Diego Fernández, ingeniero químico y autor del 'Manual de usos y aplicaciones de productos químicos domésticos'. (Instagram)
Diego Fernández, ingeniero químico y autor del 'Manual de usos y aplicaciones de productos químicos domésticos'. (Instagram)

Conseguir que las sábanas mantengan ese blanco impecable propio de los hoteles suele parecer una tarea imposible en casa. Con el paso de los lavados, es habitual que los tejidos pierdan luminosidad y adquieran un tono amarillento difícil de revertir. Sin embargo, el ingeniero químico Diego Fernández sostiene que el problema no está en la falta de productos, sino en el uso de métodos inadecuados que terminan dañando las fibras textiles.

Contrario a la creencia popular, los hoteles no utilizan lejía ni amoníaco para mantener sus sábanas blancas. De hecho, estos productos resultan contraproducentes a largo plazo, ya que deterioran la estructura del tejido y aceleran su desgaste. Según explica el experto, recurrir de forma sistemática a químicos agresivos no solo no soluciona el problema, sino que lo agrava con el tiempo.

placeholder Podrás tener organizadas tus sábanas según la temporada. (Pexels)
Podrás tener organizadas tus sábanas según la temporada. (Pexels)

El verdadero secreto está en el uso de percarbonato de sodio, un compuesto que actúa como blanqueador mediante la liberación de oxígeno activo durante el ciclo de lavado. A diferencia de los productos clorados, este agente limpia en profundidad sin dañar las fibras, permitiendo que las sábanas conserven tanto su suavidad como su resistencia incluso tras numerosos usos.

Otro aspecto clave para entender este fenómeno es que el blanco brillante de los textiles no siempre es completamente natural. Muchos fabricantes añaden un ligero tinte azul a las fibras para neutralizar los tonos amarillentos. Este efecto óptico es el responsable de esa apariencia de blancura perfecta que asociamos con los hoteles.

placeholder Utilizar sábanas de lino o de algodón. (Pexels)
Utilizar sábanas de lino o de algodón. (Pexels)

El problema aparece cuando se emplean productos demasiado agresivos, ya que estos eliminan ese pigmento azul y dejan al descubierto el color real del tejido, más apagado. Como consecuencia, las sábanas pueden parecer viejas o sucias, aunque en realidad lo que ha ocurrido es un deterioro químico de sus propiedades originales.

En el sector hotelero, la elección de productos de limpieza responde también a criterios económicos. El uso continuado de lejía o amoníaco debilita las fibras y reduce la vida útil de las prendas, lo que obliga a reemplazarlas con mayor frecuencia. Optar por soluciones más respetuosas permite mantener la calidad del tejido durante más tiempo y reducir costes.

Conseguir que las sábanas mantengan ese blanco impecable propio de los hoteles suele parecer una tarea imposible en casa. Con el paso de los lavados, es habitual que los tejidos pierdan luminosidad y adquieran un tono amarillento difícil de revertir. Sin embargo, el ingeniero químico Diego Fernández sostiene que el problema no está en la falta de productos, sino en el uso de métodos inadecuados que terminan dañando las fibras textiles.

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