Descubrimos los secretos del colegio de Leonor de la mano de una exalumna del UWC Atlantic College
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Curiosidades del colegio de Leonor

Descubrimos los secretos del colegio de Leonor de la mano de una exalumna del UWC Atlantic College

Marina, alumna de este centro de Gales entre 1995 y 1997, estudió allí gracias a una beca y, tal como nos relató, vivió unas de las "mejores experiencias de mi vida"

placeholder Foto: Marina Conde, una exalumna del centro.
Marina Conde, una exalumna del centro.

Sabemos que Leonor comenzará dentro de pocos días el nuevo curso escolar en un colegio situado en Gales, el UWC Atlantic College, allí cursará un bachillerato internacional con el que completará su primera etapa de estudios. Cuando se supo la noticia, en febrero de este año, no fueron pocas las crítcas que se hicieron ante el secretismo primero de dicha información, capeado el temporal y comprendiendo que la futura reina necesita una formación amplia y variada se puso el foco de atención en el colegio. Cómo era, qué clases tendría o la cuerda del curriculum de la institución fueron solo algunas de las preguntas que se hicieron en aquel entonces. Fue cuando conocimos a Marina Conde, una exalumna que ha conseguido que sus chaquetas de estilo militar conquisten a las 'influencers' españolas y a cientos de mujeres, hombres e incluso niños, por su originalidad. La fundadora de la firma La Condesa debe parte de su triunfo a la educación creativa que recibió, precisamente, en el UWC Atlantic College, como así nos lo contaba ella.

Marina, alumna de este centro situado en Gales entre 1995 y 1997, estudió allí gracias a una beca y, tal como relata a Vanitatis, vivió unas de las "mejores experiencias de mi vida". Con ella conversamos hace unos meses para que nos contara más detalles sobre el día a día al que se enfrentará la heredera del trono español ahora que termina el verano y algunas otras curiosidades de este internado.

PREGUNTA. ¿Cómo es el proceso de selección para entrar en el UWC Atlantic College?

RESPUESTA. Solo puedes ir a ese colegio si pasas el proceso de selección, y una vez lo superas puedes ser becado o pagar la cuantía, como en el caso de Leonor. El proceso de selección lo llevan distintas fundaciones en cada país. Es un proceso muy duro y exigente. El primer filtro son las notas. Tienes que mandar tu expediente académico y lo tienen muy en cuenta. Una vez pasas ese filtro, hay una solicitud estándar en la que te hacen varias preguntas que tú tienes que desarrollar como ensayos, al estilo anglosajón.

P. ¿Qué buscan en los alumnos?

R. Buscan gente especial, que tenga inquietudes, que culturalmente no solo se conforme con ir al instituto. Gente que haga extraescolares, que esté implicada en causas sociales. Todo eso lo tienes que volcar en la solicitud. Ellos te preguntan cosas tipo: "¿Cómo ves el mundo?", ¿qué problemas sociales son los que más te preocupan?, ¿qué haces para resolverlos?, ¿estás implicado para que el mundo sea un lugar mejor?". Cosas fuera de lo común, buscan perfiles distintos a nivel social. No sirve para nada que seas el típico alumno con notas excelentes si luego solo te limitas a ir al instituto y no tienes nada más, porque no es un sitio al que vas para que sea un puente a las universidades americanas. Quieren que sea verdaderamente un lugar de entendimiento, de convivencia de culturas.

