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El vacío al príncipe Felipe en la Autónoma y las reivindicaciones de la infanta Cristina en la Complutense
La princesa de Asturias estudiará Ciencias Políticas en la Carlos III, una etapa que recuerda los complicados inicios académicos de su padre y de su tía en aulas marcadas por la exposición pública y el pulso republicano
Por fin hemos sabido dónde, cómo y cuándo la princesa de Asturias se convertirá en estudiante universitaria. En julio finalizará su formación militar y comenzará otro ciclo que nada tiene que ver con lo que ha hecho hasta ahora. La heredera se ha preparado para ser la jefa de las Fuerzas Armadas, y ese estatus es el que han respetado sus compañeros. Una cosa es que no tuviera privilegios en las academias por las que ha pasado y otra muy diferente es que se tuviera en cuenta su rango futuro. Como ya le sucedió al rey Felipe, estos militares se convertirán en sus amistades más leales. Una relación de verdadera unión que el monarca ha manifestado en múltiples ocasiones, tanto en situaciones institucionales como en su vida privada.
Para la heredera, su paso por la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Carlos III va a ser muy diferente a lo que ha vivido hasta ahora. Lo más cercano que ha estado al mundo a pie de calle han sido sus dos años en el internado de Gales, donde compartió la vida cotidiana con alumnos de todo el mundo. Poco se supo de sus salidas, de sus amistades, a las que invitaría en verano al Palacio de Marivent, e incluso uno de ellos participó en un cumpleaños de su abuela, Paloma Rocasolano. Y no sería extraño que hasta en Cardiff, la localidad más cercana al colegio, llegara a beberse su primera pinta de cerveza.
Igual que después sucedería en las academias, tampoco hubo filtraciones ni fotos hechas por parte del alumnado. Las únicas imágenes de estas etapas fueron distribuidas por la Casa Real.
La universidad es diferente. Ya no hay ese estatus de privacidad y cualquier alumno que coincida en el espacio exterior del campus podrá dejar constancia de los movimientos de la princesa. Será su verdadera prueba de fuego: relacionarse con gente muy dispar. Eso mismo le sucedió al príncipe Felipe cuando llegó a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma el 18 de octubre de 1988.
No existían las redes sociales ni los móviles, pero sí hubo material gráfico suficiente que fue apareciendo en las revistas en esa nueva etapa académica de Felipe VI. Una vez que la novedad desapareció, tampoco hubo agencias que pagaran a los estudiantes para que fotografiaran al futuro rey.
Fueron las chicas las primeras que se acercaron al príncipe, y este las invitó a ocupar las mesas vacías
Esos meses iniciales no fueron fáciles para Felipe VI, que además era el primer heredero que llegaba a la universidad. En clase nadie se sentaba a su lado: unos por no saber cómo tratarlo, otros porque eran republicanos y un tercer grupo porque les traía al fresco el nuevo alumno. Fueron las chicas las primeras que se acercaron al príncipe, y este las invitó a ocupar las mesas vacías, como contaría Pepe Oneto, director de la revista 'Tiempo'.
Mientras que el príncipe no tuvo ningún problema a la hora de elegir carrera, su hermana Cristina sí. En el libro 'Los secretos de la Infanta' (Ediciones B), cuento las discusiones que mantuvo con sus padres por no querer seguir la agenda marcada para ella. La que se convertiría en la primera mujer licenciada universitaria de la familia tomó la decisión de estudiar Ciencias Políticas en la facultad correspondiente, dependiente de la Universidad Complutense. Totalmente en contra de la idea de los Reyes, que consideraban ese lugar mucho más combativo y reivindicativo que el de Filosofía y Letras. En las paredes centrales del edificio había pintadas en las que se leía: "Fuera el Borbón. Viva la República", "Muerte al rey" o "No queremos infanta de naranja ni infanta de limón". A ella le dio igual.
Incluso tuvo que pagar un peaje por haber elegido una carrera universitaria compleja en el ámbito de las manifestaciones y desagravios sociales. Más de una vez tuvo que entrar en el recinto al grito de "¡abajo y muerte a la monarquía!".
Tampoco era de las que admitían los suspensos y solía pedir revisión de exámenes. En su caso, hubo varios profesores que no facilitaron su vida académica cuando debía compatibilizarla con viajes oficiales. Exigió exámenes orales, como pasaba con otros compañeros. Desde el Palacio de la Zarzuela le aconsejaban que mantuviera un perfil bajo, que ya lo arreglarían en la Casa, y tampoco hizo caso.
La hija del rey y el alumno Juan Carlos Monedero fueron compañeros de clase. El exdirigente de Podemos ya reivindicaba la República y, por tanto, acabar con "la empresa familiar" de su compañera de aula. Compartieron profesores y exámenes orales, como los que realizaba Torregrosa, profesor de Psicología Social, que siempre utilizó ese tipo de evaluación con los alumnos. También intercambiaron apuntes de las clases que impartían Raúl Morodo, Enrique Curiel, Salustiano del Campo y Carmen Iglesias, quien, además de profesora, fue su tutora.
En Políticas no había animosidad hacia la infanta Cristina: "Por lo menos habrá una licenciada", decían los más republicanos
Quienes coincidieron en aquella época con ambos recuerdan que la infanta Cristina se relacionaba lo justo. Bajaba de vez en cuando al bar, donde el joven Monedero hacía proselitismo entre los estudiantes de otras facultades que acudían a la cafetería de Ciencias Políticas y Sociología bajo el reclamo del pincho de tortilla de patatas, considerado el mejor del circuito académico. No había animosidad hacia ella: "Por lo menos habrá una licenciada", decían los más republicanos, y de ahí no pasaban.
Durante los años que permaneció en la universidad, ETA estaba en activo y perpetraba secuestros y asesinatos. El día que España amanecía con una nueva tragedia, se reforzaba la seguridad, que pasaba de cuatro a quince personas. La Infanta continuaba con su agenda y acudía a clase.
Solo dejó de asistir durante un tiempo cuando se descubrió el intento de secuestro que se iba a realizar en la misma Facultad de Políticas. ¿Qué habría ocurrido si la hija del jefe del Estado hubiera sido moneda de cambio de los terroristas? La Infanta tuvo que dejar de compartir ese tiempo de libertad temporalmente. Después volvió a sus clases y a pasar apuntes con Monedero.
Por fin hemos sabido dónde, cómo y cuándo la princesa de Asturias se convertirá en estudiante universitaria. En julio finalizará su formación militar y comenzará otro ciclo que nada tiene que ver con lo que ha hecho hasta ahora. La heredera se ha preparado para ser la jefa de las Fuerzas Armadas, y ese estatus es el que han respetado sus compañeros. Una cosa es que no tuviera privilegios en las academias por las que ha pasado y otra muy diferente es que se tuviera en cuenta su rango futuro. Como ya le sucedió al rey Felipe, estos militares se convertirán en sus amistades más leales. Una relación de verdadera unión que el monarca ha manifestado en múltiples ocasiones, tanto en situaciones institucionales como en su vida privada.