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CASAS REALES

La familia de Alonso Guerrero niega estar tras la venta de las fotografías de la primera boda de Letizia

Decía Alejandro Dumas que el dinero es un buen siervo y un mal amo. No debe pensar lo mismo la persona que solicita 600.000 euros por

Foto: La familia de Alonso Guerrero niega estar tras la venta de las fotografías de la primera boda de Letizia
La familia de Alonso Guerrero niega estar tras la venta de las fotografías de la primera boda de Letizia

Decía Alejandro Dumas que el dinero es un buen siervo y un mal amo. No debe pensar lo mismo la persona que solicita 600.000 euros por unas fotografías que ya habían despertado la codicia de varias personas a lo largo de los años. Esa es la astronómica cifra que el poseedor (poseedora se dice por ahí) de unas imágenes de la primera boda de la princesa de Asturias, periodista Letizia Ortiz en el momento de aquella celebración, piden a quien quiera publicarlas. “A todo el mundo le daba morbo ver a Letizia casándose con otro hombre”, decía esta semana a Vanitatis Manuel Jesús Morán, exalcalde de Almendralejo, la localidad extremeña en la que contrajo matrimonio Letizia con el escritor Alonso Guerrero, y encargado de oficiar la boda en un ya lejano 1997, cuando nada hacía sospechar que aquella joven se postularía como futura reina de España. Morán negaba también a este portal que desde Casa Real se le hubiese pedido destruir las fotografías. Pero en cuanto a la posible venta de las mismas, hubo quien puso el dedo acusador en el propio Alonso Guerrero o en su entorno familiar. Su padre, con quien Vanitatis ha podido hablar, lo desmiente de forma categórica.

“No tenemos ni una sola fotografía de la boda. Las únicas fotos que tenemos de mi hijo son unas que le hicimos cuando le dieron un premio mientras estaba estudiando. Él se las llevó todas cuando dejó de vivir aquí”, afirma Juan Francisco Guerrero, exsuegro de la princesa de Asturias. Según él, ese día sí se hicieron fotografías, como en cualquier boda, pero no saben quién puede conservarlas o querer venderlas a un programa de televisión: “Cuando se celebra una boda todo el mundo se hace fotografías con el novio y con la novia. Debe de haber muchas personas que tengan imágenes de aquel día”.

Guerrero también rememora el día del enlace como “estupendo” y solo tiene buenas palabras para la que un día fue su nuera: “Cuando venía aquí estaba muy a gusto, eso desde luego”. Sin embargo, aquella joven periodista asturiana que se casó con su hijo acabó por perder todo contacto con ellos una vez que, en noviembre de 2003, apareció ante las cámaras de televisión como la futura esposa del heredero a la corona. “No hemos vuelto a tener ningún tipo de contacto con ella desde que se casó con el Príncipe”, asegura, haciendo hincapié en que ellos nada tienen que ver con el posible mercadeo con las fotografías que tanto han dado que hablar durante los últimos días. “Yo ni tengo fotos ni tengo idea de quién quiere venderlas. Nosotros no, desde luego”, dice con rotundidad.

Un pasado que siempre vuelve

El afán por desentrañar el pasado de la princesa Letizia viene de lejos. Sin embargo, la curiosidad en torno a su primer matrimonio se ha ido acrecentando a medida que se eliminaban otros tabúes acerca de la Familia Real. Según contaba la periodista Pilar Eyre, Casa Real habría pedido a casi todo el mundo que tuvo algo que ver con la princesa que destruyese las fotografías de la boda y que evitase las incómodas preguntas de los periodistas. “El mismo Alonso me explicó que el día antes de que la Casa Real anunciara el compromiso, llamó uno a uno a sus tíos, primos y demás invitados que habían estado en su casamiento y les dijo: mañana pasará tal cosa, para vuestra propia tranquilidad os sugiero que no contestéis preguntas de periodistas y que queméis o eliminéis fotos y recuerdos del día de mi boda con Letizia… no os digo que los escondáis en un cajón, sino que los destruyáis”, contaba Eyre en El Mundo.

El programa Sálvame ha intentado, a lo largo de la semana, hacer que los espectadores visualicen aquel enlace a través de bocetos que recreaban las fotografías, con el vestido de la princesa incluido. Se han dado datos como quién se encargó de peinarla (una peluquera local) o el look que llevó en el enlace( una trenza). En cambio, otras fuentes apuntan que llevaba el pelo suelto, adornado levemente por un tocado. De los motivos florales, la floristería Lady habría proporcionado a la novia un pequeño ramo de margaritas.

Lo que está claro es que, tiempo después, aquel día de hace 16 años vuelve al presente. Y en un pasado que parece contarse por capítulos las fotografías de aquel enlace resucitan como un viejo fantasma que puede no ser del agrado de Casa Real. Lo que parece claro es que no es la familia Guerrero la que está empeñada en resucitarlo. Al menos, ellos lo niegan.

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