P. ¿Qué pasa después de la solicitud?

R. Hay una tercera fase, la más dura de todas. Las cincuenta mejores solicitudes son seleccionadas para pruebas y entrevistas en Madrid. No sé este año con el covid cómo se habrá hecho. En mi época pasabas un fin de semana haciendo pruebas tremendas, entrevistas personales con adultos muy preparados, con especialistas en literatura, con gente que, con tu solicitud delante, te empiezan a preguntar sobre ti, te ponen un poco a prueba porque quieren estar seguros de que vas a estar bien allí, de que lo vas a aprovechar, que de repente no te va a dar morriña y te vas a echar para atrás.

placeholder Un acto del UWC. (Cortesía Marina Conde)
Un acto del UWC. (Cortesía Marina Conde)

P. ¿Y los padres tienen algún papel en este proceso?

R. Ninguno. Los padres no interfieren y se les pide que no lo hagan. En las entrevistas tus padres te acompañan, pero está muy mal visto que alguien te haya ayudado a escribir tu solicitud. Y eso es lo que buscan en las entrevistas, ver si realmente lo has hecho tú o si alguien lo ha hecho por ti.

P. ¿Cómo recuerdas el primer día?

R. Llega todo el mundo en dos días. Te recogen con un autobús en los aeropuertos de Heathrow o Gatwick y te llevan hasta allí. Yo recuerdo bajar del autobús y flipar en colores porque los del segundo año van a recibirte. De repente llegas a un sitio precioso, un castillo medieval, con un montón de gente de diferentes países hablándote en inglés. Los nuevos están un poco desorientados, pero enseguida te llevan a tu casa.

P. ¿Cómo es la organización por casas?

R. Hay diferentes casas y cada una tiene un nombre, que viene dado por el apellido del profesor que es el encargado y que reside allí junto a su pareja y su familia. Los alumnos no viven solos, porque son menores de edad, y cada casa tiene adosada una casita en la que vive el profesor. Ellos son tus tutores, los que van cuidando de ti a nivel personal, se preocupan de que estés bien, de que te sientas cómodo, de que no te dé un ataque de morriña. Son un poco tus padres adoptivos.

Foto: Leonor, en los Premios Princesa de Asturias. (Reuters)

P. ¿Y las habitaciones?

R. Todas las habitaciones son de cuatro personas y no son mixtas. En una misma casa hay chicos y chicas, pero a la hora de dormir están en diferentes alas. Y no tienen cerrojo en las puertas, por lo que cualquier persona en cualquier momento puede entrar; normalmente llaman, pero no te puedes encerrar en tu habitación.

P. ¿El alumno es el que se encarga de la limpieza?

R. Sí, no hay servicio de limpieza en las habitaciones. Obviamente sí en las zonas comunes. Pero en tu habitación tienes que limpiar tú y nadie te hace la cama. Si se queda sin hacer varios días, viene tu tutor y te da un toque. Allí se promueve 100% la independencia. No tienes a nadie que haga las cosas por ti.

P. ¿Y el tema de comidas?

R. En el castillo principal está el comedor general y allí come todo el mundo, alumnos y profesores. Hay desayuno, comida y cena. Y luego cada casa tiene una cocina pequeñita, como un 'office', por si luego por la noche te quieres hacer un vaso de leche con galletas.

placeholder El comedor. (Cortesía Marina Conde)
El comedor. (Cortesía Marina Conde)

P. ¿A qué hora empezaba y acababa la actividad?

R. Empezaba muy temprano. Creo que la primera clase era a las 8 de la mañana, por lo que el desayuno era de 06:45 a 7:30 horas. Son muy estrictos con los horarios. A las 22:15 horas tenías que estar en tu casa y a esa hora había cada día una reunión con los tutores en el salón, pasaban lista para ver que todos estábamos y se hacía un resumen del día. A partir de esa hora no podías salir de la casa salvo excepciones, como si te habías dejado un libro en la biblioteca y entonces el tutor te daba permiso, pero tenías que volver corriendo. No puedes campar a tu aire.

P. ¿Las extraescolares son muy importantes?

R. Sí. Tu escogías las asignaturas, que eran tres principales y tres secundarias, que elegías en base lo que querías estudiar después, y luego las extraescolares que eran obligatorias, además de un servicio a la comunidad.

