Pocas personas prestan atención al desgaste de sus zapatillas más allá de pensar que ha llegado el momento de cambiarlas. Sin embargo, algunos detalles aparentemente insignificantes pueden revelar mucho sobre la forma en la que caminamos o nos movemos cada día. Uno de los casos más habituales es la rotura del forro interior del zapato a la altura del talón, una zona que suele deteriorarse con frecuencia en determinadas personas.
La especialista define esta marca de desgaste como una especie de huella personal. Para ella, la zona deteriorada actúa como una firma que muestra cómo se comporta el cuerpo durante cada paso. Por eso, cuando el problema se repite siempre en el mismo lugar, conviene observarlo con atención.
En sus palabras, “con movilidad, activación y un calzado que acompañe, esto cambia y rápido”. Afortunadamente, la experta también lanza un mensaje positivo. Según indica, pequeños cambios relacionados con la movilidad, la activación corporal y la elección de un calzado adecuado pueden ayudar a mejorar esta situación.
Pocas personas prestan atención al desgaste de sus zapatillas más allá de pensar que ha llegado el momento de cambiarlas. Sin embargo, algunos detalles aparentemente insignificantes pueden revelar mucho sobre la forma en la que caminamos o nos movemos cada día. Uno de los casos más habituales es la rotura del forro interior del zapato a la altura del talón, una zona que suele deteriorarse con frecuencia en determinadas personas.