El Ministerio de Justicia ha dado jaque a las aspiraciones nobiliarias de Esther Alcocer Koplowitz. Hace apenas unas semanas, el Boletín Oficial del Estado anunciaba la concesión del marquesado de Arcos a Francisco de Monteverde y Cuervo en detrimento de la actual presidenta de FCC. La hija de los empresarios Esther Koplowitz y Alberto Alcocer había solicitado en el año 2011 el título de marquesa pero, finalmente, los tres informes genealógicos elaborados respectivamente por los expertos de la Diputación de la Grandeza, el Consejo de Estado y el ministerio de Alberto Ruiz-Gallardón han determinado que un arquitecto de 27 años debe ostentar a partir de ahora dicho título.

Francisco de Monteverde y CuervoFrancisco de Monteverde y CuervoEl joven que ha arrebatado el marquesado de Arcos a Esther Alcocer se llama Francisco de Monteverde y Cuervo, vive en Madrid y ha cursado sus estudios de Arquitectura Superior en la universidad privada San Pablo-CEU. Es hijo del empresario Francisco de Monteverde y Benítez de Lugo y María de la Concepción Cuervo y de Figuerola-Ferretti, marquesa de Rialp. Pertenece, por tanto, a una familia de abolengo aristócrata que vive de forma acomodada en una residencia situada frente al Jardín Botánico de Madrid. Vanitatis se ha puesto en contacto con ellos, quienes han confirmado la buena nueva, pero no han querido hacer más declaraciones al respecto de esta concesión.

Un título de origen cubano

El marquesado de Arcos quedó vacante a la muerte en Miami de María de las Mercedes de la Torre y Alcoz. “Se trataba de una cubana que ostentaba el título a pesar de que su genealogía estaba escasamente ligada al primer marqués”, declaran a Vanitatis desde la Diputación de la Grandeza. Se abrió entonces un segundo periodo de dos años para que el inmediato sucesor o los siguientes llamados presentasen solicitud. No lo hicieron. Pero sí Esther Alcocer Koplowitz y Emma de Zea y López de Cal, según anunció una disposición del BOE publicada el 23 de noviembre de 2011. La aristócrata Emma de Zea murió en el transcurso de la tramitación, a los 59 años, y su solicitud fue subrogada en su hijo mayor.

La sorpresa se ha producido cuando ninguna de las dos peticionarias iniciales ha obtenido finalmente la concesión del Ministerio de Justicia y del Rey. “Esto es relativamente habitual, ya que sólo se publica en el BOE la primera solicitud, pero después se abre un periodo para que otros interesados presenten candidatura, como ha ocurrido en este caso”, explica a Vanitatis Javier Timermans, abogado experto en Derecho Nobiliario y marqués de Villapuente. “Concurrieron dos solicitantes más, el concesionario final del título y un ciudadano cubano. El grado de parentesco de los cuatro con el marquesado era muy lejano, pero finalmente el único que pudo acreditar, a través de la documentación presentada, que era descendiente directo del primer marqués de Arcos fue Francisco de Monteverde y Cuervo”, aseguran desde la Diputación de la Grandeza.

Continuará luchando por ser noble

Una vez estudiados los tres informes citados, se determinó que Francisco de Monteverde era el único que descendía directamente del primer concesionario del título en 1792, Ignacio de Peñalver y Cárdenas. La genealogía de Esther Alcocer quedaba vinculada a este, pero de forma más colateral. El primer marqués de Arcos, afincado en Cuba, era hijo de Gabriel Peñalver y Calvo de la Puerta, quien fuera alcalde de La Habana y primer marqués de Peñalver. Este es el nexo de unión con las gestoras de FCC, ya que el marquesado de Casa Pañalver lo ostenta actualmente Esther Koplowitz y el condado de Peñalver, su hija Carmen, madre y hermana respectivamente de Esther Alcocer. Estos títulos tienen su origen en Cuba, donde vivió gran parte de la familia Armenteros, de la que proviene la madre de las hermanas y empresarias Esther y Alicia Koplowitz, Esther Romero de Joseú y Armenteros. 

Esther Alcocer también ha rehusado hacer a este medio cualquier tipo de declaración al respecto de este litigio perdido. Eso sí, sigue confiando en la posibilidad de que el Rey le otorgue finalmente, en virtud de las funciones que le atribuye el artículo 62f de la Constitución, un título nobiliario, pues ha solicitado la sucesión en el condado de Santa María de Loreto, del que también era depositaria la fallecida Mercedes de la Torre y Alcoz, cuya resolución se sigue tramitando aún, según han confirmado desde el propio ministerio a este portal. Los peticionarios son prácticamente los mismos que concurrieron al marquesado de Arcos, por lo que Esther no lo tendrá fácil. De momento se deberá conformar con las buenas nuevas que le ha traído el mes de agosto en el ámbito empresarial, pues FCC, la empresa que preside desde enero de este año, ha cerrado el mayor contrato internacional de la historia de las constructoras españolas: el metro de Riad, capital de Arabia Saudí, por 16.300 millones de euros. Esther Alcocer es hoy una empresaria de éxito, pero será de momento una empresaria plebeya.