P. ¿En qué consiste el servicio a la comunidad?

R. Tenías diferentes opciones para elegir cómo aportar tu ayuda. Había socorristas de piscina y playa, te entrenaban y te daban el título, y cuando llegaba el verano patrullabas comprobando que todo iba bien; también podías ser guardacostas, te sacabas el título y con el bote principal ibas navegando por si había incidencias o algún barco tenía problemas. Otro servicio era el de cuidado de ancianos y niños de la zona. Hacías actividades con la residencia de ancianos y colegios de niños con necesidades.

P. ¿Y los fines de semana?

R. Los fines de semana son en el colegio. Normalmente no sales, para salir necesitas el permiso del tutor del colegio. Si salías era como algo excepcional, porque venía tu familia...

Foto: La princesa Leonor, en Asturias. (Limited Pictures)

P. ¿Es habitual que los padres vayan?

R. No. De hecho en el colegio no se puede quedar nadie, nadie puede dormir allí. Mis padres solo vinieron una vez en los dos cursos porque al final el ritmo académico es muy exigente y no tienes mucho tiempo entre las tres asignaturas principales, las secundarias, las extraescolares y el servicio a la comunidad. Si venían tus padres o alguien a verte, tenías que romper con tu rutina y te podías quedar atrás. El estar con la familia está bastante limitado a las fiestas como Navidad, y casi nunca hay visitantes dentro del colegio.

P. ¿Los exámenes los recuerdas muy duros?

R. Sí, horribles. Para mí supuso un cambio radical porque la forma de estudiar es muy distinta. Aquí estamos más acostumbrados a que te den un temario, te lo aprendes de memoria, vas al examen, lo suelta y ya está. Allí no, lo que valoran es cómo piensas, cómo debates, cómo le das la vuelta, cómo no te dejas convencer por lo primero que te dicen. En la asignatura de literatura española, por ejemplo, tenías que leer a los grandes clásicos y escribir ensayos. Recuerdo tener que leer 'Cien años de soledad' y escirbir un ensayo sobre el libro, y eso no lo puedes memorizar ni copiar. Y lo mismo en matemáticas. No te ponían un problema hecho en clase. Son muy exigentes y quieren que pienses.

P. ¿Cómo se lleva el tema de que haya alumnos conocidos o con padres pudientes?

R. Allí no hay contemplaciones por quién eres. Les da igual. Todos son iguales. Allí está muy mal visto que tú presumas de quién eres. Se llama 'ostentatious display of wealth'. Y está muy mal visto que presumas de dinero o de cualquier cosa. El 'low profile' es lo que se lleva.

P. ¿Y los compañeros?

R. Es la gran maravilla de ese colegio. Al final, al haber pasado todos el mismo proceso de selección, nos parecemos un poco. Somos diferentes pero tenemos el mismo carácter. Las personas que cambiaron mi vida y las mejores amigas las hice en ese colegio. El tipo de gente que conocí allí me ha costado mucho encontrarla en mi día a día, porque es gente especial, no por riqueza ni nada, sino por cómo piensa. Todo creatividad, todo lectura. Gente muy inquieta.

P. Entonces, ¿crees que los Reyes han elegido bien?

R. Creo que sí, y habla muy bien de ellos porque podrían haberla llevado a cualquier internado superelitista y exclusivo de Suiza, con millonarios, y que tuviera allí todas las comodidades. Pero no. Allí no va a estar entre algodones. Sobre todo demuestra que los Reyes tienen la intención de sembrar en la cabeza de Leonor todas las inquietudes que te puedas imaginar que hay en el mundo, porque estás conviviendo con personas de todos los países. De repente una actividad es un debate del conflicto árabe-israelí, tienes allí a alumnos palestinos y alumnos israelíes y en primera persona te cuentan cómo es. Y así tienes un conocimiento del mundo tan cercano que es impresionante.

placeholder La calle principal que conecta las casas de estudiantes con el castillo. (Cortesía Marina Conde)
La calle principal que conecta las casas de estudiantes con el castillo. (Cortesía Marina Conde)
Leonor Borbón
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