Mario Alonso Puig, conferenciante y escritor: "Puedes tener distintos sentimientos dependiendo de cómo cuidas tu cuerpo"
El experto defiende que la forma en la que una persona cuida su cuerpo influye directamente en su estado emocional y mental, y plantea que hábitos como el ejercicio, la postura o la alimentación pueden ayudar no solo a sentirse mejor
Lo que piensas influye en cómo te sientes, pero también importa, y mucho, cómo tratas a tu cuerpo. Sobre esa conexión entre hábitos físicos, emociones y manera de afrontar la vida gira la reflexión de Mario Alonso Puig, que vuelve a poner el foco en una idea cada vez más presente en el ámbito del bienestar: cuerpo y mente no funcionan como compartimentos separados.
“Puedes tener distintos sentimientos dependiendo de cómo cuidas tu cuerpo”, sostiene el conferenciante y escritor. Con esa afirmación, Puig subraya que el sedentarismo, la falta de movimiento o una alimentación poco cuidada no solo pasan factura a nivel físico, sino que también terminan afectando al estado emocional. No se trata únicamente de tener más o menos energía, sino de cómo ese estilo de vida influye en la forma de sentirse y de relacionarse con lo que ocurre alrededor.
Frente a eso, plantea que ciertos gestos cotidianos pueden cambiar bastante más de lo que parece. Hacer ejercicio, cuidar la postura o incorporar hábitos que favorezcan el bienestar corporal tiene, según explica, una traducción directa en el plano emocional. “Tú haces ejercicio físico, tú haces determinadas cosas que van bien para el cuerpo (…) y empiezas a sentirte mejor”, apunta, insistiendo en que el cuerpo no es solo el lugar desde el que se vive, sino también una vía para modificar el estado interno.
Su planteamiento no termina ahí. Mario Alonso Puig insiste en que el pensamiento también altera la manera en que una persona se siente y, a partir de ahí, el propio funcionamiento del cuerpo. Es decir, la relación no va en una sola dirección. Si una persona entra en una espiral mental de preocupación, anticipando enfermedad o peligro, ese pensamiento puede activar sensaciones de inquietud y acabar teniendo efectos fisiológicos reales.
En su explicación menciona cómo ese tipo de pensamiento sostenido puede favorecer la liberación de cortisol, una hormona ligada al estrés. Y añade un matiz importante: cuando ese mecanismo se prolonga, el cuerpo también lo nota. “Una persona que cuida su cuerpo no solo se siente mejor, sino que piensa mejor”, afirma, enlazando salud física, claridad mental y equilibrio emocional en una misma idea.
Lo interesante de su reflexión es que no presenta el autocuidado como algo superficial ni como una lista de hábitos perfectos, sino como una base desde la que responder mejor al malestar, al estrés y a las exigencias del día a día. Dormir bien, moverse, alimentarse mejor o incluso revisar la propia postura no resuelve por sí solo todos los problemas, pero sí puede crear unas condiciones más favorables para pensar con menos ruido y sentirse con más estabilidad.
La importancia de realizar ejercicio físico de forma regular. (Pexels)
A partir de ahí, Puig introduce una segunda idea que atraviesa buena parte de su discurso: la diferencia entre reaccionar y decidir. “La persona libre vive de acuerdo a sus decisiones y no de acuerdo a sus emociones”, dice. No porque las emociones deban ignorarse, sino porque muchas veces aparecen como respuestas automáticas. La libertad, en su planteamiento, no estaría en dejar de sentir, sino en no quedar completamente a merced de esa primera reacción.
Ese enfoque desplaza la conversación hacia un terreno más profundo. No basta con aspirar a sentirse bien; también importa aprender a responder con algo más de conciencia a lo que sucede. Para Puig, decidir qué hacer con lo que uno siente implica asumir responsabilidad sobre la propia vida, en lugar de actuar solo desde la inercia, el miedo o el impulso del momento.
La idea conecta con una visión del bienestar bastante más amplia que la simple búsqueda de calma. Cuidar el cuerpo, observar los pensamientos y no reaccionar automáticamente forman parte, según su enfoque, de un mismo trabajo interior. Uno que no promete evitar el malestar, pero sí atravesarlo con más herramientas.
Lo que piensas influye en cómo te sientes, pero también importa, y mucho, cómo tratas a tu cuerpo. Sobre esa conexión entre hábitos físicos, emociones y manera de afrontar la vida gira la reflexión de Mario Alonso Puig, que vuelve a poner el foco en una idea cada vez más presente en el ámbito del bienestar: cuerpo y mente no funcionan como compartimentos separados.